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Santibáñez el Bajo celebra la romería el 29 de abril en su “Jesa Boyal”

Refiere un dicho muy antiguo, que se pierde en épocas nebulosas de la Edad Media, aquello de: ‘Ni falte tocino al puchero ni a la romería el tamborilero’.  Otro refrán, más propios de estas tierras, dice algo parecido: ‘Il de romería y n,oil al tamborileru, es cumu comel la olla sin chorizu en el pucheru’.  

 Colocando el jamón en la cucaña .  Romería, edición 2022 (Foto: F.B.G.)

Ello nos pone en valor la figura de ese músico tradicional y popular que, desde tiempo inmemorial, alegró las fiestas patronales, las bodas, las capeas y otros santorales menores.  No se entiende, lamentablemente, que hoy, ciertos mayordomos, Ayuntamientos, cofradías y otras diversas asociaciones e instituciones contraten a una charanga para acompañar a ciertos ritos solemnes, como es el caso de las procesiones, sean por las calles del pueblo o por sus campos.  Quienes lo hacen es porque no tienen interiorizada la auténtica cultura tradicional-popular, se dejan llevar por aires y modas de una modernidad mal entendida e, inconscientemente, contribuyen a borrar señas de identidad de su área socioantropológica.  No tenemos nada en contra de las charangas, pues estas también tienen su cometido en las fiestas.  La esencia está en saber compaginar la secular tradición con los ritmos de la vida moderna.

Rancho romeriego de algunos miembros de la ‘Corrobra Estampas Jurdanas’.  Edición 2022.  (Foto:  F.B.G.)
Cuando los tamborileros jurdanos bajaban a animar la romería tradicional-popular, como corresponde a toda romería que se precie.  (Foto: F.B.G.)

El lugar de Santibáñez el Bajo, en la comarca de Tierras de Granadilla, tuvo una antiquísima romería dedicada a uno de los santos de mayor rareza que existen en el santoral cristiano: San Albín.  Su ermita, de la que solo queda un trozo del lienzo de su muro este, posiblemente fuera un templo de origen romano, reconvertido en iglesia visigoda en época tardoantigua.  Los numerosos vestigios cerámicos, molinos rotatorios de mano, aras funerarias, sarcófagos, broches de cinturón cuadrangulares, fíbulas aquiliformes, monetario y otros, que han ido apareciendo a lo largos de los tiempos al realizar labores agrícolas, lo ponen de manifiesto.  En torno a esta ermita, enclavada entre los parajes de ‘Las Viñas’, ‘Cabeza del Moru’, ‘Los Casaris’ y ‘Las Cerrás’, se celebró una concurrida romería, donde los paisanos disfrutaban en los terrenos que rodeaban y eran propiedad de la ermita.  Las primeras desamortizaciones del siglo XIX ocasionaron la ruina del templo, siendo parcelados sus terrenos y sacados a pública subasta.  La talla del santo, muy pequeña pero de gran antigüedad y valor, fue trasladada a la iglesia parroquial.  La romería, como es lógico, se vino abajo.

Años después, se organizó una romería en torno a la imagen del Santo Cristo de la Paz, que tiene su ermita dentro del pueblo.  Fue una atípica y sectaria romería, en la que solo participaban las fuerzas vivas del pueblo (corporación municipal, el cura, los maestros, el médico, la guardia civil y otros arrimados).  Ellos se lo guisaban y se lo comían.  Al pueblo solo les llegaba el olor de los frites o caldereta de cabrito.  Al menos, ese día no había escuela y los muchachos nos alegrábamos por ello, aunque nos obligaban a ir por la mañana, bien uniformados, en fila india, a la misa que se celebraba en la ermita del Cristo.

Los paisanos se van acercando a los dulces, el aguardiente y la sangría a primeras horas de la mañana.  Edición 2022 (Foto: F.B.G.)

Tendría que llegar el año 1984, ya en plena democracia, para que la corporación presidida por su alcalde, Eloy Gutiérrez Montero, aceptara llevar a cabo un proyecto de ‘Romería Tradicional-Popular’ en la dehesa boyal y comunal, redactado por el que suscribe estas líneas.  Se pretendía enlazar esta nueva romería con aquella de San Albín, rescatando los pocos ecos que nos llegaron de ella, así como otros actos romeriegos relacionados con la cultura agropastoril de la zona: juegos tradicionales (‘El Calvu’, ‘La Jinca’, ‘El Corchu Mieleru’, ‘El Tiru de la Barra’, ‘Cucaña’, ‘La Raya’, ‘La Lucha con el Garroti’…); concurso de catas de vinos de pitarra y de frutas de sartén o dulces tradicionales; mercado artesanal, que pretendía rescatar los trabajos de cestería de mimbre y los gorros y gorras confeccionados con bálago; concursos de parejas ataviadas con las indumentarias tradicionales y otros de traza semejante; concurso de romances y coplas antiguas, etc.  Se procesionaría la imagen de San Albín en un carro, tirado por caballerías, desde la iglesia parroquial a la antigua casa del guarda de la dehesa, cuyo patio exterior serviría de marco para la misa de campaña.  Los tamborileros escoltarían al santo y animarían el espacio festivo a lo largo de toda la jornada, sin que faltara el correspondiente baile al son de una charanga.  El proyecto estaba encaminado a que, no tardando, si la fiesta se ajustaba a lo expuesto, pudiera alcanzar el título de ‘Fiesta de Interés Turístico’.

El tractor sustituyó al carro tirado por caballerías y ha puesto una nota chirriante, al igual que la virgen que transporta, en la tradición romeriega del pueblo.  (Foto: F.B.G.)

Completamente cierto que la romería echó a andar con buen pie, animada aún mucho más por la ‘Peña de la Bellota’, que se creó en torno a ella.  Pero el cura párroco, junto con un grupo de beatas, sin aceptar lo acordado en la asamblea popular que se celebró antes del inicio de la primera romería, en vez de sacar la imagen de San Albín, sacaron a la Virgen de Fátima, una talla moderna, sin ningún valor ni tradición alguna.  Tal hecho constituía todo un atentado no solo a la voluntad del pueblo, sino que obstaculizaba el alcanzar la categoría de ‘Fiesta de Interés Turístico’ o ‘Bien de Interés Cultural’.  Posteriormente, dejó de avisarse al grupo de tamborileros jurdanos que animaban la jornada festiva.  El carro tirado por caballerías se cambió por un tractor.  Desaparecieron ciertos juegos y concursos y la romería fue perdiendo gran parte de las mimbres que conformaban su armazón.  Continúa celebrándose la romería el sábado más cercano al puente del 1º de mayo y acuden numerosos vecinos. 

Otro rancho bajo las quercíneas en una edición de hace unos años.  (Foto:  Archivos de Vito Montero Sánchez)

Romería 2023

Eloy Gutiérrez Montero, alcalde en Santibáñez el Bajo en 1984.  La corporación que presidía dio paso, con gran entusiasmo, a la nueva romería, como heredera de la de San Albín, que se llevaba a cabo en el siglo XIX.  (Foto: Archivos de Omar Gutiérrez Mahíllo)

Hogaño, la romería se llevará a cabo el próximo sábado, día 29 de abril.  Desde primeras horas de la mañana, se procederá al reparto de leña, para que los vecinos hagan las fogatas correspondientes para asar sus carnes y aviar otros guisos.  El Ayuntamiento se encarga de repartir dulces, aguardiente y sangría para el personal.  Llegará la imagen impuesta y suplantadora a la dehesa, en el tractor.  Asistirán a misa los que se consideren feligreses.  Se soltarán el ‘guarrapinu’ y el gallo, a fin de que los atrapen los zagales más mañosos.  Habrá algunos juegos y concursos, treparán otros por la cucaña y se oirán los acordes de la charanga.  La gente compadreará y comadreará en sus respectivos ranchos, cantará y bailará.  Todo ello en el incomparable marco de la dehesa boyal, buscando las sombras de las encinas, alcornoques y robles, pues quizás el calor apriete, aunque no tanto como en otras comarcas extremeñas, ya que, en el norte cacereño, salvo raras ocasiones, las temperaturas no son tan rigurosas como en otras comarcas extremeñas.  Aún verdean los valles de la dehesa, pero los ocres y amarillos ya se van apoderando de los altos.  No ha caído toda la lluvia que fuera menester y la primavera se resiente.   En fin, feliz jornada romeriega para todos los santibañejos, pero que nadie sueñe ya con fiestas de interés turístico.  No se supo aprovechar la ocasión, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.

Tradicional puesto de helados en la romería.  Edición 2022. (Foto:F.B.G.)

Foto superior:  Vista parcial de los ranchos romeriegos, con el joven tamborilero Saúl Barroso Azabal en primer plano.  (Foto: F.B.G)-

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil, las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado en abril 2023

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