Desayunos para Navidad

Hay veces en las que el tiempo da de sí para todo: y una de esas veces nos las ofrecen esos ratos de conversación en torno a temas un tanto insulsos pero sabrosos, como puede ser el endeble pero sustancioso y curioso de los “desayunos”, esa primera necesidad del hombre cada día, variados según el abanico que catalogan sus circunstancias y puede formar parte de los días festivos de la Navidad que nos vienen pisando los talones.

Y así, en efecto, nos percatamos de que hay desayunos sencillos y abundantes, románticos y apremiantes, rurales e internacionales… con viandas primitivas y tan valiosas que incluyen hasta “diamantes”…

Todo este batiburrillo viene a cuento de la conversación que manteníamos al respecto en nuestra tertulia habitual de uno de esos desayunos de café exprés (para nada de esos cafés de cápsulas) en una tranquila cafetería de calle en torno a una mesa multicolor, con el sol mañanero de un día de este maleducado mes de noviembre que agoniza.

Para Carlos, empleado de oficina, una tostada con apenas mantequilla y un café solo deprisa y corriendo “va que chuta”; un desayuno anodino. De similar insulsez es para Nicolás, jubilado y viudo, el suyo que con una magdalena o unas galletas con café con leche se conforma.

Otra cosa es el desayuno de Braulio, jefe de su empresa: una mesa vestida de blanco repleta de zumo de naranja, café exprés, leche, mantequilla y mermeladas de frambuesa y melocotón, lonjas de jamón serrano, jamón york y queso, patés, bol de frutas peladas y bandeja de plata cargada de dulces…

Como es diverso para Juan, pimentonero, que se estrena con un carajillo, café con aguardiente, a primera hora de la mañana, y unas sopas de tomate “recocías” dos horas después; o el de Alberto, pastor, que con tiempo alterna las migas del sur extremeño (miga de pan con ajos y aceite, sin más) que, cucharada a cucharada, va introduciendo en el café con leche y consumiendo) o las migas de la Vera que conllevan con el pan asentado y cortado a cuadritos, las patatas, la panceta, el ajo, el pimiento rojo y verde troceaditos, el pimentón, el aceite y agua y sal a discreción.

Aunque no es despreciable ni mucho menos el desayuno de Jordi, de origen mediterráneo catalán que se estrena con dos macizas rebanadas de pan tostado con tomate y aceite y sal… (pa amb tomáquet o más abreviado: pan tumaca) y café solo o con leche.

Como no lo es tampoco el de Antonio, andaluz que consume los molletes (típicos bollos de pan) ligeramente tostados y rellenos de tomate, aceite y jamón serrano) con el café o con chocolate.

Y no podemos saltarnos el café con leche o chocolate con churros madrileños o porras andaluzas, o con croasan francés o cornettos italianos…

No digamos el desayuno internacional, propio de hoteles, en el que se consumen con el café solo o con leche, infusiones de toto tipo, zumos diversos, huevos fritos o alubias, smoothies de frutas o verduras, quesos, y tartas y dulces, embutidos, yogures, cereales a elegir, bowl de avena,  tostadas de pan integral y blanco…

Y en contraposición el café con leche y pan de antiel (antes de ayer) migado, y “santaspascuas”.

Pues eso, desayunos al gusto de cada cual para estos días de Navidad que se acercan.

Publicado el 29 de noviembre de 2021

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