La leyenda del Ícaro de Plasencia en tu libreta PlanVE

Rodrigo Alemán, el que se convertiría en el Ícaro de Plasencia, fue un maestro constructor y escultor. Era de origen germano, se casó y vivió en Toledo entre finales del siglo XV y principios del XVI. Destacó por su trabajo en las catedrales de Ciudad Rodrigo, Toledo y Plasencia. No se supo más de él a partir de 1512, cuando firmó el Puente Nuevo de la ciudad del Jerte.

Años después surgió un mito, que pasó de boca en boca y de generación en generación, una historia que afirmaba que un hombre había volado sobre Plasencia, desde la torre más alta hasta caer exhausto más allá de las murallas. El protagonista de la historia es, justamente, Rodrigo Alemán.

Al escultor lo habían sentenciado a encierro en la torre, no se sabe si por las tallas que realizó en el coro de la Catedral o por una importante deuda. La leyenda cuenta que una vez encerrado calculó la cantidad de plumas que necesitaría para salir volando del lugar. Tuvo un año para hacer sus cálculos, hacerse con las aves y elaborar tan prodigiosa maquinaria. Y un día salió volando de la torre de las campanas.

En 1784, Antonio Ponz cuenta la leyenda en su Viage de España en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella. Su alusión comienza con “El asunto es, que lo que creemos fabuloso en Dédalo, fue un hecho verdadero sucedido en Plasencia. Voló un hombre, y voló un gran trecho”.

El día que un hombre voló sobre Plasencia

Los años pasaron y el mito viajó más lejos que el Ícaro placentino, corriendo de boca en boca, especialmente en la de los viajeros que repetían la historia.  Al hombre que voló sobre la ciudad se sumó en el siglo XVIII el pez volador de José Patiño.

Con el tiempo, en algunas versiones, el Ícaro Alemán escapaba, más listo que su antecesor mitológico, pudo pasar las murallas y en tierra usó sus pies para la huida. En otras versiones, las más frecuentes, Rodrigo Alemán agotado de mover sus falsas alas cayó desde las alturas en las Dehesa de los Caballos y algunos afirmaron haber visto sus huesos.

Rodrigo Alemán se talló a si mismo como un escultor entregado a su oficio en el coro de la Catedral, una maravilla del arte renacentista. Eso lo acerca más a Dédalo que a Ícaro, pues el primero fue arquitecto y el constructor del laberinto de Creta. Por esta semejanza nos aferramos a su arte que lo mantiene vivo como las alas del cauto Dédalo, que lo libraron del encierro cretense.

La libreta PlanVE con la leyenda del Ícaro de Plasencia

En PlanVE hemos querido que muchos más conozcan la leyenda, por eso hemos publicado la libreta PlanVE Ícaro de Plasencia, con un collage realizado por Blanca Strepponi y la historia en la contraportada. Son cien páginas en blanco para escribir, apuntar recuerdos, anécdotas o sumarle escenas a las leyendas.  Las libretas están a la venta en las librerías La Puerta de Tannhäuser, El Tintero, La Libélula, El Quijote de Plasencia. También en De Manuela y Plasencia Sabores. Así como en Rosa de Papel de Malpartida de Plasencia. En Cáceres, las libretas están en Psicopompo, Todo Libros y Spritzart. Y en Jarandilla, en el Parador. Además puedes encontrar las mismas libretas en la versión para zurdos o escritura RTL.

La colección de libretas se complementa con leyenda de la Serrana de la Vera y Jarramplas. Y nuevos títulos que vendrán muy pronto.

Publicado en mayo de 2021

Consultas:

Moráis Morán, José Alberto. Cuando Ícaro colço sobre Plasencia. El comentario a La Eneida de Fray Juan Luis de la Cerda y las reelaboraciones del mito medieval. Universidad de Extremadura. Grupo de Investigación ArtFil. Grupo Interdisciplinar de Investigación de Arte y Filología. Publicado en Academia.eu

Sendín Blázquez, J. Plasencia, historia, guía, leyenda. Bilbao, 1996.

 

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