Niebla, vivas y salvas; llega La Encamisá

Llega diciembre y Torrejoncillo se prepara para su gran noche. La localidad comienza a oler a pólvora, cuando anochece comienzan a sonar estruendos que anuncian la novena en honor a María Inmaculada. Pero si hay un olor característico de estas fechas, sin duda alguna es el que desprende el coquillo, dulce típico de la fiesta. Los jinetes preparan a sus caballos, llega el momento de herrarlos. En otro lugar se encuentran aquellos vecinos que estos días se afanan por recoger la leña y hacer las jachas que el día 7 se quemará en las plazuelas de Torrejoncillo.

Como ven, hay multitud de detalles detrás de una fiesta que congrega a miles de visitantes en este pueblo del norte extremeño. La Encamisá es una fiesta declarada de interés turístico regional y hasta aquí llegan visitantes de todas partes del país. Los orígenes de la festividad son inciertos. El más asentado entre los vecinos nos situaría en la Batalla de Pavía y el protagonista sería el capitán torrejoncillano Ávalo, el cual se hizo con la victoria tras camuflarse con unas sábanas blancas entre la nieve. A la vuelta a la localidad se representó esta acción bélica, adquiriendo la fiesta un creciente fervor mariano al afirmarse que la Virgen les ayudo a vencer en Italia. Pero como os decía, no hay datos contrastados al respecto. Sea como fuere, lo que si es cierto es que se trata de la fiesta más importante de Torrejoncillo y para que todo salga bien, tenemos trabajando durante todo el año a la Asociación de Paladines de la Encamisá.

Imagen cortesía de la Asociación Paladines de La Encamisá

Imagen cortesía de la Asociación Paladines de La Encamisá

En los días anteriores a la Encamisá, tiene lugar la celebración del Pregón de las fiestas y la Ofrenda de Flores a María, actos religiosos que abren una intensa semana de fiesta. Y llegamos al día 7 de diciembre, todo está listo para que dé comienzo la celebración. A las 22,00 horas, y con un intenso repique de campanas, se abre la puerta de la iglesia. Sale el estandarte de María Inmaculada y tras él una oleada de personas tirando miles de vivas a la Virgen. Los escopeteros comienzan a lanzar salvas al cielo, todos al unísono. Para el que nunca lo haya vivido y decida este año acercarse hasta la Plaza de esta localidad, decirle que se encontrará con unas escenas cargadas de sentimiento. No sin cierta dificultad, el estandarte llegará a las manos del portaestandarte, recayendo este año tal honor en Javier Núñez, el cual lo portará en procesión por las calles de esta localidad. Al finalizar la misma, una vez que el estandarte descansa en la Iglesia de San Andrés, se invitará a todos los asistentes a vino y coquillos, típico de esta fiesta.

Sin descansar mucho, los torrejoncillanos tienen una nueva cita el día 8 de diciembre. Es el día de su patrona, “Día de la Pura”, y la localidad celebra por todo lo alto dicha festividad. Tras esto solo quedará esperar un año más para reeditar lo que se conoce como “la noche mágica”.

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