Impresiones de un foráneo

Mati, Diego, y luego Benedetta

La conversación bien llevada, de contenido interesante y con vocabulario enriquecido por la cultura de quienes lo expresan, es un bien social apreciado pero lastimosamente escaso. Elemento indispensable en el diálogo entre personas es el humor, sin este aliciente todo el conjunto pierde algo de colorido y afloja en intensidad.

Ahora que ya se ha relajado el confinamiento, nos podemos reunir en torno a lo que casi nos venga en gana con el fin de contar sensaciones, conversar sobre todo lo acontecido y aquello que imaginamos pueda acaecer. Pero vamos a lo que vamos, centrémonos.

Hay programas de televisión, en general, que no merecen ni ser ojeados. Sin embargo y desde hace tiempo a uno le llama mucho la atención y se entretiene (el tiempo justo) con el Canal Extremadura, que es la tele de donde vivo. En especial con un programa que conducen magistralmente los presentadores Matilde y Diego. El espacio se titula Trastos y Tesoros y en él podemos apreciar todo aquello que los extremeños coleccionan, guardan -con valor económico o sin él- siempre con cariño; trastos que por los recuerdos que implican se les convierten en tesoros. Mati y Diego analizan los objetos, los enseñan a cámara, preguntan por su origen y luego fuera, de cara al espectador, alejados del protagonista y de sus históricos trebejos intercambian sus impresiones acerca de aquellos muebles, avíos y utensilios. Estas situaciones -con momentos álgidos de sabio humor y agudeza verbal- son tremendamente ingeniosas y cautivadoras.

 

Ambos presentadores utilizan un vocabulario coloquial muy correcto al que rocían constantemente de conocimientos sobre antigüedades, sagacidades, sarcasmos interpersonales e incluso autocrítica no exenta de picaresca. Son realmente inventivos, cultos y por lo tanto, entretenidos. Se los aconsejo, a ellos y a su programa que además es apto para todas las capacidades intelectuales.

Plantagenet escuela de baile Plasencia

Orígenes del palique cultivado

Y para los más pacientes lectores está ella, Benedetta Craveri y su inmensa obra titulada La cultura de la conversación. Esta experta en literatura francesa, nieta del gran filósofo Benedetto Croce, nos narra al mismo tiempo que nos ilustra de forma amena y erudita con retratos de grandes personajes, lugares y descripciones ambientales en los que el término sociabilidad conllevaba los conceptos de gracia e ingenio, recreando desde la realidad un ideal de la civilización que se plasma mediante la palabra, la conversación perfecta.

Resulta divertidísimo y culturizante leer la extensa Historia que Craveri pone delante de nuestros ojos, ya que se trata del nacimiento y desarrollo de la conversación culta e inteligente; el medio que la humanidad utiliza para tratar de entenderse, comunicarse, persuadir y transmitir sabiduría aunque, pasados los siglos, parece ser que lo difícil es aprender a conversar para comprenderse. A Mati y a Diego no les sucede eso.

Publicado el 25 de mayo de 2020

Texto de de Alfonso Trulls para su columna Impresiones de un Foráneo

Azulejos ROMU Plasencia

 

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