Fiesta del Cabrito en Villasbuenas con la corrobra “Estampas Jurdanas”

Los campanillos, esquilas y cencerras ya se sienten a los lejos.  Vienen de camino.  Harán su entrada por las calles de Villasbuenas de Gata el día 26 de octubre, sábado, cuando algunos celebran su onomástica, que no es otra que la de San Armando, San Aptonio, San Beano, San Ceda, San Eata, San Evaristo, San Felicísimo, San Fulco, Santa Gibitrudis, San Luciano, San Marciano, San Rogaciano, San Rústico, San Sigebaldo y San Witta.  Cuando el mercado artesanal que se instalará ese día comience a desperezarse, los miembros de la Corrobra ‘Estampas Jurdanas’ arribarán con sus tamboriles, gaitas, castañuelas, romances y danzas, encabezados por la Ehtantigua y El Ramu, y, al poco de meterse entre pecho y espaldas unos canécuh (copichuelas) de aguardiente y unas perrunillas, darán en recorrer las calles del pueblo que llaman de Lah Sieti Víllah.  Pueblo que, en 1256, bajo la Orden de Alcántara (antes, Ordem de Säo Juliäo do Pereiro), alcanzó el título de villa y se la dotó del correspondiente fuero.  En sus términos, por el paraje que le dicen El Diablu, se levanta el antiguo castro vetón de El Cahtilleju, flanqueado por la Rivera de Gata y frente a la desembocadura del arroyo de Lah Végah.

Foto-documento de antiguos pastores jurdanos (Archivo: Félix Barroso G.)

Fernando Pulido Rodríguez, director-técnico para Sierra de Gata-Hurdes del proyecto “Mosaico” (Foto: “Mosaico”)

Llegan los jurdanos con redoblados ánimos fiesteros, acompañados por algunos tamborileros canchaléruh. Muchos de ellos pastorearon cabras por las riscosas cordilleras de Las Hurdes, tal y como hicieron sus tatarabuelos, que, por algo, la comarca hunde sus raíces en una antiquísima comunidad pastoril.  Lamentablemente, la mayor parte de esta comunidad tuvo que sufrir los embates del concejo de La Alberca (Salamanca), a la que el infante don Pedro, hijo de Alfonso X de Castilla, le hizo la graciosa donación, en 1289, de lo que se conocía como Dehesa de Jurde.  El feudalismo concejil del concejo albercano, provisto de unas oprobiosas y restrictivas ordenanzas, intentó apergollar la vida de los jurdanos, y éstos se rebelaron varias veces y entablaron numerosos pleitos en la Chancillería de Valladolid.  Posteriormente, al acabar la Guerra de Sedición, que otros llaman Guerra Civil, la dictadura fraquista metió sus sanguinarios colmillos en las serranías jurdanas, bienes comunales que aprovechaban integralmente los habitantes de la comarca.  A la fuerza, plantaron más de 30.000 hectáreas de pino y unas 10.000 de eucaliptos, creando todo un cuerpo de guardas forestales para que el ganado no entrase en las zonas repobladas, que llegaban hasta los umbrales de las casas.  La cabaña caprina jurdana se vino abajo.  Muchos miles de cabezas de la cabra autóctona (la cabra “laneca”), que pastaban mediante el sistema comunal de la dúa por las montañas, quedó reducido a la mínima expresión.  Ello abocaría, entre otros factores, a la gran emigración de jurdanos en dirección a países europeos y a las zonas fabriles de España.

Recreación ilustrada de los antiguos pastores prehistóricos del territorio jurdano (“Hª de las Hurdes”, de Agustín Flores Mateos)

Estefanía González Bizarro, alcaldesa de Villasbuenas de Gata (Foto: “Gateño”)

Actualmente, cuando ya casi ni había cabritos para abastecer a los restaurantes de Las Hurdes, la Diputación Provincial de Cáceres, a través del Área de Agricultura y Ganadería, ha adquirido uno de los escasos hatos de cabras, entre las que se encuentran varias lanecas, con el fin de su mejoría genética y potenciar este sector ganadero en la zona.  Mucho ha tenido que ver en ello el buen amigo, muy vinculado a la comarca jurdana, Fernando Pulido Rodríguez, biólogo, profesor de la UEX y coordinador técnico para Sierra de Gata y Hurdes del proyecto Mosaico, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y Rural.  Política Agraria y Territorio.  También arrima el hombro Juan Serna Martín, que fuera consejero de Obras Públicas de la Junta de Extremadura allá por los años 80 del pasado siglo y que está bien curtido en lides agrícolas y ganaderas.  Y como no podía ser por menos, la alcaldesa de Villasbuenas, Estefanía González Bizarro, la cual, haciendo honor a su segundo apellido, mostrará su apostura y gallardía, su generosidad y su esfuerzo, su valentía y audacia… para lograr que la jornada llegue a buen puerto y todos los asistentes, al caer el día, aplaudan a rabiar.

Pastoreando cabras cerca del río Jurde; al fondo, la alquería de El Cerezal (Foto: F.B.G.)

Caldereta de cabrito

Juan Serna Martín, experto en los mundos agrícolas y ganaderos extremeños (Foto: “El amigo de Juan Serna”)

Mientras La Corrobra va desgranando sus pasacalles y representando los antañones ritos de La Sanjuaná por encrucijadas y plazuelas, el programa seguirá su camino.  Camino que se ha desbrozado gracias al buen hacer de Adisgata, Diputación Provincial, Parque Natural de Sierra de Gata, Uniproca, Coviher y el Ayuntamiento de Villasbuenas.  A eso de las 11,00 horas, la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) repartirá toda una biodiversidad de plantas entre la gente.  Al cabo de un valiente rato, tendrá lugar la presentación oficial de la III Fiesta del Cabrito, rompiendo el hielo la alcaldesa de Villasbuenas y presidente de Adisgata.  Posteriormente, habrá diversas intervenciones sobre el sector caprino, en las que intervendrán Uniproca, Cabreros de la Vera y asociación Mosaico.  Subiendo los escalones del mediodía, hará su aparición el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que dirá las palabras de rigor, en apoyo, claro está, del sector caprino de la Comunidad extremeña, y del que se espera se funda, en un emotivo abrazo, con los viejos cabreros que se encuentran disfrutando de tan emblemática jornada, sin olvidar a los que, peinando muchas canas, forman parte de la Corrobra Ehtámpah Jurdánah.

Chozo de pastores a piedra seca y con falsa bóveda en los términos de Villasbuenas de Gata (Foto: Casa Rural “Sietevillas”)

Cuando las tripas le suenen al personal, ya estará preparada la magna caldereta de cabrito, en la que todo el mundo tendrá derecho a un buen plato de carni de chivu bien regada por un tanqui de vino de pitarra de la Sierra de Gata, al que ya ensalzó Miguel de Cervantes, hablando de los caldos de Descargamaría, en su obra El Licenciado Vidrieras.  Y además del cabrito, habrá queso de la tierra y, como postre, un buen puñado de castañas, la fruta propia de este mes de octubre en las zonas serranas, que por algo dicen por estos pueblos aquello de: Otubri, el meh máh calienti del añu: se abrin lah cahtáñah y engordan loh nábuh.  Y después de bien comidos y bien bebidos, ¡a seguir la fiesta con los alegres acordes de uno de esos chipirifláuticos grupos que hacen brincar al personal sin tener ganas!  O a marcarse unas jotas, unas charráh, unos picáuh jurdánuh, unas jábah, unos pericónih o unos valséuh corríuh bajo el sol de los tamborileros jurdanos y canchaléruh y todo el acompañamiento que llevan detrás.  ¡Y jahta que voh, compadre, aguantéih, enjiéhtuh y de pinoti, la furriona!

 

Apartamentos A Fala en Sierra e Gata

En la imagen superior: La “Corrobra ‘Ehtámpah Jurdánah”, que alegrará con los rituales pastoriles de “La Sanjuaná” la jornada (Archivo: F.B.G.)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.

Publicado el 22 de octubre de 2019

 

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