Impresiones de un foráneo

Gris

Se suele decir, se afirma que la vida es puro color. Dicho así, la sentencia parece afirmar que la vida es un puro restallido de alegría, de ilusión. Lo primero suele suceder de vez en cuando, a rachas. Lo segundo debería ser constante. Tan verdadero y constante como que el fenómeno del color es una ilusión óptica, una apreciación visual originada por la reflexión de la luz en las superficies. De hecho cuando algo no nos ilusiona o simplemente no nos gusta, solemos decir que aquello “no tiene color”. O sea, una sosería.

También cuando una persona pasa por la vida sin brillar, sin destacar por nada, sin planteamientos, inquietudes y actitudes vitales, se le suele definir como ser gris. Creo que todos conocemos por lo menos a uno. En base a este elemental planteamiento se podría decir que el color no es necesario para ilusionarse, o que la ilusión es la que nos ayuda a vivir cuando no hay color. Es decir, que si no irradias ilusionadas ondas electromagnéticas, no está, no existes. Las personas recurren al color para revestirse de alegría y jarana -sin necesidad de llamarse Macarena- para romper con lo cotidiano, para mostrar otra faceta del yo.

Es evidente que el otoño ha llegado y que a Plasencia, a Extremadura, se le nubla el sol y que cuando ocurre esto la ciudad se envuelve en gamas derivadas del negro; sin embargo, a la población no se le vuelve el carácter de ese tono ambiental, a pesar de que algunos de sus habitantes vistan de gris, que es un tono muy trendy y elegante. El acabose total sobreviene cuando el ser humano incorpora permanentemente el gris en su cerebro y en su actitud sin necesidad de que llegue el otoño vaticinando los cielos casi negros del invierno. En caso de avistar en la cercanía alguno de estos sombríos taciturnos, salga usted por pies.

Menos mal que los placentinos que tratamos se muestran siempre alegres como el rojo, esperanzados como el verde e inteligentes e inquietos como el azul, aunque frecuentemente usen prendas de distinguido tono gris.

Texto y foto de Alfonso Trulls para su columna Impresiones de un foráneo

Publicado el 5 de noviembre de 2017

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