Jornadas etnobotánicas, naturalistas y de Concejo abierto

Se llevarán a cabo entre los días 13 y 17 de agosto en el pueblo de El Cabezo (Las Hurdes).

Cuando hablamos con Tía Teresa Japón (extraño apellido que no sabemos por qué derroteros llegó a la legendaria comarca de Las Hurdes), la alquería de La Aceitunilla acababa de salir de sus fiestas patronales de San Antonio.  Tienen fama sus vecinos de ser los mejores danzarines de todo el territorio jurdano.  De antiguo, se decía: La Citunilla de alma,/que en la memoria voh tengu/ pol ésah grándih funciónih/ que jadréih con gran saleru./ Se ajuntan tóduh loh mózuh,/ mózah y mozarangüéluh:/ jadréih la fiehta del Ramu,/ ¡qué bien valsáih loh paleúh!/ Zamarráih lah cahtañuélah,/ tuntuneáih el panderu…/¡Galanu eh el rejuiju,/no hay otru máh pohtineru,/ que jijciorin dendi siempri/galiciánuh tan fiehtéruh.  A los hijos de La Aceitunilla los apodan en la comarca galiciánuh; también regojéruh.  Pero esto toca para otra ocasión.

Manuel Roncero Domínguez, “Zajuril jurdanu”, tricólogo y herbodiestista, con gorra amarilla y gafas de sol, en una recogida de plantas medicinales (Foto: “La Maña de las mañas”)

Parajes de “El Gavilán” y meandro de “La Antigua” en el antiguo “Rius Malus”, por donde transcurrirán algunas actividades de las jornadas (Foto: Simón Roncero Muñoz)

A Tía Teresa Japón, la entrevistamos en junio de 1993.  Era una Entendía, Saludaora o Feticeira, que de las tres maneras oímos mentar, en Las Hurdes, a aquellas personas que, por sus experiencias vitales y sus dotes curanderiles, se dedicaban a remediar ciertos males, materiales y espirituales, de sus vecinos.  Peinaba ya muchos años Tía Teresa.  Por eso decía, en lo tocante a su edad: Tengu máh áñuh que ehtréllah tieni la nochi de San Lorenzu.  ¡Lo que sabía nuestra querida galiciana…!:

Cuandu vieni de mala vé el cohtipau, hay que cogel la pranta de lah cincu vénah.  Pa loh diviésuh, hay que cocé lah raícih de la madroñera; pa loh málih de luh brónquiuh, del pechu, cocé lah raícih de lah jortígah o poné en la caja del pechu una bilma con manteca y linaza; pa cortá la diarrea, o la cagueta  que dicímuh, hay que buhcá únuh rabítuh de zorra, que son únah prantítah que se crían ampié del agua: se cuecin y ¡manu santa!; pa quitá el trahtorniju cuandu a una persona se le meti en el ehtómagu y anda ehchangáu, hay que echá manu de lah jortelánah burrérah, echaílsilah pol lah cohtillah y fregalsi bien con éllah…  Su recetario era inmenso.  Además, nos comentaba que era capaora de lah engínah (amígdalas), quitaba el maldoju, espantaba El Encontrau y no sabemos cuántas cosas más.  Parte de nuestras conversaciones con ella aparecieron publicadas en el número 149 de la REVISTA DE FOLKLORE, la que dirige el insigne investigador, cantautor y etnomusicólogo Joaquín Díaz.

El Cabezo Las Hurdes

Panorámica del pueblo de El Cabezo (Foto: Manuel Roncero)

Etnobotánica

Recogiendo todos estos saberes ancestrales relacionados, en muchos casos, con la etnobotánica y la farmacopea, se ha organizado toda una jornada de recogida de plantas medicinales el próximo 13 de agosto.  El alma máter del asunto es Manuel Roncero Domínguez, un hijo de El Cabezo que cursó estudios de Magisterio y Sociología en Madrid y acabó afincándose en Zaragoza, donde es muy conocido por haber sido un miembro muy destacado del Movimiento Asociativo Vecinal del combativo y antifranquista barrio de Torrero.  Manolo (para los amigos) es jurdano por los cuatros costados y por alguno más si lo hubiera.  Ahora mismo, se encuentra en Las Hurdes, tejiendo una plataforma para rechazar de plano ese parque de energía eólica con el que quieren crucificar las montañas comunales de Las Hurdes (son del pueblo jurdano desde hace milenios y no de propiedad municipal o estatal, como algunos creen), y tal parque ya fue abortado por los  jurdanos en las últimas décadas del siglo XX, que apostaron por el turismo de corte rural y ecológico.  Él, que se define como Zajuril jurdanu, tricólogo y herbodietista, refiere, como responsable de la jornada, que, a las 8,00 horas, todos los asistentes deberán estar en la plaza del pueblo, para salir a agachar la rabadilla y recoger las plantas.  Sobre las 12,00 horas, estarán en el bar de la aldea y discutirán en tan espirituoso lugar sobre lo divino y humano del cahtañón o el lechuguinu, de los pegóteh o del mordilobo, del berezu o de la Yierba de San Juan.  Después de la charla y el debate, un guiso característico de esta parte de Las Hurdes, llamada antiguamente Conceju de La Rivera, para llenar la andorga y que se pagará a escote.  Para participar, llamar al 620955111.

Procesión en El Cabezo

Fotos para el recuerdo: Vecinos de El Cabezo en sus fiestas patronales de San José, el Lunes de Pascua, hace ya un montón de años (Foto: Manuel Marcos)

Al día siguiente, 14 de agosto, efemérides de Sn Facanano de Ross y Sn Ursicino del Ilírico, está programada una excursión natural cuyo epígrafe es: Bajada del Río Malo, el antiguo Rius Malus, que ya aparece citado en crónicas del siglo XII y que hoy se conoce con el nombre de río Ladrillar, aunque en Las Hurdes no hubo ladrillos hasta épocas modernas y tal topónimo siempre aparece citado en los sobados y apolillados legajos como El Adrial.  A las 12,00 horas, encuentro en la plaza del pueblo.  Cuando estén todos, se iniciará el camino hacia el paraje de La Cabrera.  Al llegar a La Prensa, en cuyas inmediaciones está la piscina natural, obligado alto para el consabido baño y para hincarle el diente al almuerzo.  Luego, se continuará hasta los predios de La Vega y Serganao, donde hubo un poblado pastoril del que se habla en viejos cartapacios, los Culántroh, la Canduerca, La Rocachinu, La Rocid, La Romayó, la Rosanchino o Lah Jambréjah.  Si hay ganas y nadie anda con el tobillo vuelto del revés, se continuará hasta la alquería de Las Mestas.  Todo un camino jalonado de espectaculares paisajes, de sugestivos acaeceres intrahistóricos y de enjundiosas y añejas leyendas, de los que irán dando cuenta los que trotaron muchas veces por estos despeñaderos y recogidas vegas con huertos liliputienses.

EL Cabezo Las Hurdes

Parajes del “Picu los móroh”, el “Lombu Genal” y “Arroyo del Arcornocá”, lugares de andanzas y desandanzas para los participantes en las jornadas (Foto: Simón Roncero Muñoz)

El quijotesco Manolo Bravo Roncero, al lado de la placa que tiene dedicada en su pueblo de El Cabezo. A Manolo, conocido como “El Último Jurdanu”, debido a su amor y férrea lucha por su tierra, al igual que los antepasados, y por sus poemas en el habla de Las Hurdes, le fue designada esta plaza por la Asamblea Vecinal, en concejo abierto (Foto: “Tabarro”)

La tercera jornada (17 de agosto, sábado) tiene un marcado carácter nocturno.  El bar -antes, taberna o mesón- volverá a ser el lugar de encuentro en esta laica efemérides de Santa Autogestión.  La Asamblea Vecinal de El Cabezo cristalizará los ecos del antiguo concejo abierto, en el que todos los vecinos tenían voz y voto (democracia directa y natural) y cuando, al decir de otro quijotesco hijo de la aldea, Manuel Bravo Roncero, Las Hurdes vivían dentro de un protoanarquismo donde los jurdanos se autogestionaban y establecían estrechas relaciones de solidaridad ante un medio duro pero no hostil y donde las comunas o comunidades pastoriles podían desarrollar su libertad individual y acrisolarse mediante la pervivencia de sus usos comunales, ennobleciendo su trabajo, doblegando y explotando íntegra y racionalmente sus sierras y siendo fieles a la tradición legada por sus antepasados.  La Asamblea vecinal debatirá y consensuará propuestas, que serán entregadas al concejal representante del pueblo de El Cabezo en el Ayuntamiento de Ladrillar.  No podrá faltar la consabida cena, echando mano de las muchas hortalizas que producen en estos días los feraces huertecillos jurdanos y añadiéndole algunas proteínas a base de carnes y pescados de la tierra. Se le pondrá la guinda a las jornadas con un pasacalles a la antigua usanza, con rondas y acuquéuh (gritos guturales de galanteo o de desafío), cánticos perdidos en la noche de los tiempos y la voz, recia y con ecos altomedievales, del romance lanzado, de manera individual y a capella, en cualquier encrucijada o rincón de la población.  Ni que decir tiene que la música de las gaitas y tamboriles se extenderán esa noche por el hermosísimo valle del Ríus Malus.

Jornadas a la vez sencillas pero con altos vuelos, cargadas de imaginación, colorido, libertad, carácter autogestivo y un sabor netamente jurdano.  Así se hace comarca y no con programas festivos anodinos, que se repiten más que un bocadillo de ajos, saturados muchas veces de agua bendita, olores de botafumeiro, paellas valencianas, tauromaquias torturadoras y concursos de misses y de místers cargados de sexismo y de mercantilización del cuerpo.

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.

Publicado el 12 de agosto de 2019

Colaborador de planVE

 

 

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