En Hervás, los judíos los más

Así dice un refrán que aún resuena por las calles de Hervás, un pueblo abrazado por la montaña en el Valle del Ambroz, al norte de la provincia de Cáceres en los lindes efímeros con Castilla. Hervás cuenta con uno de los barrios judíos más conservados de España, no sólo por el aspecto arquitectónico sino porque sus habitantes se sienten orgullosos de sus orígenes y aún hoy, algunos de ellos, afirman ser descendientes directos de aquellos judíos que para no tener que huir se convirtieron al cristianismo.

Foto cedida por Carla Márquez

Para celebrar sus orígenes, cada año, y ya van 18, los hervasenses celebran Los Conversos, una serie de actividades en torno al hecho que cambió la vida de Hervás y de España en 1492: la expulsión de los judíos de estas tierras.

Las Jornadas de Los Conversos

Lo más característico de esta celebración suele ser la obra de teatro que durante cuatro noches se representa en un lugar llamado “la fuente chiquita”. Allí el río Ambroz marca la separación entre público y actores, que se despliegan a lo largo del escenario que tiene, como fondo, las casas del pueblo con su encanto de vida diaria. Los actores, además, son personas de Hervás y las zonas aledañas, que representan bajo la tutela de reconocidos directores una obra escrita especialmente para la ocasión. En 2014, entre los días 3 y 6 de julio, corresponde la representación de la obra La Calumnia, escrita por el dramaturgo Miguel Murillo y dirigida por José Antonio Raynaud. Esta obra teatral empieza con la lectura del  Edicto de Expulsión de los judíos por parte de los reyes Católicos. Este acontecimiento marcó el inicio del drama para esta comunidad, los que no huyeron e iniciaron la diáspora sefardí, tuvieron que convertirse al cristianismo y asumir otras costumbres, aunque muchos de ellos, durante varias generaciones mantuvieron sus usos y muchas veces también sus rituales. En ocasiones, esos rituales llegaron a pasar inadvertidos ante la población, otras veces sirvieron de prueba para que los judíos terminaran en la hoguera.

Fiesta de verano con aires de historia

La obra de teatro representada durante el Festival de Los Conversos es una historia dramática, pero envuelta en un aire festivo de verano que abarca todo el pueblo. Se celebran en las calles de Hervás un Certamen de Pintura Rápida y hasta un encuentro fotográfico que pretende llevar a las redes sociales cada rincón de este hermoso pueblo. También hay mercado, y las gentes se visten para la ocasión con trajes de la época, todos asumen un pasado judío y salen los artesanos a las calles y muestran y venden sus productos en el Mercado Judío. Detenerse en los rincones de Hervás deleita la mirada, pero conocer su historia deleita también el alma y nos hace partícipes del correr de  los días. Muchos son los que vienen a Hervás, especialmente visitantes del norte de Extremadura, durante los días de celebración de Los Conversos, porque es un espectáculo que hay que ver alguna vez en la vida. Sin embargo, hoy queremos invitar a que, además, vengan a Hervás no sólo en estos días de fiesta, sino un día cualquiera, de cualquier época del año, porque caminar por las calles estrechas y pedregosas de este hermoso pueblo constituye un bálsamo para los sentidos y un posible despegue de imaginación, pues en cada calle solitaria, en cada rincón silencioso, en cada grueso muro hay cientos de señales que vienen de siglos pasados y no cuesta nada imaginar a través de las ventanas algunos menorás, kipás o mezuzas acompañando el quehacer diario de los habitantes del pueblo de Hervás, en ocasiones, quizás, los vemos realmente.

Foto cortesía de Carla Márquez

Foto cortesía de Carla Márquez