Reír entre pinares (con más razón en tiempo de crisis)

Darse a la risa y hacerlo en plena naturaleza supone una doble satisfacción. Si quieren, la carcajada es más limpia y más libre, y la sintonía con la vida, más bella y veraz.

Algo así debieron pensar hace casi 15 años dos jóvenes, José Antonio Maestro Mogena y Javier Ceballos, cuando en el año 2001 crearon el albergue “El Quinto Pino” en mitad del Pinar de Talayuela, que pocos años después fue declarado Corredor Ecológico y de Biodiversidad.

Allí, en plena naturaleza, José y Javi apostaron por algo diferente. Buscaban un lugar especial, un espacio en el que dar rienda suelta a su imaginación y creatividad para hacer un guiño a la felicidad más infantil del niño y del adulto. Aquello tenía que semejarse a un ágora en el que desembarazarse de los malos rollos y quedarse con elementos tan poco ‘productivos’ como la serenidad y la risa, la tranquilidad sin cronómetros para el adulto y la intranquilidad juguetona y cargada de energía para el niño.

Ya dijo Horacio en su día que “Sin amor y sin risa nada es agradable”. Y Pablo Neruda argumentó entre poemas que “La risa es el lenguaje del alma”. Pues, por estos lares, por “El Quinto Pino”, el alma parece limpiarse y todo parece hacerse más agradable.

Una factoría de ideas y proyectos

Ha pasado más de una década y el dúo inicial se multiplicó. Ahora es un grupo de entusiastas el que se ocupa de la factoría de ideas que fueron naciendo de Asaco Producciones, el grupo fundador que arrancara en 1997, que impulsó el albergue en 2001 y que sigue al pie del cañón con actuaciones por los escenarios, organizando el Festival Internacional de Circo Contemporáneo de Extremadura “Nosolocirco”, convirtiendo en sólida una propuesta atrevida como el Festival de la Risa o viajando algunos de sus componentes como “Payasos sin Fronteras” a los lugares del mundo más necesitados de alegría.

Aquí, en “El Quinto Pino”, también nació una propuesta dentro de la propuesta inicial. Se llamaba el Hotel de la Risa, un hotel entre virtual y físico programado para ‘desestresarse’. El proyecto está aparcado, que no olvidado. Porque aquí los proyectos nacen a toda velocidad y no se olvidan, aunque a veces precisen de un tiempo extra.

Mientras, en “El Quinto Pino”, una gran carpa de circo preside el albergue. Junto a él, a cierta distancia, las cabañas. Aquí, en este lugar tan singular, nos podemos encontrar con la Plaza de la Alegría, el Estanque de los Duendes, La Cabaña del Abuelo, La Seta Mágica o El Laberinto de Pinos. Y también aquí se organizan campamentos infantiles de circo y se ha desarrollado durante años el Campo de Trabajo Internacional “Circo en la Naturaleza”, en el que han participado jóvenes de los 5 continentes.

Porque aunque a algunos parece que les molesta que la humanidad ría en tiempo de crisis, quien esto escribe no encuentra mejor terapia que la risa para cuando vienen mal dadas.

Si quieres leer más información sobre el Festival Internacional de Circo Contemporáneo de Extremadura “Nosolocirco”, en su edición 2014, pincha aquí.

Foto de cabecera, cortesía de Andrés Bernal