Recitales, Plagas

Dijo uno aquí atrás que intuía que una plaga lírica invadía esta abúlica y rancia ciudad, tan proclive, por cierto, a la literatura y a los literatos desde tiempo inmemorial. Una plaga, claro está, sin más daños que los que a cualquiera le puede ocasionar la mera mención de la palabra poesía, que en algunos casos ya es bastante. Abundan, sí, los poetas por estos lares, supongo que a costa de que nos falten otras cosas, a buen seguro más importantes. Pero el hecho es el que es y se obstina en demostrarlo. Así, a la llegada de una primera hornada de jóvenes poetas (Álex Chico, Víctor Martín Iglesias, Francisco Fuentes, Víctor Peña Dacosta y José Manuel Chico Morales), que leyeron sus versos hace un par de años en la Plaza de San Martín, le sucede ahora otra en la que también encontramos a Fuentes, el único reincidente.

A uno, no lo duden, le gusta que estas cosas pasen. Ya hubiera querido uno tantos compañeros de viaje a su lado cuando era joven y empezaba a pergeñar versos. Y contar con una librería-café como La Puerta de Tannhäuser y a dos anfitriones como Cristina y Álvaro. Teníamos, es verdad, otras librerías y otros animadores tan entusiastas acaso como ellos, pero nada es lo mismo y está bien que así sea. Dichosas comparaciones.

Llegan hoy, esta noche, ahora, Iván Sánchez (promotor del invento), el citado Francisco Fuentes, Carolina Gil Ávila, David González, Álvaro García (que debería usar su segundo apellido para evitar confusiones con el poeta malagueño) y Alberto José Iglesias. Nacidos entre 1980 y 1996 y todos naturales de aquí.

No conozco sus versos, salvo los del archicitado Fuentes, pero imagino que, aunque juveniles, darán fe de ese misterio que denominamos Poesía. No sé cómo, pero siempre se las apaña para salir a flote. En el mejor poema y en el más malo. Y por el arte de magia de cualquier poeta. Ya lo dejó dicho Borges.

Si pueden y les apetece, acérquense a comprobarlo.

(Retrato del autor: Carlos Santiago)