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Descubre Cachorrilla, puerta de entrada a los Canchos de Ramiro

Cachorrilla es la puerta de entrada al paraje natural de los Canchos de Ramiro. Las aves conforman una importante riqueza ornitológica y observan al caminante desde las alturas.

Nos podemos sentir observados por cigüeñas negras, buitres negros o por los milanos reales. Los roquedos de enormes cantiles cuarcíticos son el apacible hogar del águila imperial y el águila calzada que conviven en perfecta armonía con alcaudones, chovas piquirrojas, collalbas negras, abubillas o abejarucos.

Al visitar un espacio natural siempre hay que tener en cuenta que debemos respetar a las especies que viven en él. Si los buitres del Salto del Gitano están acostumbrados al gentío, el trasiego de visitantes y vivir sobre una carretera, no es el caso de las especies que anidan en los Canchos de Ramiro.

Es un paraje virgen y aún sin explotar. Esto lo saben muy bien los pájaros que han montado aquí su nido, por lo que debemos evitar molestarles con cualquier ruido. No solo para no molestarlas, sino para escucharlas, los trinos de miles de pequeñas aves que viven en la zona, así como de los grillos, ranas o simplemente el sonido de los peces cuando saltan en el agua es parte del espectáculo.

El corredor natural está declarado ZEPA, Zona de Especial Protección de Aves, y el senderista que llega hasta este paraje disfrutará mucho más de la experiencia si lleva prismáticos.

Dos ríos en uno: el Árrago y el Alagón

La portilla natural encajonada entre peñascos fusiona a los ríos Alagón y Árrago en uno solo. El mirador del Boquerón es el lugar donde el Árrago desaparece para aumentar el caudal del Alagón, dos en uno. En este entorno se agrupan hasta cuatro ecosistemas juntos: la dehesa, el paisaje fluvial, el bosque mediterráneo y los roquedos cuarcíticos.

Para disfrutar sin prisas de este mágico lugar es recomendable realizar la ruta de senderismo que une Cachorrilla con la portilla de los Canchos de Ramiro (9,5 kilómetros de distancia, ida y vuelta).

Un maravilloso paseo que comienza en el Aula de la Naturaleza, a la entrada del pueblo. Este centro es la tarjeta de visita para perdernos por la ZEPA y saber de antemano lo que nos vamos a encontrar en la naturaleza. Una guía para desgranar la biodiversidad floral y faunística y no perder ni un solo detalle.

Los Canchos de Ramiro, en Cachorrilla

La ruta hacia los Canchos comienza a la salida del municipio y es necesario atravesar sus calles y plaza. A la vuelta, podemos perdernos por todos los encantos de esta pequeña localidad del Valle del Alagón. Donde la población de pájaros supera con creces la de humanos y son el hilo musical urbano, especialmente en primavera.

Pasaremos por la ermita del Cristo de los Dolores y la laguna para entrar en la dehesa de los Tres Carrascos. Un agradable paseo que en primavera es toda una experiencia orgánica: jaras, brezos o madroños nos acompañan a cada paso.

La pista de tierra que nos lleva hasta el mirador va transformándose poco a poco. Dejando atrás la dehesa y la clara intervención del hombre nos encontrarnos con un terreno más virgen y un bosque mediterráneo perfectamente conservado.

Aula de Naturaleza, en Cachorrilla

El Mirador del Boquerón para sentir la naturaleza

El abrupto acantilado del Mirador del Boquerón obliga a pararse y a sentir la naturaleza. El estrés, las prisas y la vida moderna no tienen cabida en este rincón de la provincia de Cáceres.

Los Canchos de Ramiro son una continuación del Parque Nacional de Monfragüe. Pasan por la sierra del Arco, la sierra de los Caballos, la de la Garrapata, la de la Solana y Ladronera para llegar hasta Portugal.

De regreso a Cachorrilla es el momento perfecto para perdernos por sus callejuelas y descubrir todo lo que tiene que ofrecer al visitante.

Patos apadrinados, en la laguna de Cachorrilla

Una laguna con patos apadrinados

La laguna ubicada a los pies de la ermita es el hábitat natural de varias familias de patos apadrinados por los vecinos.

Aunque es uno de los pueblos más pequeños de Extremadura sus calles están vivas y animadas. A cada paso nos topamos con maceteros con flores colocados por el ayuntamiento que alegran al visitante.

Cubos decorados, en Cachorrilla

Una de las propuestas más sugerentes es dar un paseo por los murales dedicados a la mujer y sus oficios tradicionales: costurera, segadora, aguadora, tabernera o danzaora. Un gran mural dedicado a la Sorodidad merece un original selfie.

Las aguadoras, entre los murales dedicados a las mujeres, en Cachorrilla

Una pequeña tienda gracias a Diputación

En la visita a Cachorrilla no nos faltará de nada porque tenemos un bar, tres casas rurales y un economato para reponer víveres. Esta pequeña tienda puesta en marcha gracias a los fondos de la Diputación de Cáceres ha supuesto que los vecinos de Cachorrilla puedan volver a hacer la compra en su pueblo 25 años después de que cerrase la última tienda.

La primavera se vive como una explosión de vida y de color en este rincón del Valle del Alagón. Es además punto de encuentro para todos los festivaleros que disfrutan del Festivalino.

Los alojamientos rurales cuelgan el cartel de ‘Completo’ y sus inquilinos se dan un agradable paseo hasta la vecina Pescueza para disfrutar del festival más pequeño del mundo.

Fotografías: Andy Solé

Publicado en abril de 2023

© Planveando Comunicaciones SL

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