Los rituales de “La Carvochá” se celebrarán el día 7 de noviembre en Mesegal

Cual Ave Fénix, los arcaicos rituales relacionados con el culto a los antepasados en la comarca de Las Hurdes resurgieron de la mano de la “Corrobra Ehtámpah Jurdánah” a finales de la década de los años 80 del pasado siglo.  Se tomó de la vieja tradición los aspectos más emblemáticos, que muchas veces solo permanecían en la memoria de los más ancianos y, realizando una virtuosa síntesis, comenzaron a recrearse en una de las antiguas eras enlanchadas, donde se trillaba, tiempos atrás, el centeno y el mijo, que eran los únicos cereales que se desarrollaban con cierta lozanía en un territorio tan abruptamente montañoso como el jurdano. Se decidió que fuera la alquería de La Horcajada, en el concejo de Nuñomoral, el lugar destinado para el rito y el mito, reinvindicando de paso la necesaria protección de la singular arquitectura de la comarca.  Dicha pedanía era todo un símbolo en aquellos años de tal arquitectura, pero, lamentablemente, no se consiguió absolutamente nada, ya que la Administración jamás se tomó en serio la salvaguarda de los más relevantes elementos arquitectónicos, tan celebrados y fotografiados en docenas de reportajes.  Hoy, La Horcajada se encuentra en lamentable estado, con su casco antiguo arruinándose a marchas forzadas y con la construcción de modernas viviendas que no pegan ni con cola con su entorno paisajístico.

CARVOCHÁ, INICIO.

Encendido de la “Jogará de lah Ánimah”. Inicio de la “Carvochá”. Edición anterior. (Foto: RAMAJAL RURAL)

 

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El “Zajuril” conjura los males del año venidero sobre la “jogará”. Edición anterior (Foto: JUSTO “BARRIL”)

Posteriormente, a instancias del prestigioso biólogo Fernando Pulido Díaz, profesor de la Universidad de Plasencia y gran entusiasta y cooperador en los ritos de “La Carvochá”, el festejo pasó a celebrarse en la alquería de El Mesegal, dentro del concejo de Pinofranqueado, donde continúa en la actualidad.  Para que estos rituales tan arcaicos y tan cargados de valores antropológicos y etnográficos lleguen a buen puerto, colaboran el Centro de Documentación de Las Hurdes, la Asociación para el Desarrollo Integral de la Comarca de Las Hurdes (ADICHURDES) y el Ayuntamiento de Pinofranqueado.

Alquería de La Horcajada, que fuera todo un ejemplo de arquitectura tradicional;hoy medio arruinada (Foto: TERRANATUR)

Alquería de La Horcajada, que fuera todo un ejemplo de arquitectura tradicional;hoy medio arruinada (Foto: TERRANATUR)

El programa nos canta y nos cuenta cómo transcurrirán los diversos actos de la jornada.  Así, sobre las 11,00 horas, se encenderá la “Jogará de lah Ánimah” con un tuero de la hoguera del pasado año.  Después que los asistentes enjuaguen sus gaznates con el aguardiente de la zona y se zampen algunos dulces tradicionales, se iniciará el “Pasacalli de lah Ánimah”, presidido por el “Animeru de lah Cahtáñah”.  Bajo el son de los tamborileros, la comitiva se dirigirá a recibir y homenajear a “La Chicharrona”, legendario personaje que baja de la sierra y trae la licencia para que los paisanos puedan iniciar las matanzas familiares.  De regreso a la era, el “Zajuril” (personaje con virtudes especiales) conjurará los males del año venidero sobre las llamas de la “jogará”, mientras repica su esquila otros de los animeros y se cantan unos gori-goris.  Más tarde, las “Comádrih de Nuñomoral” cantarán las antiquísimas coplas del “Petitoriu de Ánimah” y se bailará la danza del “Pan de lah Ánimah”.  Se sucederán otros cantos y romances que se pierden en la noche de los tiempos y todo el que lo desee podrá picar y trenzar sus pies en torno a la mesa de las ofrendas, al son de la gaita y el tamboril.

carvochá las hurdes

La “jogará se consume mientras tocan los tamborileros. Edición anterior. (Foto: VICENTE MARTÍN, de la Oficina de Turismo de Caminomorisco)

Hogaño, por invitación expresa del Ayuntamiento de Caminomorisco, se girará una visita, antes de la comida de hermandad, al recinto de la III Feria Internacional Apícola, que se celebra ese mismo día en dicha localidad, donde los componentes de “Estampas Jurdanas” serán invitados a un vino de honor.  Después del guiso de alubias al estilo jurdano y solicitado el correspondiente permiso a las Ánimas para iniciar el “rejuiju”, por aquello de que de la panza sale la danza, se dará paso al compadreo y comadreo, a los bailes y los cánticos.  Aparecerá el “Entignaol”, que con tizones de la “jogará” pintarrajeará los rostros de los asistentes.  Luego, al caer la tarde, se realizará el “Corru de Ánimah”, recordándose a los antepasados.  Y después que los “cencerréruh” corran por la era zarandeando sus campanillos, a fin de espantar a los malos espíritus, se celebrará el gran asado de castañas (“carvochá”), continuando el festejo hasta que el cuerpo aguante.

La mesa de las ofrendas de las Ánimas.  Edición anterior.  (Foto: F.B.G.)

La mesa de las ofrendas de las Ánimas. Edición anterior. (Foto: F.B.G.)

Publicado en noviembre de 2015