Provincia de Badajoz

“Tomarse un tiempo libre es sagrado” dice la exmonja Arantxa Serrano

“Tomarse un tiempo libre es sagrado”.  Aranxta Serrano lo tiene claro  ahora que ha vuelto a su Plasencia natal después de media vida como monja, parte en Angola.

¿A qué dedica el tiempo libre una ex monja, de qué vive una ex monja?

La verdad es que cuando dejé la congregación, todo el tiempo libre lo empleé en buscar trabajo porque era mi prioridad, claro, y empecé cuidando por las noches a un matrimonio de señores mayores y dando clases particulares por las tardes. Luego encontré un trabajo en una academia de inglés y me puse a pensar en qué hacer el resto del tiempo y un día por casualidad me invitaron a ir a Manos Unidas de Plasencia como voluntaria. Donde me quedé trabajando para levantar un albergue donde las mujeres embarazadas de una zona rural de Zimbabwe puedan ser atendidas el tiempo que sea necesario sin correr el riesgo de morir en el camino al hospital cuando se ponen de parto.

— ¿Después de media vida de monja no concibe otra forma de emplear el tiempo libre, le parece una frivolidad disfrutar del tiempo de ocio?

No, no en absoluto, a mí me gusta mucho leer, pasear con amigos y la verdad es que estoy descubriendo Plasencia y sus alrededores. Vivimos en un sitio privilegiado y muchas veces pensamos que con todo lo que tengo que hacer, cómo me voy a ir a pasear por ahí, pero es que hay que saber parar y tomarse un tiempo libre es sagrado, no es perder el tiempo, es una necesidad.

— Reconfortan sus palabras viniendo de alguien que ha pasado buena parte de su vida como monja en Angola.

Por eso digo que es un privilegio que tenemos que saber aprovechar para no perdernos en esta locura de vida que llamamos estrés. Todo el mundo sabe cómo es África, pero aquí también hay gente con muchas necesidades además de que la pobreza también puede ser espiritual. De todos modos para mi salir a pasear no es solo un paseo puro y duro, sino que son momentos de encontrarme conmigo misma y de entrar en contacto con Dios porque yo he tenido dudas como todo el mundo, pero lo mío no ha sido una crisis de fe, sino otra forma de entender el compromiso religioso.

— ¿Como haciendo una ruta senderista por las cascadas de las Nogaledas en el Valle del Jerte, que puede uno escuchar metafóricamente el oboe de la película de La Misión por una cuestión de espiritualidad, de salud física y mental en contacto con la naturaleza o de puras endorfinas?

Síii, pero permíteme que después de haber ingresado con 18 años en la Orden de las Hijas de la Virgen de los Dolores conserve el lenguaje religioso –sonríe porque Arantxa Serrano sonríe permanentemente– pero sí , son momentos para estar bien con uno mismo y, por tanto, poder estar bien con los demás. Mira, el fundador de la orden decía que el silencio y la belleza de los campos te dejan ver la grandeza y la hermosura de Dios y a mí me sirven también como momentos de oración.

— ¿Es cuestión de saber disfrutar de los momentos?

Por supuesto y aquí tenemos el privilegio de que sales un momento y enseguida estás en plena naturaleza. Lo que hay es que saber parar y disfrutarlos.

— ¿Tomarse una caña con los amigos está entre sus momentos?

Pues la verdad es que no, aunque yo tengo mis pasiones eh… por ejemplo, cuando en Angola tenía a mi cargo a las novicias, recién terminada la guerra abrieron una librería que era todo un acontecimiento y te voy a contar una anécdota. Les dije que mis tres pasiones eran los libros, el fútbol y el chocolate y una de las novicias me preguntó entonces por Dios. Eso por descontado, le dije, y a la librería que las llevé de visita.

–Le ha cambiado la vida radicalmente ¿y ahora perdona su paseo o su momento de tiempo libre?

— Ya digo, tomarse un tiempo libre es sagrado, no es una frivolidad, y vuelves como nueva para afrontar retos como el que tenemos ahora en Manos Unidas Plasencia, que es conseguir fondos para levantar el albergue y que las embarazadas no mueran en el camino al hospital porque en Zimbawe no tienen medios para llegar.

Publicado en abril de 2019

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