Si buscas Ibahernando en internet, aparece Javier Cercas porque el célebre novelista nació en este pueblo cacereño, que está situado a quince minutos de Trujillo y que atesora un bello paraje natural en la finca de los Tesoritos.

La Ruta de los Tesoritos de Ibahernando
No será porque le falten tesoros a la señorial Trujillo, pero Ibahernando tiene el factor sorpresa de esos destinos donde no te esperas una ruta tan deliciosa como la de los Tesoritos. Sólo hay que buscar la calle Hernán Cortés y seguir el sendero que lleva a este paraje, está señalizado y es un buen punto de partida en toda visita a este pueblo enclavado en la vertiente norte de la Sierra de Montánchez.

La Ruta de los Tesoritos es una apacible ruta circular de casi nueve kilómetros que se puede recorrer en menos de tres horas y sin dificultad alguna entre jaras, encinas y vestigios arqueológicos. Los vecinos, el mejor GPS en este pequeño pueblo de unos 500 habitantes, hacen gala de que aquí se halló una estela funeraria de la Edad del Bronce reutilizada por los romanos, que se encuentra en el Museo Arqueológico Provincial de Cáceres. No es la única porque abundan las estelas romanas con inscripciones latinas encontradas en Ibahernando.
La anécdota de Javier Cercas que define la manera de ser de Ibahernando
El orgullo patrio de los viveños viene, pues, de lejos y lo plasma la entrañable anécdota que cuenta Javier Cercas de su madre. “¿Qué, hijo, a quién has visto de Ibahernando?”, le preguntaba a la vuelta de sus viajes por el mundo y es que este es un pueblo con carácter. No hay oficina de turismo, pero cualquiera dará detalles de los otros tesoros de Ibahernando, incluido un pub que abre en fechas señaladas, una rara avis en la Extremadura rural. Dos casas rurales y varios bares dan servicios de los que se agradecen en toda escapada.

Otros tesoros de Ibahernando, a un paso de Trujillo y cerca del Parque Nacional de Monfragüe

La Fuente de los Amores, que se encuentra en la Ruta de los Tesoritos e inspira una ruta anual en honor al vecino que la encontró, es otro tesoro con una historia entrañable porque José Antonio Santamaría tardó varios años en hallarla bajo unas zarzas. Estaba en la memoria histórica del pueblo y este vecino no cesó hasta dar con la fuente a la que iban las mozas a lavar y los mozos a rondarlas. Hoy en día es un paseo habitual para los vecinos.

La Ruta Senderista Chite del Avión, que se puede complementar con la de los Tesoritos, como de hecho se hace anualmente de forma organizada, es también popular entre los senderistas y lleva a un vértice geodésico a 619 metros de altitud con lo que es un privilegiado mirador a Ibahernando y las sierras de Montánchez, el pueblo del jamón.
Junto a la iglesia del pueblo hay un panel con el itinerario de una ruta de nombre tan curioso como el propio pueblo, que viene de Iván Hernando, Juan Fernando o Viva Hernando y de ahí el gentilicio de viveño. Aunque lo llaman también ‘el pueblo de los protestantes’ porque, por azares del destino, a principios del siglo XX acogió a una familia protestante y acabó contando con una misión evangélica, la escuela El Porvenir, que el mismísimo Unamuno defendió frente al analfabetismo y las presiones del clero.

La patrona de Ibahernando es la Virgen de la Jara, cuya ermita es una coqueta construcción en plena dehesa de Santa María que está a unos cuatro kilómetros del pueblo y el primer sábado de mayo acoge la tradicional romería. Aunque con semejante nombre, es una escapada estupenda durante toda la primavera. Como la laguna y el embalse de Ibahernando, que están a un paso y son puntos de interés para la pesca y la observación de aves.

Ibahernando es un pueblo bendecido por la naturaleza e ideal para el reposo en tierras de Trujillo, a no más de una hora del Parque Nacional de Monfragüe.

Una naturaleza para perderse, sin dejar de admirar la solemnidad de su iglesia parroquial. Construida en los siglos XVI y XVII en estilo renacentista-barroco, destacan los pilares adosados y los arcos de medio punto de la iglesia de la Degollación de San Juan Bautista. La restauró el obispo Vargas Carvajal, mecenas del Renacimiento extremeño, que tuvo su propio palacio en Ibahernando y murió en Jaraicejo, a treinta minutos de aquí.

Destaca en el skyline de Ibahernando, como su emblemática Torre del Reloj, una construcción de finales del XIX que acoge hoy en día la biblioteca municipal. La otra sede cultural del pueblo, la casa de cultura, no podía tener otro nombre que Javier Cercas, todo un embajador de Ibahernando.

Fotografia superior de la panorámica de Ibahernando con Trujillo al fondo
Fotos de Andy Solé
Ibahernando, os tesourinhos de Trujillo

Publicado el 13 de abril de 2026
© Planveando Comunicaciones SL



