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El director extremeño Rodrigo Rivas estrena El Conseguidor, su segundo largometraje

La película llega a los Multicines Alkázar el viernes 17 de abril, una invitación al público a disfrutarla en pantalla grande

Rodrigo Rivas, cineasta de Hervás, vuelve a la gran pantalla con su segundo largometraje, El conseguidor, una obra que regresa al Norte extremeño, Plasencia, Valle del Ambroz y Hervás —ya presentes en su ópera prima Garantía personal— y que consolida su mirada dentro del thriller de cine negro. Fiel a una narrativa marcada por la tensión, los claroscuros morales y personajes al límite, Rivas construye relatos donde el conflicto humano se funde con el territorio, convirtiendo el entorno en un elemento vivo que respira y condiciona la historia.

Lejos de los grandes centros de producción, su trayectoria se ha ido tejiendo desde su lugar de origen, con una apuesta firme por hacer cine en Extremadura sin renunciar a la ambición ni al pulso cinematográfico. Este nuevo trabajo refuerza ese compromiso con su realidad más cercana, con las historias que emergen de ese entorno. El próximo 17 de abril, en los Multicines Alkázar de Plasencia, la película se presenta ante su público. Más que un estreno, será un momento de reencuentro con su gente, con los paisajes y con las historias que la han hecho posible: una invitación a venir al cine y vivir la historia en pantalla grande.

Sus inicios en el cine estuvieron ligados a la fotografía, donde encontró en un solo fotograma la capacidad de contar una historia. Comenzó con una cámara de su padre, una experiencia que marcó su acercamiento a la creación visual y sentó las bases de su formación, en una etapa inicial en la que los talleres de revelado en blanco y negro consolidaron la imagen como el eje central de su aprendizaje y de su manera de entender el medio.

Rodrigo Rivas, director de El Conseguidor

Los inicios de un cineasta: vocación, formación y primeras experiencias

El punto de inflexión llegó en Cáceres, durante su etapa vinculada al baloncesto, cuando el cine pasó a formar parte habitual de su rutina. En Hervás, su ciudad natal, el cineclub —una institución con más de 40 años de trayectoria— le permitió acceder a un cine más complejo y variado. Nos cuenta que fue entonces cuando, al ver Cuento de verano de Éric Rohmer, experimentó un auténtico despertar creativo. La película le reveló que el cine puede construirse desde lo cotidiano y lo aparentemente sencillo, sin necesidad de grandes medios, siempre que exista una mirada.

Desde joven mostró interés por la escritura, compartiendo relatos con su entorno cercano, lo que reforzó su inclinación hacia la construcción de relatos. Lo que comenzó como una afición terminó convirtiéndose en una vocación que le llevó a formarse en el ámbito cinematográfico.

Rodrigo pertenece a una generación que transita entre el rodaje en celuloide y la irrupción de la cámara digital. Apunta cómo en su escuela de cine, la ECAM, el acceso a las cámaras era limitado, muy lejos de la realidad actual, donde cualquier dispositivo permite grabar imágenes de calidad. Apunta que Lucía y el sexo, de Julio Medem, fue en 2001 una de las primeras películas españolas rodadas íntegramente en formato digital de alta definición (Sony HDW-F900 CineAlta). Señala cómo ha evolucionado hasta el punto que la primera cámara Red One que entró en España fue utilizada por su equipo en la grabación de algunos anuncios publicitarios y algunas películas. Precisa que Garantía personal fue grabada con una Alexa que es la cámara digital de cine por excelencia desde hace más de una década. Si la RED One fue la revolución… la Alexa fue la consolidación.

Considera que uno de los errores más frecuentes al comenzar en el ámbito audiovisual es intentar abarcar demasiado en los primeros trabajos, una ambición que, lejos de ayudar, suele jugar en contra del aprendizaje. Por ello, reivindica el cortometraje como un territorio idóneo para formarse: un espacio donde el error no solo es inevitable, sino necesario. Así lo vivió en sus inicios, cuando recurrió a soluciones técnicas improvisadas para sacar adelante sus proyectos, convirtiendo cada dificultad en una oportunidad de aprendizaje.

Rodaje en el pantano extremeño de la película El Conseguidor

Su paso por la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM) marcó un punto de inflexión en su trayectoria, no solo por la formación recibida, sino por el ecosistema creativo y profesional que allí se respiraba. En ese entorno coincidió con figuras como Alauda Ruiz de Azúa, a quien ya entonces identificaba como una cineasta excepcional, así como con su pareja, César Pérez Herrán, director de fotografía de Garantía Personal. Su formación aúna un exigente recorrido académico —al que accedió tras superar un riguroso proceso de selección— con un sólido componente autodidacta, nutrido por el visionado constante de cine. Previamente inició estudios de Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid, aunque no llegó a finalizarlos.

Más allá de la formación reglada, sitúa su verdadero aprendizaje en el terreno profesional. Especialmente determinante fue su experiencia rodando documentales en Marruecos y algunos países africanos, donde tuvo que enfrentarse de forma autónoma a todas las fases del proceso narrativo. A ello se suma la influencia de la publicidad y el vídeo corporativo, ámbitos que le enseñaron a sintetizar el discurso y a manejar con eficacia los tiempos del relato en formatos breves.

En Marruecos realizó documentales de carácter social para el Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL), combinando el enfoque institucional con una mirada narrativa propia. Entre estos trabajos destacan Alhucema y Bahía de Babel, este último emitido en La 2 de Televisión Española. Otras piezas de su trayectoria, más relacionadas con el Arte, y acompañado siempre de su hermana, la artista consolidada Virginia Rivas, han sido difundidas en espacios especializados como Metrópolis.

Rodaje de interiores de El Conseguidor

Influencias cinematográficas y el desafío de crear desde Extremadura

Sus principales referentes se encuentran en el ámbito del cine español, con una mirada especialmente atenta a cineastas como Alberto Rodríguez o Enrique Urbizu, así como a Jorge Sánchez-Cabezudo, autor de obras como La noche de los girasoles o la serie Crematorio, por las que muestra una especial admiración.

En el panorama internacional, reconoce la influencia de figuras como Clint Eastwood, Jacques Audiard, Nicolas Winding Refn o los hermanos Joel y Ethan Coen, cuya filmografía ha contribuido a perfilar su inclinación por el thriller y el cine negro.

Iniciar una carrera desde ciudades como Plasencia o Hervás supuso un reto considerable, en un contexto donde la industria audiovisual era prácticamente inexistente. Sus primeros trabajos tuvieron un carácter marcadamente artesanal, impulsados por la iniciativa propia y la necesidad de abrirse camino desde la periferia. Con el tiempo, logró hacerse un hueco en circuitos como televisiones y festivales gracias a Garantía personal (2017). Asimismo, señala que una de las principales barreras ha sido —y en parte sigue siendo— la escasez de un tejido industrial sólido y de profesionales especializados en Extremadura, aunque reconoce una evolución positiva en los últimos años. En este contexto, pone en valor el talento local, subrayando que en sus trabajos más recientes ha podido contar mayoritariamente con profesionales extremeños, a los que considera el recurso más valioso dentro del proceso cinematográfico.

Explica que sus primeras películas nacen de una pasión compartida con su padre, Julio, con quien mantiene un proceso creativo profundamente ligado al ámbito familiar: su padre como guionista y productor, y él como director y coguionista. Esta vocación hunde sus raíces en la infancia, marcada por aquellas primeras experiencias con el cine en Super 8 que ya rodaba su padre.

Sus historias, ancladas en el thriller y el cine negro, se centran en personajes cotidianos arrastrados a situaciones límite, a menudo ambientadas en ciudades pequeñas como Plasencia y Hervás. En ellas, muestra un especial interés por explorar los matices morales, alejándose de visiones simplistas de “buenos” y “malos” para adentrarse en los conflictos complejos de la vida real.

Rodrigo Rivas

Garantía personal: el origen de una mirada cinematográfica

Pero detengámonos un momento y hablemos de su primera ópera prima, Garantía personal. Es ahí donde se encuentran muchas de las claves que explican tanto el tono como las inquietudes que atraviesan este proyecto. Ya desde ese primer trabajo se percibía una mirada interesada por los conflictos humanos cercanos, por las historias que nacen de la realidad cotidiana y que, precisamente por ello, logran interpelar de forma directa al espectador.

Ecotahona Ambroz Plasencia

Rodrigo explica que la construcción del personaje de Mara, interpretado por Belén López, se sustentó en un proceso de trabajo profundamente colaborativo, articulado a través de varias reuniones previas en las que se fueron definiendo matices, intenciones y capas emocionales. Desde un primer momento, existía una convicción clara: querían contar con la actriz por la fuerza de su carácter y su capacidad para dotar de verdad a personajes complejos, una cualidad que encajaba de manera natural con las exigencias del papel. En este sentido, destaca el alto grado de implicación de Belén López, quien no solo comprendió la dimensión del personaje, sino que asumió buena parte del peso emocional de la película con una intensidad interpretativa notable, aportando profundidad y autenticidad a cada escena.

Por otro lado, subraya la incorporación de Roberto Enríquez, cuya conexión con el guion y el tono del proyecto fue inmediata. Según señala, el actor entendió desde el inicio la esencia de la historia y supo integrarse en ella con una naturalidad que reforzó el conjunto narrativo.

El conjunto se completa con un reparto que potencia el tono realista y social de la película, combinando experiencia y naturalidad interpretativa. Junto a los protagonistas, nombres como Valentín Paredes, Raquel Infante o Juan Carlos Tirado aportan solidez y matices al relato, construyendo personajes creíbles que enriquecen la historia.

En este contexto, apunta que este tipo de relatos, centrados en conflictos derivados de la crisis económica, poseen una especial capacidad de resonancia en el público, al reflejar realidades cercanas, reconocibles y, en muchos casos, aún vigentes en la memoria colectiva. En esta misma línea, cabe destacar la labor del resto del reparto, cuya implicación contribuye a dotar de coherencia y credibilidad al conjunto, reforzando el tono realista de la película y su conexión con el espectador. No obstante, también reconoce las dificultades inherentes al proceso de producción, especialmente a la hora de trasladar todo el potencial del guion a la pantalla debido a las limitaciones de medios y presupuesto, un condicionante habitual en determinados proyectos cinematográficos que obliga a agudizar la creatividad.

Por otro lado, pone en valor el recorrido de Garantía personal, destacando su recepción tanto en el ámbito nacional como internacional. La película obtuvo el premio del público en el Festival de Cine de Lieja, un reconocimiento especialmente significativo por provenir directamente de los espectadores, y participó en certámenes de relevancia como el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva, además de otros festivales celebrados en Extremadura, consolidando así su presencia en el circuito cinematográfico.

Del desafío a la consolidación: así crece el cineasta con El conseguidor

Es el momento de centrarse en su segunda película, la que llega a las pantallas: El conseguidor (2026). Su director señala que, aunque la primera obra ya supone un desafío considerable, es en la segunda donde el reto se intensifica. En su caso, este proyecto resultó especialmente exigente, marcado además por las dificultades derivadas de la pandemia, que obligaron a detener el rodaje y a reescribir el guion para adaptarlo a nuevas limitaciones, como la reducción de escenas con extras. Pese a ello, subraya una clara evolución técnica y narrativa respecto a su ópera prima, afrontando esta segunda película con mayor seguridad y una mirada más definida.

Explica que El conseguidor mantiene su apuesta por el thriller y el cine negro, abordando temas como la corrupción y las redes de poder desde una perspectiva profundamente humana. Lejos de emitir juicios directos, su interés se centra en los conflictos morales y en cómo, en determinadas circunstancias límite, cualquier persona puede tomar decisiones inesperadas. De igual modo, entiende la corrupción no como una anomalía, sino como una prolongación de las propias debilidades humanas.

Asimismo, subraya la importancia del contexto, situando sus historias en entornos cercanos y reconocibles como Plasencia y Hervás, escenarios habituales en su cine que aportan autenticidad y arraigo a sus relatos. A su vez, destaca el papel de infraestructuras como Estudios Auriga, cuyo apoyo resulta clave dentro del tejido audiovisual regional al facilitar recursos técnicos y espacios de trabajo que hacen viables los rodajes en el territorio. Desde esta base, refuerza su apuesta personal y profesional por desarrollar su carrera en su lugar de origen, reivindicando la posibilidad de hacer cine desde ciudades pequeñas y entornos rurales sin necesidad de trasladarse a grandes núcleos como Madrid.

El reparto está integrado mayoritariamente por intérpretes extremeños —José Vicente Morión, Juan Carlos Tirado, Alberto Lucena, Simón Ferrero, Amparo Santolino o Fernando Ramos—, entre otros. Una elección coherente con el momento de crecimiento que vive el sector audiovisual en la región, impulsado por una nueva generación de cineastas y profesionales.

El rodaje se desarrolló a lo largo de cuatro semanas y evidencia una evolución hacia una narración más sintética y precisa, donde cada elemento está cuidadosamente puesto al servicio de la historia. Tanto a nivel técnico como humano, el equipo vuelve a estar formado en su mayoría por profesionales extremeños, consolidando un núcleo de trabajo habitual en el que destacan colaboradores como Óscar López Plaza en la composición musical o Luis Cotallo en sonido, piezas clave en la construcción de la atmósfera del film.

La película ha recorrido ya distintos espacios de exhibición, con presencia en citas destacadas como el Festival de Málaga, aunque su distribución se enfrenta a un contexto cada vez más complejo, marcado por las dificultades del cine independiente para encontrar su lugar en el circuito comercial. En ese sentido, el recorrido del film vuelve a poner sobre la mesa los retos estructurales a los que se enfrenta este tipo de producciones, pese a su evidente valor creativo y narrativo.

Escena de EL Conseguidor

Un estreno con identidad local y mirada de futuro

Rodrigo Rivas lanza una invitación al público para que acuda a ver la película a las salas, subrayando su fuerte arraigo territorial, ya que ha sido rodada íntegramente en el norte de Extremadura, con localizaciones reconocibles y una especial conexión con el público local. El estreno tendrá lugar el viernes 17 de abril en los Multicines Alkázar de Plasencia, en una cita que marcará el punto de partida de su recorrido en salas. Un día antes, el 16 de abril, se celebrará un pase previo dirigido al equipo artístico y técnico, así como a participantes e invitados vinculados al proyecto. Tras este arranque, la película iniciará su distribución por distintas localidades, consolidando su vínculo con el territorio.

En cuanto al momento que atraviesa el sector, reconoce avances evidentes en el cine extremeño, con un incremento de la actividad, la proliferación de festivales y una mayor presencia de profesionales. Sin embargo, advierte que aún queda camino por recorrer. Señala carencias en el tejido técnico y productivo, así como la necesidad de reforzar la formación, la inversión y la consolidación de una industria propia que no dependa exclusivamente de producciones externas. En esta línea, defiende con claridad que Extremadura no debe limitarse a ser un escenario de rodajes, sino consolidarse como un verdadero espacio de creación.

Dentro de ese impulso colectivo, pone en valor el papel de la Academia de Cine de Extremadura como punto de encuentro y motor del sector, favoreciendo el diálogo entre profesionales y fortaleciendo la interlocución con las instituciones.

De cara al futuro, muestra su interés por seguir desarrollando proyectos dentro del thriller, género en el que se siente especialmente cómodo, incluyendo una posible road movie ambientada en el sur de España. También plantea una incursión en la ciencia ficción, aunque desde una perspectiva centrada en las relaciones humanas y los dilemas morales. Además, no descarta el formato serie, si bien reconoce las dificultades que conlleva a nivel de producción.

En paralelo, destaca su implicación en iniciativas formativas vinculadas al cine, especialmente a través de proyectos relacionados con estudios cinematográficos en Hervás, con el objetivo de reforzar la formación y generar nuevas oportunidades en el territorio.

El mensaje final vuelve a ser claro: anima al público a acudir a las salas y apoyar el cine español y extremeño. Reivindica la experiencia cinematográfica en pantalla grande y defiende el cine como un reflejo cercano de la realidad y de la cultura propia.

Una cita con el cine: una historia que merece verse en salas

Rodrigo Rivas se consolida como un director con una mirada firme y coherente, capaz de combinar ambición narrativa con un fuerte compromiso con su entorno. Su cine, centrado en los conflictos humanos y en historias arraigadas a lo cercano, revela una voz propia en construcción que ha ido madurando desde su ópera prima hasta trabajos más recientes como El conseguidor, donde demuestra una evolución clara en lo técnico y lo narrativo. A lo largo de su trayectoria, ha sabido sobreponerse a las limitaciones propias del cine independiente —presupuestarias, logísticas e incluso derivadas de contextos complejos como la pandemia— sin renunciar a la honestidad de su propuesta.

A ello se suma su apuesta decidida por el talento local y su implicación activa en el desarrollo del sector audiovisual extremeño, no solo desde la creación, sino también desde la formación y el impulso de nuevas iniciativas vinculadas al territorio. Este compromiso, unido a su interés por seguir explorando géneros como el thriller y abrirse a nuevos formatos, dibuja una trayectoria en clara proyección.

Ahora la palabra la tiene el público. A los espectadores placentinos, extremeños y, en general, a todos los amantes del cine, les espera una oportunidad para respaldar una forma de hacer cine cercana, honesta y comprometida. A partir del 17 de abril, la película llega a las salas: es el momento de acudir, llenar butacas y apoyar un cine arraigado aquí, pero que aspira a llegar mucho más lejos.

Un texto de José Luis Muñoz Bejarano para PlanVE

Académico de la Artes y las Ciencias Cinematográficas de España

Académico de Cine de Extremadura

Creador del Festival Plasencia Encorto

Fotografías cedidas por Rodrigo Rivas

Plasencia, abril de 2026

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