El pueblo de La Garganta es el más alto del Valle del Ambroz, un balcón al norte de Extremadura con 1.124 metros. Rodeado de bosques de acebos, abedules, castaños y robles, se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Béjar, en el límite con la provincia de Salamanca y es un destino fantástico para deleitarse con el paisaje del Otoño Mágico que es Fiesta de Interés Turístico Internacional.
La Garganta es el pueblo más alto del Valle del Ambroz
La distancia de La Garganta a las localidades cacereñas de Baños de Montemayor (6,5 kilómetros) y Hervás (13,5 kilómetros) es prácticamente la misma que la separa de las salmantinas Puerto de Béjar (5 kilómetros) y Candelario (13 kilómetros). Una proximidad que enriquece este destino serrano, que perteneció al ducado de Béjar hasta que se incorporó a la provincia de Cáceres en 1833.
Los principales atractivos de La Garganta se encuentran, precisamente, al pie de la carretera que lleva a Candelario. En pocos metros se alinean su mirador del cordel del Berrocal, el Pozo de las Nieves y el Corral de Los Lobos.
El espectacular mirador de La Garganta
El Mirador de La Garganta llama la atención por su moderna estructura. Tiene una altura de 1.269 metros desde la que se pueden divisar pueblos del Valle del Ambroz y Trasierra-Tierras de Granadilla como Zarza de Granadilla, Jarilla o Aldeanueva del Camino. Se avistan también el pantano de Gabriel y Galán, la Sierra de Dios Padre, Las Hurdes, el Parque Natural de Las Batuecas o la Peña de Francia.

El mirador se encuentra en vía pecuaria, en el cordel del Berrocal utilizado por los ganaderos castellanos y extremeños para la trashumancia y la transterminancia, siendo estas últimas esas estancias más cortas y de menos recorrido favorecidas por la proximidad entre las dos regiones.
Es una construcción de la Diputación de Cáceres ejecutada dentro del marco del Plan de Sostenibilidad Turística Ambroz-Cáparra
El Pozo de las Nieves
El Pozo de las Nieves está en un pinar a pocos metros del mirador de La Garganta. Tiene 15 metros de alto y 12 de diámetro y durante siglos sirvió para almacenar la nieve que se recogía en las sierras del entorno, se prensaba y conservaba entre paja o serrín para venderla y destinarla a conservar alimentos. Esa nieve llegaba a conventos, comercios y cuarteles y fueron muchas las familias que desde el siglo XVI sacaron rendimiento económico a esta actividad. Hasta que la aparición de maquinaria en el XIX la hizo decaer y los pozos se abandonaron.

El Pozo de las Nieves queda como testigo de aquel pasado, igual que el Corral de los Lobos, otro punto de interés de La Garganta, en un paraje con vistas espectaculares en el que hay un mirador celeste para interpretar las constelaciones.
El lobo en La Garganta
El corral era una trampa para capturar lobos, atraídos por el cebo que se colocaba en su interior. La altura y paredes lisas de la construcción no dejaban salir al animal, una fórmula de supervivencia rural frente a la fauna salvaje, a la que se le puede seguir la pista en el Centro de Recepción de Visitantes de La Garganta, uno de los tres que hay en España dedicados a este animal.

Fue creado con el asesoramiento de Carlos Sanz, biólogo que trabajó con Félix Rodríguez de la Fuente y muestra cráneos, huellas o un esqueleto de lobo. Abre de miércoles a domingo mañana y tarde y está justo al lado de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, morada de la Virgen del Castañar que es la Patrona de la localidad.
La Garganta, destino de turismo activo
Pasear por La Garganta en busca de su arquitectura serrana con elementos tallados en piedra en sus fachadas y sus fuentes de agua fría es buen pasatiempo para completar la escapada. Siempre habrá paporros y paporras, que es como se llama a los vecinos, dispuestos a pegar la hebra o echar una mano si hace falta.

Además, como pueblo de montaña La Garganta es muy atractiva para amantes del turismo activo. Los aficionados a la BTT cuentan con interesantes rutas como la de la Vía Verde de la Plata que sube desde Baños de Montemayor; los senderistas tienen itinerarios muy bonitos para caminar por la sierra y los escaladores cuentan con la Vía Ferrata de La Muela. Por su parte, los aficionados al esquí tienen aquí un buen punto de partida para acercarse a la estación de La Covatilla en la sierra de Béjar, que apenas dista 33 kilómetros.
Pueblo de romerías y fiestas de verano
La población de La Garganta triplica en verano sus algo más de 300 vecinos. Su buena temperatura estival hace que en los últimos años haya atraído incluso la atención de gente de otras comunidades autónomas que buscan ese frescor que deja dormir bien hasta en la hora de la siesta.
En agosto y septiembre las fiestas estivales llenan de ambiente la localidad, con desfiles de disfraces y charangas.

Pero entre las celebraciones destaca la Romería de los Paporros, el Lunes de Pentecostés, porque es una evidencia más de la relación entre la localidad cacereña y la provincia salmantina. Ese día la gente de La Garganta va a caballo hasta Béjar donde les reciben los bejaranos y su alcaldía para intercambiar bastones de mando en señal de hermandad.
Otra romería es la de San Gregorio, en la ermita que está en la zona del mirador, que se celebra en mayo.
Celebraciones en las que seguro que no faltan el cabrito, las patatas revolconas y la leche frita propias de La Garganta.
Fotos: Andy Solé
Publicado en noviembre de 2025
© Planveando Comunicaciones SL





