Ir a ver grullas en Extremadura es un espectáculo visual y sonoro a simple vista y estos son los mejores sitios para disfrutarlo.
Grullas en Extremadura, un espectáculo visual y sonoro a simple vista
No hace falta ser entendidos ni llevar prismáticos porque van en bandadas y en forma de una uve y emiten su característico trompeteo. Así se las reconoce perfectamente y, de hecho, cada es mayor el público no iniciado que va a ver a las grullas. Hay también empresas de turismo activo que ofertan este tipo de escapadas.
De llevar prismáticos, se puede ver el porte de estas aves, de cuello y patas largas, que en vuelo pueden tener una envergadura de entre 180 y 240 centímetros. Su vuelo es realmente majestuoso.
Grullas en Extremadura, temporada otoño-invierno
Es uno de los planes de otoño en Extremadura, cuando las grullas vienen por miles a pasar el invierno en Extremadura. Atraviesan Europa entera en busca de temperaturas más cálidas y se las puede ver incluso hasta principios de febrero.
¿Dónde y cuándo ver a las grullas?
Las dehesas y los llanos extremeños son un auténtico festín para las grullas, que se alimentan de bellotas, semillas, raíces, tallos, pequeños invertebrados y de los restos de las cosechas que se quedan en el campo. Por lo que es fácil observarlas comiendo.
También cuando regresan a dormir o amanecen en busca de alimento. Por eso, los dormideros de las grullas se encuentran cerca de su despensa, preferentemente embalses y es común verlas al caer la tarde o al amanecer.
Centro de Extremadura: el mayor núcleo
El centro de Extremadura es el sector que ocupa mayor superficie dentro de la región y el de mayor importancia en cuanto a ejemplares invernantes.
Agrupa las zonas naturales del Parque Natural de Cornalvo, Valdecaballeros, los regadíos de las Vegas de Guadiana y las áreas de influencia de los embalses de Orellana y García de Sola. Es fácil seguirles la pista por los municipios de Valdecaballeros, Orellana, Palazuelo, Valdehornillos, Cornalvo o Zorita.
Es recomendable también visitar los pequeños pueblos de colonización, como Casar de Miajadas, Torviscal, Guadalperales, Puebla de Alcollarín o Palazuelo y hacer una parada en el Parque Periurbano de Conservación y Ocio de Moheda Alta, en Navalvillar de Pela, que dispone de centro de interpretación y de varios observatorios para ver las grullas y organizar rutas de senderismo.
Norte de Extremadura
El norte de Extremadura es un lugar ideal preferentemente en el Valle del Alagón y en las estribaciones de Sierra de Gata en la zona de Moraleja. Las grullas tienen un dormidero en el embalse de Borbollón, en Santibáñez el Alto, y también en el embalse de Gabriel y Galán, en el entorno de Granadilla.
En el Campo Arañuelo tienen instalado otro campamento base en el embalse de Valdecañas y es muy habitual verlas por la zona de Navalmoral, Peraleda de la Mata, Casatejada de Tiétar o Serrejón.
Sierra de San Pedro y el río Almonte
En la Sierra de San Pedro, las grullas tienen una completa alimentación y tranquilidad total por lo que la zona de Brozas, Membrío, Herreruela y Salorino son algunos de los puntos destacados para observarlas. Es recomendable seguir la carretera desde Brozas a Alcántara, haciendo paradas para localizar los grupos de aves alimentándose o bien entre Aliseda y Brozas.
En las proximidades del río Almonte es habitual ver a las grullas, principalmente en la zona de Talaván, Tozos y Torrecillas de la Tiesa. Entre las localidades de Aldea del Cano, Valdesalor y Torremocha hay un núcleo estable donde se han contabilizado en ocasiones hasta 3.500 ejemplares. Es muy interesante visitar los embalses de Valdesalor y Aldea del Cano y disfrutar además de las grullas de las aves acuáticas.
Norte y sur de Badajoz
En el área ubicada al norte del río Guadiana y fuera de las zonas de regadíos el núcleo de Villar del Rey comparte las zonas de comedero y dormidero con Portugal. El embalse de Los Canchales, en Esparragalejo, dispone de varios observatorios y una ruta.
Al sur de Badajoz se ubican tres núcleos de invernada: La Albuera, Las Merinillas y Villanueva del Fresno. En la zona de La Albuera, se puede seguir la carretera entre Entrín Bajo y Torre de Miguel Semero. En Villanueva del Fresno la referencia más precisa es el Embalse de Cuncos, donde existen dos chozos que pueden utilizarse como observatorios.
Entre las Vegas del Guadiana y la Campiña Sur hay varios hábitats muy variados con dehesas de encinar, cultivos de cereal y leguminosas, regadíos o pastizales. Los núcleos que abarcan son Don Benito, Guareña, Alange, Retamal, Los Molinos y Usagre.
La Serena y Azuaga
En la zona de La Serena es muy recomendable recorrer los pastizales, no sólo para observar las grullas, sino también para disfrutar de numerosas aves esteparias como la avutarda, el sisón o el alcaraván. Es un territorio definido por extensos pastizales y cultivos entre los núcleos de La Guarda, río Guadalefra, Cabeza del Buey, Zarza Capilla, Capilla y Siruela.
En la zona de Azuaga y gran parte con la comarca de la Campiña Sur el paisaje llano en el que predominan los cultivos de cereal, girasol, viñedo y olivar es muy frecuentado por las grullas. Los núcleos destacados son Peraleda del Zaucejo, Azuaga, Arroyo Conejo, Ahillones, Villagarcía y Monesterio.
Fotografía cedida por Andrés Bernal
Publicado en noviembre de 2025






