Jerte es un pueblo de calles con pasadizos llenos de encanto, casas de adobe y madera que mantienen la arquitectura tradicional y comparten acera con otras con escudos y blasones que mantienen su porte señorial.
Es la localidad del Valle del Jerte más próxima a Los Pilones, considerados la catedral del agua de Extremadura, en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.
Jerte luce con orgullo el nombre del río que atraviesa la comarca y también el del flamante valle de las cerezas tan popular a nivel internacional. Un municipio que es un destino del norte de Extremadura en la provincia de Cáceres, ideal para una escapada en cualquier momento del año.
Pilones para disfrutar todo el año
Las marmitas de gigante que han hecho icónica la foto fija de Los Pilones son toda una tentación en verano, cuando el agua fresca se reparte entre las bañeras de granito que se han ido formando desde hace miles de años por la erosión fluvial.

Pero cuando el estío va diciendo adiós, la tranquilidad de Los Pilones es un espectáculo para los sentidos. La afluencia de público se reduce y el nivel del agua antes de las lluvias de otoño deja ver sus caprichosas formas.
Los Pilones son un espectáculo sensorial antes de las lluvias de otoño, cuando el nivel del agua deja ver las caprichosas formas de la erosión sobre el granito
Hay bañeras que son un círculo casi perfecto. Otras que parecen dibujar figuras como la denominada del trébol, que según del lado que se mire puede tener tres o cuatro hojas. Está también el charco de la Madroñera, junto a la fuente de Los Pilones, que se llama así por el madroño que crece sobre ella.
Y luego está lo que la imaginación de cada cual quiera ver, desde rocas que parecen esqueletos de animales gigantes hasta otras que asemejan partes del cuerpo humano.
El puente que divide Los Pilones en una parte más escarpada y en otra más llana y de más fácil acceso es un observatorio ideal para entregarse al placer de mirar.

Con el otoño llega la estación preferida por los senderistas para caminar y el gran momento para ver cómo corre el agua por Los Pilones, sin olvidarse nunca de extremar la precaución.
Mirador con vistas al Chorrero de la Virgen
El mirador del Chorrero de la Virgen, a medio camino entre el centro de interpretación y Los Pilones, es otro sitio en el que detenerse a contemplar aves y la cascada del Chorrero de la Virgen, una de las imprescindibles del norte de Extremadura. Principalmente de otoño a primavera, cuando se puede ver el salto de agua que se asemeja a un manto; en invierno, incluso, totalmente congelado sobre la ladera.
Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos
De Jerte a los Pilones se puede ir por una ruta de unos cuatro kilómetros que sale del puente del Nogalón y transcurre entre fincas de cerezos y bosque. Si se busca algo más fuerte está la opción de encarar los 11 kilómetros circulares que pasan por puntos emblemáticos como el puente de Carlos V o Puente Nuevo. Y quien quiera caminar menos puede comenzar en el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos y andar tres kilómetros y medio.

Rutas por Los Pilones hay para todos los niveles y se pueden hacer a pie, en bici o a caballo. El Centro de Interpretación de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos es un buen sitio para informarse de todas las posibilidades de turismo activo, barranquismo incluido en enclaves como la Garganta de los Papúos, porque el Valle del Jerte se ha convertido en uno de los destinos favoritos para aficionados al deporte.
Las empresas de turismo que trabajan en la comarca harán posible disfrutar de las mejores experiencias en la modalidad favorita de cada cual.


El centro de interpretación favorece una primera aproximación a todos los atractivos de las más de 7.000 hectáreas de la Garganta de los Infiernos. Están recogidos en paneles, pantallas y maquetas como la que reproduce los propios Pilones o la de un simpático desmán ibérico, un mamífero en peligro de extinción con su boca en forma de trompa que habita en la zona.
El Centro BTT Valle del Jerte es otro buen punto de información para amantes de las dos ruedas.
Un paseo por Jerte, sus pasadizos y sus calles
Aparte de Los Pilones, Jerte cuenta con el parque fluvial del Nogalón en pleno pueblo como zona de baño. Tiene una piscina natural amplia y accesible con rampas, zona de arena con sombrillas y de hierba con sombra natural, chiringuito, merenderos de piedra, parque infantil y aparcamiento.
A un paso se encuentran las calles más emblemáticas. La del Coronel Golfín con sus pasadizos que tienen techo de madera. De noche es bonito ver su iluminación gracias a la instalación del hotel rural Aura del Jerte que tiene piscina y SPA.


Está también la calle Ramón Cepeda con sus casas señoriales, que además es una prolongación del Cordel del Valle, por lo que es área de trashumancia.
La calle Bueyes, la más antigua de Jerte, luce casas con arquitectura tradicional que los vecinos decoran al detalle para deleite de los paseantes

Y la calle Bueyes, la más antigua de Jerte, el sitio perfecto para ver la arquitectura popular en cuidadas fachadas de adobe y entramados de madera que los vecinos decoran con detalle.

La plaza de la Independencia con la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y sus soportales es otro punto de interés. Llama la atención la torre separada del edificio religioso, de origen medieval y carácter defensivo.
En el entorno de esta iglesia se celebran fiestas como las Candelarias en febrero. Una curiosidad es la creencia en que la bonanza del año agrícola dependerá de que se apaguen o no las velas que iluminan a la Virgen durante la procesión. Los dulces típicos y la gloria, ese licor tan del Valle del Jerte, son propios de esta celebración.

Las fiestas del Cristo del Amparo y las de San Gil son otras dos fiestas de Jerte, con el bullicio propio del verano en el que a los vecinos que regresan por vacaciones se suman los turistas a ritmo de charanga y ponche.
Comer y tapear en Jerte
Morcilla gorda, patatas revolconas, morros a la plancha o caldereta de cabrito son platos propios de la comarca que se preparan durante todo el año en los bares de tapeo y restaurantes de Jerte.
Tenerías, California, La Cabaña, Mesón El Conde, El Siglo… son algunos de ellos. Además de la Hospedería Valle del Jerte, ubicada en un antiguo molino de aceite, que fue la primera en abrirse en Extremadura.
Pero hay también restaurantes en plena naturaleza, en la propia Reserva Natural, como el merendero Garganta de los Infiernos, especializado en brasas.
Jerte tiene un buen número de alojamientos rurales de distintas categorías para ofrecer una experiencia de lo más completa a los visitantes. Hoteles, apartamentos y casas rurales completan las propuestas, tanto en el casco urbano como en la ruta a Los Pilones.

Jerte, a aldeia de Los Pilones no vale das cerejas
Fotos: Andy Solé
Publicado en septiembre de 2025
© Planveando Comunicaciones SL



