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Arroyomolinos de la Vera, con vistas, bosques y rutas a La Desesperá

Arroyomolinos, en lo alto de las montañas, es un pueblo que se asoma a la comarca de la Vera arropado por bosques y acunado por el torrente de la garganta La Desesperá.

A solo 20 minutos de Plasencia por la EX-203, Arroyomolinos de la Vera tiene 440 vecinos, que desaparecen tras las paredes de sus casas a la hora de la siesta. En agosto se convierten en un millar, porque muchos regresan a su tierra cada año. Es también camino de paso entre el Valle del Jerte y La Vera. Los pueblos de Piornal, Barrado, Pasarón y Tejeda de Tiétar lo rodean. En sus campos encontramos cerezas, castañas, higos, olivos y ganado que dan trabajo a sus gentes. También turismo, que cuenta con dos casas rurales, tres restaurantes y un hotel. Es un lugar recomendable para los amantes de la naturaleza y de las rutas senderistas porque hay muchas en toda la zona. Así como para aquellos que buscan la tranquilidad y el encanto de La Vera, una comarca llena de Historia.

La Desesperá en Arroyomolinos de la Vera

Todos los caminos conducen a La Desesperá

La garganta emblemática de Arroyomolinos de la Vera lleva el nombre de La Desesperá, que tiene un gran salto de agua y otros más pequeños en su recorrido y que pese a su nombre ofrece una paz reconfortarte al contemplarla. Un arroyo que al frenar su caída comienza a llamarse Garganta de Tejeda.

Es la rivera que da origen al nombre del pueblo, porque en sus orillas había varios molinos de aceite y granos, y hasta una fábrica de luz que aprovechaba la fuerza del agua. Los restos de varios de esos molinos todavía pueden verse a la orilla de la corriente, entre las raíces enormes que se aferran a las antiguas piedras.

Bosque en el entorno de La Desesperá

La cascada de La Desesperá puede verse por partes y por distintas rutas. Una primera parte, dejando el coche a sus pies, en la carretera CC-139 que une Piornal con los pueblos de La Vera. Es un rincón lleno de encanto por la caída de agua, las pozas que forma y la frescura que ofrece a unos pasos de una carretera poco transitada. Aunque lo mejor es hacer la ruta disfrutando del paisaje que ofrece el bosque de robles y castaños. Si se sube en coche, una vez que pasamos la piscina municipal del pueblo, se toma el camino rural que encontramos a la derecha y llegamos hasta el punto. Allí podemos aparcar y adentrarnos en el bosque siguiendo la ruta señalada en verde y blanco. El sonido de los pájaros, la visión de los árboles por donde se cuela la luz y toda la vida animal que se ve o se presiente regalan al paseo un carácter de aventura con encanto. Al final, la recompensa es mucha, nos encontramos de frente con la cascada de La Desesperá, que ruge en vertical entre las piedras.

También se puede subir desde Arroyomolinos, siguiendo las indicaciones en una ruta larga, en la que se mezclan las vistas sobre la comarca con la profundidad del bosque. Podríamos decir que en Arroyomolinos todos los caminos nos llevan a La Desesperá, porque es visita obligada.

En el entorno hay además otras rutas, como la Ruta de los Tres Pueblos, que recorre Arroyomolinos, Tejeda de Tiétar y Pasarón de la Vera o la ruta al Cerro Peñalba. Aunque en verano, una de las rutas más recomendadas es a la piscina natural que retiene el agua de la garganta muy cerca del pueblo en la EX-213.

Arroyomolinos desde las montañas de La Vera

Arroyomolinos de la Vera “Donde empieza el frutal y el canchal asoma”

El lema del pueblo lo describe muy bien, entre el color ceniza de las piedras surgen huertos de frutales y bosques. Así se ve desde fuera el pueblo. Dentro, su Plaza de España es lugar de encuentro, en ella la iglesia de San Nicolás de Bari, construida entre los siglos XV y XVI y ampliada con la sacristía y la capilla bautismal entre el XVII y XVIII. En su interior destaca el retablo rococó con un diseño atribuido a Carlos Simón de Soria en 1754. A su lado está el campanario, separado de la iglesia por una calle estrecha y coronado por una estilizada veleta.

Piscina natural de Arroyomolinos de la Vera

Fiestas que alegran la tranquila vida de Arroyomolinos

En agosto, las fiestas en honor a San Roque, del 16 al 18 de agosto, llenan de alegría la plaza. Verbenas y actividades culturales y deportivas ocupan el día y la noche de los remoliniegos y los visitantes. La Fuente del Llano refresca las tardes, así como la Fuente de Piedra o la del Tío Pirre, ya en las afueras del pueblo. Esta última es la que marca el desvío para unas pozas cercanas, son las Chorreras del Tío Severiano, cerca de un antiguo molino y con el encanto de los parajes escondidos. No faltan las fiestas de invierno, la Lumbre de los Quintos en Nochebuena, la fiesta de la conversión de San Pablo y Los Mascarones, protagonistas del carnaval. La Conquista de la Vera es otro evento que ha ido afianzándose en solo cinco ediciones, una marcha ciclodeportiva BTT que se celebra en septiembre y en la que los participantes recorren la comarca de La Vera en una sola etapa.

Robles, castaños y helechos en Arroyomolinos de la Vera

La Vera a tus pies desde el mirador de La Atalaya

Parece que el mundo creciera a tus pies cuando te asomas al coqueto Mirador de La Atalaya. Una plataforma dentro del pueblo que invita a observar a lo lejos y a detenerse en los detalles. En días claros puede verse hasta Las Villuercas, así como las Vegas del Tiétar y Monfragüe. Luego están los antiguos molinos a la orilla de la garganta que busca su camino hacia Tejeda de Tiétar, que se ve claramente. A la izquierda se extiende, enorme, la comarca de La Vera llena de oportunidades para el disfrute.

Confirmamos desde el mirador la excelente ubicación de Arroyomolinos, rodeado de lugares para pasar los días de verano, como las piscinas naturales de Garganta la Olla, Jaraíz y más allá, en Jarandilla, Losar, Madrigal o Villanueva. Además de los charcos que tientan en multitud de gargantas.

En La Vera hay cinco pueblos que son conjuntos históricos: Pasarón de la Vera, el pueblo del amor, Garganta la Olla, Valverde de la Vera y sus parasoles del proyecto Tejiendo la Calle, Villanueva de la Vera o Cuacos de Yuste, con el monasterio al que se retiró el emperador Carlos V. Un buen plan es disfrutar de las zonas de baño y luego conocer cada día uno de estos pueblos, luego cenar en algunos de los tantos locales de hostelería, donde no faltan los platos de la cocina extremeña, carnes y productos de la huerta, regados con el pimentón de la zona, así como las migas, el rin ran o la ensalada de zorongollo. Arroyomolinos te permite eso y mucho más, porque está a las puertas de la comarca.

Por todo esto y las sensaciones que no hemos podido recoger en palabras, es por lo que Arroyomolinos de la Vera bien merece una larga y relajante visita.

Fotografías de Andy Solé

Publicado en julio de 2023

© Planveando Comunicaciones SL


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