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Los Pilones, la joya de la corona para bañarse en Extremadura

Los Pilones son la joya de la corona para bañarse en Extremadura. La piscina natural con más tirón por las 13 gigantescas pozas excavadas por la erosión del agua en las rocas de granito a modo de grandes bañeras naturales. Una imagen que ha dado la vuelta al mundo y que ha llegado a colarse entre los 15 lugares del mundo más sorprendentes del mundo donde bañarse para National Geographic.

Los Pilones se encuentran en plena Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos en el Valle del Jerte y a la monumentalidad del paisaje, se une la calidad de sus aguas cristalinas.

Cómo llegar a los Pilones para bañarse en Extremadura a lo grande

Para llegar hasta los Pilones hay que olvidarse del coche, salvo que se quiera contratar una ruta en 4×4, y recorrer tres kilómetros con alguna que otra pendiente atravesando un paraje natural de gran belleza.

El punto de salida es el Centro de Interpretación de la Fauna y la Flora de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos en Jerte, hasta donde se puede acceder en coche, pero no estacionarlo. No obstante, la zona de aparcamiento está a 300 metros, es un paseo, y está situada junto a la rotonda de la N-110 que da acceso a la Reserva Natural. Las tarifas son por día: cinco euros los coches, tres las motos, siete las autocaravanas y diez los autobuses.

En la oficina de Turismo situada en el cercano pueblo de Cabezuela del Valle dan también todo lujo de detalles y recomiendan subir a los Pilones por un sendero bien cubierto de vegetación y bien señalizado y volver por una pista forestal. Total, seis kilómetros. En la subida, como a dos kilómetros, parada obligada es el Mirador del Manto de la Virgen, una de las cascadas del norte de Extremadura más espectaculares.

Consejos para disfrutar de los Pilones

Eso sí, es conveniente evitar las horas de más calor, ir bien provistos de agua, llevar calzado adecuado para hacer senderismo, cubrirse la cabeza y ponerse protección solar.

Con los niños es una excursión ideal siempre y cuando se tomen esas medidas de precaución y que una vez en los Pilones, se extreme el cuidado porque es una zona de baño libre. Es decir, sin socorristas, y las rocas de granito mojadas pueden resbalar. Recorrérselas todas es una gozada, pero hay que poner cuidado.

Los Pilones vienen a ser la catedral del agua dulce en Extremadura y como tal merece ser tratada sin dejar rastro de suciedad ni alterar la paz que transmite. Hay también sombras apetecibles para disfrutar cómodamente. La norma dicta que los perros han de ir atados por toda la Reserva Natural.

Quien prefiera seguir caminando, puede hacerlo entre arroyos y riachuelos siguiendo las marcas de la Ruta de la Garganta de los Infiernos, amarillas y blancas, en cuyo caso la ruta es de 16 kilómetros de dificultad media-baja para recorrer en unas seis horas.

Publicado en junio de 2023

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