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El Festival de ‘La Charrada’ franquea las puertas a la ‘Corrobra Estampas Jurdanas’

El gramático, helenista, humanista, paremiólogo, lexicógrafo y algunas cosas más, nacido en el pueblo cacereño de Jaraíz de la Vera en el año 1571, Gonzalo Correas Íñigo, en su libro ‘Vocabulario de refranes y frases proverbiales’ (1621), aparece el siguiente dicho: ‘Dios nos dé con que riamos, y no sean hijos bobos y sandios charros’.  A este término ‘charros’ le otorga un significado de basto, rústico, grosero…; faltas que, en aquel entonces, se cargaban encima de las espaldas de los sufridos aldeanos. Y estos defectos de tan mal gusto los hacen derivar otros autores de la voz vasca ‘txar’ (posible herencia ibérica), que se puede traducir por: defectuoso, débil, malo y otros epítetos semejantes.   En el ‘Diccionario de autoridades”, el primer diccionario publicado por la Real Academia Española (1726-1739), define a la voz charro como: Pésona poca culta, nada pulida, criada en lugar de poca policía.  En la Corte, y en otras partes, dán este nombre à cualquier persona de Aldéa’. Investigadores hay que toman otros derroteros y consideran que tal término hunde sus raíces en la voz ‘chauch’, que, en romance mozárabe, se traduce por ‘pastor’ o ‘caballista’.  De aquí que, a finales del XVIII, algunos tratados lingüísticos describan al ‘charro’ como los jinetes que, usando picas o garrochas, conducían el ganado por tierras salmantinas.  Hay quien afirma que el auténtico traje charro es una indumentaria propia de un jinete.  Posteriormente, por extensión, la mentada palabra designó a todos los aldeanos de la provincia de Salamanca, cuando realmente no es así, o puede que sea así; todo depende del cristal con que se mire.  Curiosamente, por ciertas comarcas del norte cacereño, el término ‘charro” (mejor, ‘charru’, atendiendo a las hablas dialectales) es ambivalente:  en sentido positivo, se dice del varón bien plantado y que va perfectamente trajeado, sabiendo lucir el tipo.  En sentido negativo o despectivo, cuando una indumentaria está muy recargada de abalorios y de colorines, resultando chabacana e hiere la vista, también se emplea tal palabra.

Grupo de danzas del pueblo salmantino de PEÑAPARDA, en la fiesta de LA CHARRADA. (Foto: Eugenio Cid Cebrián)
Cartel de la XLII FIESTA DE ‘LA CHARRADA’. (Foto: Organización ‘Charrada’)

Sean la raíz, el tallo y las hojas de la voz de marras como sean, el caso es que el buen amigo e ilustre tamborilero, José Ramón Cid Cebrián, alma máter del renombrado festival de ‘La Charrada’ y un auténtico y airoso charro, además de un prestigioso investigador y escritor sobre la Cultura Tradicional-Popular, quiso contar este año con ‘La Corrobra Estampas Jurdanas’ para que se encaramara en el escenario, en la XLII edición del mentado festival.  Por ello, el próximo 8 de abril, Sábado Santo, dicha ‘Corrobra’ se presentará, a media mañana, en la población salmantina de Ciudad Rodrigo, a la que estuvieron muy ligada los hijos de los concejos jurdanos de Ladrillar, Casares de Las Hurdes y Nuñomoral, así como la parte alta del concejo de Lo Franqueado.  Ciudad Rodrigo fue para estos jurdanos el núcleo más populoso que tenían a mano, a cuyo mercado llevaron a vender, durante siglos, las frutas de sus huertos y plantíos (aceitunas, castañas, cerezas y otras variedades), la miel y el arrope, pellejos con aceite de oliva, cabritos y banastos llenos de peces o anguilas, pieles de animales domésticos y montesinos, manojos de hierbas medicinales, corchos de colmenas y algunos objetos de artesanía, como las cachimbas confeccionadas con las cepas de ‘berezu canu’.  A lomos de caballerías en el pasado y, luego, ya en el coche de línea o en vehículos particulares.  También fue Ciudad Rodrigo el punto de encuentro para los cientos de segadores jurdanos que marchaban a los que ellos llamaban ‘La Siega d,Arriba’, desparramándose por las comarcas cerealísticas de Salamanca, sobre todo por La Armuña.   Esta siega era posterior a ‘La Siega d,Abaju’, que tenía lugar por campos de Extremadura.

Primera fiesta de “La Charrada”.  Año 1980.  El tamborilero mirobrigense, José Ramón Cid Cebrián interpreta una danza de paloteado. (Foto:  Eugenio Cid Cebrián)

Homenaje a Carlos García Medina

Cuadro “¡Viva mi tierra!”, del pintor Carlos García Medina, que será homenajeado el próximo Sábado de Gloria en “La Charrada”. (Foto: R.A.)

Como es sabido, este festejo, que siempre se celebra el Sábado de Gloria, inició su camino en 1980, convirtiéndose muy pronto en una esplendorosa explosión folklórica, etnográfica, antropológica y etnomusicológica, con gran repercusión en los foros relacionados con la Cultura Tradicional-Popular, tanto a nivel nacional como internacional.  El eje fundamental del festejo gira en torno al baile de ‘La Charrada’, que es el más emblemático de la provincia de Salamanca, sobre todo en la antigua socampana de Ciudad Rodrigo y las tierras del Campo Charro.  Este baile también se extiende, en sus variantes, por comarcas de Zamora, Ávila y el norte cacereño.  Toda una serie de ritmos quinarios que se emparentan con los ‘Picaos’, ‘Perantones’, ‘Charros golpeaos’ y ‘Charros sorteaos’.  Sobre sus orígenes, hay muchas teorías, algunas un poco salidas fuera de madre.

Compañeros de la “Corrobra Estampas Jurdanas” asaltan la vivienda donde se esconde el “Rey del Entrueju”, que no quiere ser rey y hay que sacarlo a la fuerza.  (Foto:  P.Ex.)

Los miembros de ‘La Corrobra Estampas Jurdanas’ representarán por las calles de Ciudad Rodrigo algunos ‘rejuijus’ (cuadros escénicos carnavaleros al aire libre) de su celebrado ‘Carnaval Jurdanu’, ataviados con las indumentarias propias de estos antruejos que se pierden en la noche de los tiempos y que se caracterizan por un perfil heterodoxo, mitológico, libertino y libertario.  Recorrerán plazas y rincones al son de sus tamborileros, repicando las castañuelas, zarandeando los cencerros y tocando las panderetas y los rollos de río.  Por la tarde, subirán al escenario, precedidos por ‘El Ramu’: todo un majestuoso ramo de madroñera adornado con multitud de cintas y ‘jogazas’ o ‘bollas anisás’, que presidirá la correspondiente y arcaica danza de índole ceremoniosa.  En esta ocasión, ‘El Ramu’ se entregará a Carlos García Medina, ‘el pintor de la música charra’ y al que se refiere José Ramón Cid Cebrián como ‘uno de los artistas que más y mejor ha plasmado todo el paisaje rural que se pierde, el arte pastoril, la riqueza del traje charro, los ritos y tradiciones de antaño, los bailes y danzas populares, los músicos y personajes tradicionales, tamborileros, dulzaineros, tocaeras, cantaores…  Su obra rezuma olor a campo de encinas, a risco y ribera del Águeda; suena a fandango, charro y charrada, a ajechao y sorteao, pasacalles y jota’.

“Carnaval Jurdanu”. Dos “Mozas del Guinardu” sujetan al “Morcillu” o “Don Pericu”, un ser legendario, mitad hombre, mitad cáprido, que viene a ser uno de los personajes centrales de dichos antruejos. (“Carnaval Jurdanu” en el pueblo de Arrolobos, 18 febrero 2023) (Foto: P.EX.)

Tras la entrega de ‘El Ramu’, se entonará, también en honor del agasajado, un toque panderetero y se desgranarán un par de romances, propios del arcaizante romancero que se conserva en el territorio jurdano.  Acto seguido, se marcarán los pasos de algún ‘Picau Jurdanu’ o de alguna ‘Charrá’ propia de esas legendarias montañas; pasándose, luego, a la escenificación del ‘rejuiju’ y danza carnavalesca de ‘La Madredama’.  Se finalizará la actuación del grupo el con aquel otro ‘rejuiju’ y danza de ‘El Morcillu’, también llamado ‘Don Pericu’, un enorme pelele, mitad animal y mitad hombre, bien armado con sus enormes atributos sexuales y al que rodean viejas y sugestivas leyendas.  Una vez que el resto de participantes se bajen del entablado, ‘La Corrobra’ continuará con sus bailes y cantares, a pie de calle, que es como realmente les gusta a todos los compañeros de dicha agrupación etnomusicológica, a fin de confraternizar con el pueblo llano y hacerle copartícipe de sus cantos, danzas y ‘rejuijus’.

“Carnaval Jurdanu”. Los miembros de la “Corrobra Estampas Jurdanas” se dirigen en busca del “Rey del Entrueju”. “Carnaval Jurdanu” en Arrolobos, 2023. (Foto: P.Ex.)

Foto superior: José Ramón Cid Cebrián (a la derecha), el ‘alma máter’ de la FIESTA DE ‘LA CHARRADA’, en compañía del emblemático tamborilero de La Alberca, Sebastián Luis, “El Guinda”, dando un pasacalle por Ciudad Rodrigo, en “La Charrada” de 1994. (Foto: Archivos de José Ramón Cid)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil, las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado en abril de 2023

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