Un viaje a la Grecia clásica

Tengo a veces la impresión de que muchas de las novelas históricas que se publican vienen a ser versiones lo que en otro tiempo se llamaban novelas de capa y espada, tramas de aventura, amor e intriga que se entreveran con pasajes divulgativos para intentar situarnos en la época en que tienen lugar. Me temo, además, que a menudo esas tramas son perfectamente intercambiables, que las peripecias y los personajes que las protagonizan –por lo general, por otra parte, planos– se podrían trasladar a otro momento histórico sin gran dificultad, cambiando la ambientación, el vestuario, la forma de hablar y alguna que otra escena ligada de forma necesaria a un determinado momento. Creo, en definitiva, que en muchos de esos productos la novela va por un lado y la Historia por otro, que están apenas hilvanadas por unos cuantos hilos no demasiado sólidos, y que no cumplen la finalidad que a mí más me interesa en una novela histórica (una finalidad que comprendo perfectamente que no tiene por qué ser la única, ni siquiera la principal), la de emplear los poderosos recursos de la ficción para asomarme con viveza a otra época, manteniendo la ilusión de mirar el mundo con los ojos y la mentalidad de otro tiempo. Dicho esto, yo diría que “Timandra”, de Theodor Kallifatides, es todo lo contrario. Si nos ponemos escrupulosos, quizá se pueda decir que el lenguaje, o algunas de las ideas que expresa la narradora, la hetaira Timandra –amante de uno de los grandes villanos de la historia, el controvertido Alcibíades–, suenan demasiado modernos, anacrónicos diríamos (aunque hay que ver lo modernos que suenan los griegos muchas veces: se me viene a la cabeza, por ejemplo, la introducción que hace Heródoto en su “Historia”), pero, sea como sea, lo que es cierto es que Kallifatides logra que funcione el artificio, y que las memorias de esa mujer, que lucha contra el olvido poniéndolas por escrito, sin pretensiones de prolongarse en el tiempo más allá de lo que pueda vivir su hija (“la única eternidad que existe es el recuerdo de los hombres, no disponemos de otra”, dice el personaje en algún momento), nos trasladen a la vida pública y privada de Atenas en los tiempos de Pericles y de la Guerra del Peloponeso. Con sutileza, sin precipitaciones o excesos que hagan que el artificio acabe siendo demasiado explícito y se desvanezca, el autor nos habla, sobre todo, de amor, pero también de Historia, de Filosofía, de los tejemanejes políticos y de las costumbres de entonces, y pone en escena con naturalidad a personajes de la talla de Pausanias, Sócrates, Platón, Eurípides o Aristófanes haciéndolos hablar entre ellos, transmitiéndonos así las inquietudes políticas y filosóficas del momento, haciéndonos entrever esa forma perdida de vida que, desde nuestra perspectiva, después de todo lo que ha pasado desde entonces, llamamos paganismo. Si nos ponemos escrupulosos, sospecharemos, al leer “Timandra”, que sus fuentes son los diálogos platónicos, Tucídides o Plutarco, y seguro que, si nos empeñanos, encontramos alguna huella que lo demuestra, pero está todo tan bien tramado, y la voz de la narradora resulta tan consistente, que uno tiene la sensación de que, como se atreve a decir en un momento dado la contraportada, “todo es real”, que Timandra de verdad nos legó sus recuerdos para contarnos su apasionada y compleja historia de amor con Alcibíades, pero también para mantener vivo su recuerdo, el recuerdo, además, de una mujer, por el simple motivo, como dice en otro pasaje, de que “no hay razón para rebajarme a una nota, aunque sepa que no soy más que un pequeñísimo capítulo en la historia”. Un libro, en definitiva, que, junto a otros como “La muerte de Virgilio”, de Hermann Broch, “Memorias de Adriano”, de Marguerite Yourcenar, o el reciente “Hamnet”, de Maggie O’Farrell, forma parte del género de novela histórica que más me interesa y que, desde luego, sin ninguna duda, recomiendo.

Timandra

Theodor Kallifatides

Galaxia Gutemberg

19 euros

Texto de Juan Ramón Santos para su columna Con VE de libro

Publicado el 7 de octubre de 2022

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