La Codosera, un verano bajo la mejor aliseda de Europa

El verano en La Codosera se vive en sus piscinas fluviales del Gévora. A la sombra de la mejor y más grande aliseda del sur Europa y junto al puente internacional más pequeño del mundo.

A 60 kilómetros de la capital pacense y a 20 kilómetros de Alburquerque, La Codosera, en la comarca de Badajoz, esconde también una casa encantada, un castillo que fue, apariciones marianas, plantas carnívoras y gente que alterna tres idiomas en su conversación. Todo esto y mucho más se puede contar a la vuelta de un verano en La Codosera, a cinco minutos de Portugal.

En este pueblo rayano, el verano “huele a frescura, a tierra mojada, a amanecer en el campo, a silencio y tranquilidad y a comida hecha con tiempo. Naturaleza pura”. Así describe las sensaciones que produce la localidad Carlos Cuesta, técnico de turismo codoserano.

Área verde en las piscinas naturales de La Codosera. Foto:Andy Solé / PlanVE

Una piscina fluvial triple en La Codosera

Su triple piscina fluvial es el secreto para los días de estío. El río Gévora crea tres cubetas, a cuatro kilómetros de la localidad por la avenida de Portugal.

Pensada para toda la familia (precios según edades y tipo de vehículo), el complejo es accesible y la primera charca permite la entrada en silla de ruedas.

La calidad de sus aguas está garantizada por el alto grado de protección del área que pertenece a la Red Natura; es Zepa, por sus aves y Lic, por su importancia comunitaria. También por su proximidad al nacimiento del afluente del Guadiana, en el parque natural portugués de la sierra de San Mamede.

A la sombra de la mejor aliseda mesomediterránea europea, existe un corredor fluvial de medio kilómetro de longitud que permite pasear por el bosque de galería. En su área de influencia, siguiendo la ruta de los micropaisajes del Gévora viven la nutria, martín pescador, lagarto verdinegro, galápago europeo y libélulas.

Piscinas naturales de La Codosera. Foro: Andy Solé / PlanVE

El puente internacional más pequeño del mundo

Desde las piscinas se puede hacer un doble paseo, río arriba (PR-BA-127) o aguas abajo (SL-BA-181). Ambas rutas están salpicadas de restos y ruinas de antiguos azudes, acequias y molinos harineros y de aceite. Como los del Duque, del siglo XVI, en la confluencia del Gévora con el arroyo Codosero o el de Los Batanes, donde se lavaba la lana y se curtía el paño.

La situación fronteriza de La Codosera ofrece posibilidades infinitas y le confiere su carácter genuinamente rayano, abierto y acogedor. En 2008 el puente de apenas 3,2 metros de largo y 1,45 de ancho que une España y Portugal tomó su aspecto actual. Hasta entonces, tras cada temporada de lluvia, los vecinos salvaban con tablones, piedras y retamas el arroyo Abrilongo que separa la aldea de El Marco de su homóloga portuguesa, creando así el puente internacional más pequeño del mundo.

El puente no es el único ejemplo del carácter cooperativo codoserano. En el siglo XVI arrimaron el hombro y con sus manos levantaron la ermita de Nuestra Señora de la Luz, con frescos en su interior. Imprescindible también conocer, en el casco urbano, la iglesia de La Piedad, de corte gótico-renacentista.

A escasos kilómetros de La Codosera se encuentran sus seis caseríos: El Marco, Bacoco, La Rabaza, La Tojera, La Varse y La Vega. Localidad y aldeas suman una decena de alojamientos y más de una docena de bares y restaurantes en donde la cocina tradicional y de fusión extremeño-portuguesa son la nota distintiva.

La Codosera y su entorno ofrecen multitud de rutas entre las que destacan la del Marco, de la Sierra y de la Ermita de La Lapa, en Portugal.

Puente internacional de El Marco, en La Codosera. Foto: Andy Solé / PlanVE

Plantas carnívoras y una casa del miedo

En la ruta de la Sierra (SL-BA-139), existen plantas carnívoras endémicas llamadas Drosophyllum lusitanicum, una antigua mina de caolín y el cortijo de la Sierra. Por la Sierra del Lugar, además, las vistas son perfectas sobre el castillo codoserano.

El que fuera parte del sistema defensivo de Alburquerque sostiene hoy, sobre los restos de una de sus torres, un imponente Corazón de Jesús, obra del escultor maño Lázaro Gumiel. El artista zaragozano fue uno de los promotores de otra de las joyas codoseranas: el santuario de Chandavila, erigido en un entorno privilegiado en honor de las apariciones marianas de 1945. Además, Gumiel es el autor de la imagen de Nuestra Señora de Los Dolores que preside el complejo religioso.

Otra leyenda codoserana habla de la “casa del miedo”, ruinas situadas sobre un pequeño cerro fronterizo en el cruce de La Codosera, La Tojera y El Marco. Los malos espíritus y sus terroríficas trastadas mantenían alejados a vecinos y viajantes a ambos lados de La Raya. Unos miedos acrecentados y aprovechados por los contrabandistas para utilizar la casa abandonada como lugar seguro de almacenaje y trueque.

La casa del miedo. Foto cedida por la Oficina de Turismo de La Codosera

Una ruta imprescindible en La Codosera

Para revivir las sensaciones de los antiguos contrabandistas, nada como la ruta del Marco –circular o lineal– que permite conocer el puente internacional más pequeño del mundo. Los manantiales y la vegetación del sendero (SL-BA-251) hacen honor a la fama codoserana.

La ruta que parte desde la aldea de Bacoco hasta la ermita portuguesa de La Lapa es un paseo imprescindible donde pueden verse “buitreras en un entorno espectacular”. Dentro de la minúscula ermita lusa existen unas cuevas con pinturas rupestres. En el solsticio de verano “al amanecer, un rayo de luz atraviesa el ojo cenital para enfocar la puerta de entrada a la cueva, es un lugar mágico cargado de leyendas”, subraya Cuesta.

Noches al fresco y fiestas de agosto

La agenda de verano en La Codosera incluye propuestas culturales, gastronómicas, deportivas y en la naturaleza. El ayuntamiento, con la colaboración de la Diputación de Badajoz, ha puesto en marcha el programa Noches al Fresco, que llena de actividades los distintos barrios. Entre las iniciativas privadas destaca el calendario de rutas de la asociación Andariegos Coseranos que organizan seis salidas estivales como la ruta de las Perseidas, programada para el 13 de agosto en el caserío de La Varse, o la ruta de La Madrugá, el 24 de julio, para ver amanecer desde la Peña de la Niña.

Las fiestas patronales en la primera semana de agosto, rutas ecuestres, cicloturismo, avistamiento de aves, la caza y la pesca son otras de las opciones que en verano, y según temporada, pueden encontrarse en este rincón extremeño que linda con Portugal.

Santuario de Chandavila. Foto:Andy Solé / PlanVE

La Codosera habla portuñol

A menos de una hora de Cáceres, en un valle rodeado de tres suaves montes, La Codosera es un lugar de veraneo donde todo se trenza paisaje, cultivos, bosques, aguas, lenguas y fronteras. Hablar de La Codosera es hablar de las relaciones hispano-lusas, de lazos personales y comerciales en los que el contrabando configuró una manera de entender el mundo para la que nació el portuñol, fusión entre el extremeño y el portugués cuyas peculiaridades fonéticas específicas solo podemos escuchar en las localidades rayanas, a este lado del mundo, y en la frontera entre Brasil y Uruguay, al otro lado del océano.

Publicado el 11 de julio de 2022

© Planveando Comunicaciones SL

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar

Tapa Gourmet en Mérida y noche en el Museo Romano

Ruta de la Tapa Gourmet en Mérida y noche de difuntos en…

Descubre el pasado de Badajoz con las rutas ’12 meses, 12 historias’

Los hechos históricos más destacados de Badajoz serán puestos en valor con…

Carminho cierra el Festival de Flamenco y Fado al que se suma Estrella Morente

El Festival de Flamenco y Fado 2021 de Badajoz ofrece en julio…

‘Perros flacos’ llega a Cáceres, una novela ambientada en la Movida

El Ateneo de Cáceres acoge hoy viernes, 17 de diciembre, la presentación…