El ‘Arca de las tres llaves’ de Esther Sánchez Calle: los ‘venerables papeles’ de Plasencia

Texto de presentación de Juan Ramón Santos sobre el libro Arca de las tres llaves, legajos y manuscritos de Plasencia de Esther Sánchez Calle, cronista de Plasencia. Un libro editado por la Asociación Trazos del Salón y presentado en el Centro Cultural Las Claras el 17 de mayo de 2022. El libro puede leerse en pdf solicitándolo a través del email trazosdigital@gmail.com

Hace algún tiempo encontré en internet una colección de fotos coloreadas de la Guerra Civil. No se trataba de uno de esos pintorescos trabajos artesanales de antaño que convertían las estampas en estampitas y que podían hacer pasar cualquier escena doméstica por un fotograma del abigarrado Ivanhoe de Richard Thorpe, sino de un procedimiento riguroso, informatizado supongo, que devolvía meticulosamente el color a los distintos matices del blanco y negro. El resultado era impactante. Las fotografías dejaban de ser, de repente, documentos del pasado para convertirse en instantáneas del presente, en imágenes que podría haber tomado un chaval a la vuelta de la esquina con su móvil y algún filtro vintage, y eso hacía que sus protagonistas, las personas retratadas, no pareciesen fantasmas del ayer, sino alguna conocida, el vecino del quinto o cualquier persona que pudiera cruzarse contigo en la calle de repente. La sensación era, como digo, impactante, pero, al mismo tiempo, desoladora debido al contexto en el que fueron tomadas esas fotos, pues te hacían sentir presentes y cercanas esas vidas tan a menudo cruzadas por la tragedia.

Telecarne Bernal Plasencia

Una sensación parecida, si bien mucho más dichosa y placentera, es la que he disfrutado siempre que he tenido la ocasión de charlar sobre Plasencia con Esther Sánchez Calle en el que será siempre su archivo, el Archivo Municipal. La excusa podía ser cualquiera, un plano, una fotografía vieja, algún papel que asomase amarillento entre las páginas de un expediente. A cualquier pregunta, ante la más mínima curiosidad, Esther respondía desplegando, como en uno de esos maravillosos libros para niños en los que las páginas se desdoblan armando ante tus ojos fabulosas arquitecturas, la entera historia de la ciudad, con la virtud, además, de hablarte de cualquier época con la frescura y la naturalidad de quien te pone al día de las noticias locales más recientes, como si supiera todo de primera mano, devolviéndole, de ese modo, color, volumen y vivacidad a episodios sucedidos hacía décadas, cuando no cientos de años.

Pocas cosas puede haber, para el lego, de entrada menos atractivas que un documento histórico, más aún cuando se trata de escritos de corte burocrático, un acta, un edicto, una ordenanza. Uno se asoma a ellos y aprecia, sí, la quebradiza textura del papel, la caligrafía elegante o intrincada o las evanescentes veladuras de la tinta, comprende, como un dogma de fe, su importancia y, a lo sumo, trata de descifrar algunas líneas, pero poco acaba, por lo general, sacando en claro. Por eso, cuando Esther toma uno de esos legajos y, al hablar sobre él, pone de un plumazo en pie delante de ti la historia, tanto la escrita en letras capitales como la garabateada en minúsculas, lo contemplas con el mismo asombro con el que, ignorante de notaciones y solfeos, observarías a un músico interpretar una partitura.

Porque eso es lo que hace, fundamentalmente, en esta Arca de tres llaves, interpretar, a partir de un puñado de papeles, la banda sonora de esta ciudad, con un programa además muy completo que nos hace recorrer toda su historia, comenzando, en la época de su fundación, por los enaciados, soldados de fortuna a cuya cabeza ponía precio nuestro Fuero, y siguiendo, entre otros, por las exenciones fiscales con las que Alfonso X el Sabio premió a los caballeros placentinos en el siglo XIII, por un litigio en el siglo XV a cuenta del cementerio de la iglesia de San Esteban, por un acuerdo de 1523 sobre las trazas de las nuevas casas consistoriales, por el abasto de nieve en el siglo XVII, por las fiestas del Corpus Christi en el XVIII o por la captura del mítico Boquique en el XIX, todo ello hasta llegar a la proclamación de la II República en 1931, a la que nos asoma a través del libro de actas municipales.

En estos artículos, Esther Sánchez Calle hace, pues, memoria, y al hacerlo rescata para nosotros una parte importante de la memoria de nuestra ciudad, de nuestra memoria, un empeño generoso del que es justo y necesario dejar constancia, para que su esfuerzo no quede en papel mojado, que es lo que ha tenido a bien hacer la Asociación Cultural Trazos del Salón con esta cuidada colección de artículos. Solo queda, por tanto, dar las gracias a Esther y a Trazos del Salón por regalarnos y dejarnos abierta para siempre esta Arca, un libro con el que, a partir de ahora, podremos asomarnos ya sin llaves a los venerables papeles de nuestra historia.

Publicado el 23 de mayo de 2022

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