Una apreciación del carácter extremeño

En cierta ocasión, cuando residía y trabajaba en un país extranjero y lejano al propio, me jactaba de conocerlo casi mejor que muchos de sus nativos habitantes.

Argumentaba que aquello era debido a mi profesión, la que me facilitaba  continuados viajes a través de los distintos estados y regiones de aquella tierra. Alguien, nativo de aquel país me rectificó. Aquel hombre rebatió mi razonamiento por insuficiente, ya que según él decía para conocer a fondo una tierra ajena a la tuya era esencial hacerlo a través del entendimiento y el trato cercano con sus gentes. Y tenía razón. No es válido hacerse una idea de la idiosincrasia de un pueblo ajeno al propio entrevistanto a un personaje distinguido en su profesión, después de visitar monumentos, museos y pasear sus ciudades, pueblos y parajes. El conocimiento pleno de un país extraño al tuyo viene dado por el trato íntimo y empático hacia a sus gentes, viviéndolas en lo cotidiano. Solo comprendiendo y compartiendo su forma de vivir, sus costumbres, sus preocupaciones e inquietudes se acerca uno a la verdadera comprensión de la idiosincrasia de las gentes de una tierra ajena a la propia.

Al contrario que el turista con prisas que solo tiene el tiempo justo para pasear la mirada monumental, curiosa y paisajística y en todo caso, ejercitar su paladar con una muestra de su gastronomía, uno, que lleva viviendo en Plasencia, Extremadura, algunos años y conviviendo con su paisanaje en diversas circunstancias y edades, está cerca de conseguirlo; es decir, que ya se me permite opinar con cierta propiedad acerca del carácter extremeño.

En un estudio realizado por el profesor de Antropología de la Universidad de Extremadura, Javier Marcos Arévalo, dice que a lo largo de los siglos XVIII y XIX los viajeros que visitaban esta región tenían una concepción del carácter extremeño que denotaba una personalidad mezcla de andaluces y portugueses. En aquella época se deducía que el extremeño mostraba rasgos definitorios y positivos que les definía como personas sencillas, francas, sacrificadas, hospitalarias y también como gentes de honor y probidad. Por otra parte, se les atribuía otra serie de rasgos negativos como los de ser aislados, taciturnos, indolentes, atrasados e individualistas.  

LA PERCEPCIÓN DEL FORÁNEO EMPADRONADO

Ahora, pasado el tiempo y situándonos en el año 22 del siglo XXI, uno puede confirmar que esta percepción de la identidad extremeña ha cambiado ostensiblemente; especialmente en las nuevas generaciones al surgir la autoestima regional y el reconocimiento de la identidad étnica. Todo ello a pesar de que la región sufre un cierto retraso que se deriva de su tradicional y obligada vocación meseteña y de otras circunstancias de orden puramente geopolítico. 

En la actualidad se puede confirmar que el extremeño ha evolucionado en la medida que lo han hecho sus regiones, las relaciones sociales, la divulgación de la cultura y la tecnología que les ha facilitado una visión más amplia y profunda de su propia tierra, de las otras regiones que la lindan, de su historia y por lo tanto, de sí mismos.

Uno ya no cree que el extremeño sea un ser atrasado, indolente e individualista (aunque conserve ligeras trazas de esto último). En cambio, los oriundos de esta Comunidad Autónoma sí conservan y manifiestan su sencillez y afabilidad en el trato con los demás; son personas francas, abiertas con el foráneo al que manfiestan su inherente hospitalidad. Suelen ser personas festeras, aunque de escaso sentido del humor, poco dados a la broma o chanza. Por otra parte, conservan trazas de su carácter reservado y no desvelan sus sentimientos más íntimos hasta que el forastero les haya manifestado los propios, demostrando la autenticidad de su comprensión.

Es una opinión personal que creo cercana a la realidad. Espero no se vayan a molestar aquellos que bien me recibieron cuando apenas me conocían, buenas gentes que nunca olvidaré y a los que ya considero, con su permiso, paisanos. Es lo que quería decir.   

Publicado el 16 de abril de 2022

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar

Los 3 Amigos Majos. Cuento de Navidad (III)

Leones, tigres, jirafas y otros faunos de la selva, normalmente salvajes, les…

España en cursiva

Hace ya varios meses di noticia, en este mismo rincón de planVE,…

Plasencia fresca

Siempre que hablamos de ella nos referimos a una eterna bella dama,…