Carnaval Jurdanu: salvaguarda y puesta en valor (II)

Con la conformación de la ‘Corrobra ‘Ehtámpah Jurdánah’, donde se integraban la práctica totalidad de los tamborileros jurdanos, el ‘Carnaval Jurdanu’ toma nuevo empuje, ya que será esta asociación de carácter folklórico y etnomusicológico la que se encargue de representar los ‘rejuíjuh’ (escenificaciones al aire libre) que se iban rescatando de las cenizas.  No hay que olvidar que esta ‘Corrobra’ tiene como embrión el grupo de danzas, integrado por alumnos del Hogar-Escolar de Nuñomoral, que creamos en los años 80, rescatando un buen puñado de bailes y danzas seculares, así como todo un repertorio cancioneril de las tierras jurdanas, ya casi olvidado.  Este grupo siempre estuvo acompañado por los tamborileros Domingo Rubio Crespo, de la alquería de El Cerezal, y Gregorio Martín Domínguez, de Nuñomoral.  También fue asesorado por jurdanos que habían desempeñado el papel de ‘El Graciosu’ en las antiquísimas danzas que se ejecutaban y se siguen ejecutando en honor de San Blas, patrón del concejo de Nuñomoral.  Nos referimos a ‘Tíu’ Facundo Cestero o ‘Tíu’ Pedro Alejandrino.

Grupo de danzas “Ehtámpah Jurdánah”, formado por alumnos del Hogar-Escolar de Nuñomoral y que sería el germen de la actual ‘Corrobra Ehtámpah Jurdánah’.  (Foto: J.I.S.)
Imagen de los primeros años en que echó a andar el ‘Carnaval Jurdanu’.   En la foto,  “El Morcillu” o “Don Pericu”,  personaje central de esta crónica y uno de los más relevantes de los “Entruéjuh Jurdánuh”, aparece en compañía de un perro y de José Velaz Crespo, en una parada realizada en la plaza de Nuñomoral, durante el recorrido que se hacía por diversas poblaciones.  (Foto: F.B.G.)

      Tras redactar un informe, se mantuvo una reunión con los alcaldes jurdanos en 1989, los cuales se manifestaron por dar su apoyo a la fiesta y colaborar estrechamente en lo que fuera menester.  Se dispuso que la fiesta se celebraría, a no ser por causas mayores, el ‘Sábadu Gordu del Entrueju’ (Sábado de Carnaval), que se llevaría a cabo en las alquerías o aldeas por haber sido estas las que mantuvieron vivas las carnestolendas y que no se organizaría fiesta alguna en el resto de pueblos de la comarca en este día, para facilitar que los jurdanos pudiesen participar en el genuino y auténtico carnaval de su tierra, como legado de sus antepasados.  Se hizo hincapié, igualmente, en desterrar los brotes que se empezaban a producir en algunas poblaciones, relacionados con el llamado, despectivamente, ‘Carnaval de Plástico’, que no era otra cosa que un desfile de disfraces, competitivo y una mala copia del carnaval urbano o de la gran ciudad, totalmente opuesto a las esencias arcaicas y diferenciadores y singulares del ‘Carnaval Jurdanu’.   Todo ellos con vistas puestas en un turismo sostenible y que, en parte, debería estar cimentado sobre las antañonas y legendarias tradiciones de la comarca.  Del mismo modo, se decidió gestionar la presentación del festejo el penúltimo domingo antes de la celebración del ‘Carnaval Jurdanu’, en el mercado tradicional, cosmopolita y dominical del cercano pueblo de Ahigal, al que acuden cientos de personas de numerosos puntos geográficos, a fin de que sirviera de altavoz de la fiesta.  En esta reunión, fue nombrado coordinador del mentado carnaval el que suscribe estas líneas.

     Así empezó a rodar este carnaval, erigido sobre un sustrato mitológico que se nos pierde en la penumbrosa noche del ayer.  Metidos andamos en buscarle las cosquillas antropológicas, labor lenta y que precisa el anudar muchos flecos.  Puesto que mucha gente, incluso jurdanos que no conocieron determinadas manifestaciones carnavalescas, se escandalizan y se tapan los ojos (pesa mucho la educación nacionalcatolicista, castradora y reaccionaria, de la dictadura franquista) al observar ciertas escenas de los ‘Entruéjuh’, nos permitimos traer algunos de los escasísimos textos que se escribieron sobre el carnaval de estas tierras y que han llegado hasta nosotros.  Destacan los párrafos que le dedica Tomás Gómez Villar, secretario que fue de los Ayuntamientos de Caminomorisco y Casar de Palomero (cuaderno sobre ‘Apuntes hurdanos’, manuscrito), a caballo entre el siglo XIX y el XX.  Gómez Villar recorrió la comarca y describió algunas fiestas, tanto de tipo religiosas como profanas.   Esta información la cotejamos con la que nos proporcionaron vecinos octogenarios y nonagenarios de estas montañas en los años 80 y 90.  En su mayoría, todos confirmaban tales descripciones, por haberlas vivido de niños, mozos o incluso de adultos y haber sido algunos protagonistas de ellas.

“El Morcillu” es paseado y aclamado por los entusiastas paisanos que participan en tan emblemática fiesta.  (Foto: Vicente Martín Martín)

     Uno de los personajes más destacados del ‘Carnaval Jurdanu’ y que, prácticamente, se erige en cabeza visible de dicha fiesta es el pelele denominado ‘El Morcillu’ o ‘Don Pericu’.  Requeriría todo un estudio aparte por sí solo.  Conformémonos, por ahora, en traer el relato que hace de él Tomás Gómez Villar, fechado en marzo de 1909:

“El Morcillo” es un muñeco grande, que realizan por estos pueblos al llegar el tiempo de antruejos. Lo revisten con ropas viejas y de la cintura para arriba es un barbado macho cabrío, con su cornamenta y cencerro; y de la cintura para abajo es un hombre con enormes atributos sexuales. Todo él está conformado por helechos secos que los aprensan dentro de sus raídas y sucias ropas. Lo pasean por las callejuelas y le cantan coplas, preparando toda una riña cantora entre mujeres y hombres, ya que las primeras lo defienden, y los segundos desean su muerte. Las mujeres intentan arrebatar El Morcillo a los hombres, pero éstos lo apalean, lo ahorcan de un árbol y acaban por quemarlo en una gran hoguera, lo que produce el llanto, las desgarradas voces y la desesperación de las mujeres. Todos los hombres que van con El Morcillo llevan sus manos y sus rostros llenos de tizne, y las mujeres de color rojo subido. Refieren en leyendas que El Morcillo, al que también llaman Don Perico, era como un ser monstruoso que vivía en lo más profundo de las sierras, guardando sus rebaños de cabras, y ocurrió que un año los hombres de Las Hurdes fueron llamados a una guerra que se dirimía fuera de sus fronteras. Estuvieron mucho tiempo fuera y no se recibían noticias de ellos. Entonces, las mujeres los dieron por muertos y, como la necesidad aprieta, dieron en hacer unos atrevidos tratos con Don Perico, por lo que éste bajaba por las noches a los pueblos y se acostaba durante la jornada nocturna con más de media docena de ellas, ya que estaba bien dotado. Las leyendas, que son muy jugosas y muy largas, hablan también de que El Morcillo cuando se acostaba con las mujeres se convertía en un galán de una gran belleza y, cuando ya salía por la puerta y emprendía el camino de la sierra, volvía a su estado natural y monstruoso. En las pullas mantenidas por los hombres y las mujeres, algunos de los cantares, de los muchos que hay, son como siguen:

“Don Pericu”, también llamado “El Morcillu” (en esta ocasión, han antropizado su cabeza), en la edición celebrada en el pueblo de Ribera Oveja (Foto: F.B.G.).

     Inician las mujeres el canto, colocadas frente a los hombres:

“El Morcillo está malo,

la culpa es vuestra,

que los vais a “ajorcal”

con una cuerda”.

Responden los hombres:

“Lo “ajorcamos” con gusto,

bien lo merece;

luego lo quemaremos

como a un pelele.

MUJERES:

 “El Morcillo está malo,

¡ay los canallas,

que lo están matando

con una estaca!

HOMBRES: “Claro que lo matamos,

bien lo merece,

por putón y verraco

con las mujeres”

MUJERES: “El Morcillo está malo,

¿qué le daremos?

Una sopita de ajos

y otra de “güevos”.

HOMBRES:

“El Morcillo está malo,

¿qué le daremos?

una tunda de palos,

que quede “güeno”.

“Don Pericu”, con una enorme calavera de vaca, recorre las calles de la alquería de Riomalo de Abajo. (Foto: José María Domínguez Moreno)

     Mientras El Morcillo arde en la hoguera, todos, chicos y grandes, bailan al son del tamborilero en torno al fuego, lanzando grandes gritos y jijeos. Parece como si entrasen en trance, a lo que les ayuda sin lugar a dudas el mucho vino, ponche y aguardiente que trasiegan, poniendo sobre los claroscuros de estos pueblos pizarrosos una estampa que parece remontarnos a oscuros y misteriosos ritos de épocas prehistóricas”

Manolo Roncero Domínguez, portavoz de la ‘Corrobra Ehtámpah Jurdánah’, inicia la quema de “El Morcillu”, arrimando la candela a su enorme falo.  “Carnaval Jurdanu” en la alquería de El Cabezo. (Foto: Jorge Armestar).
El enorme falo de “Don Pericu” asoma en la foto, al lado de “El Toru Bardinu”, en manos de Jairo Talaván Cayo. (Foto: F.B.G.)

Imagen superior: “El Morcillu”, tras ser apaleado y ahorcado, es quemado en la hoguera. “Carnaval Jurdanu” en el pueblo de Azabal (Foto: Vicente Martín Martín).

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil, las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado el 14 de febrero de 2022

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