La Fiesta del Cabrito tendrá como marco la Villa de Santibáñez el Alto

Cuenta la leyenda que, allá por el siglo IX, un grupo de francos, encabezados por la condesa Teodosinda y su hijo Teobaldo de Montesinos, gente huida de los problemas dinásticos de la dinastía carolingia y sus guerras intestinas, llegaron a un lugar llamado La Majá del Ehpinu. Aquí, levantarían una aldea, que pasó a llamarse Santi Joanes, o lo que es lo mismo: San Juan.  Se dotó de una ermita, puesta bajo la advocación de San Juan Bautista.  Pero no tardó en mudarse, en aquellos conflictivos años, a un empinado cerro, de gran valor estratégico a lo largo de todo ese período llamado erróneamente como La Reconquista, a tenor de las modernas investigaciones históricas.  El caso es que, en los antiguos legajos, el nombre del lugar va evolucionando y aparece escrito como San Juan de Máscoras y, posteriormente, como Santibáñez de Mascules.  Su celebrada fortaleza, de origen musulmán, se convirtió en un auténtico castillo a lo largo de los mandatos de Fernando II y Alfonso IX (reino de León).  Los templarios de la Orden de San Julián del Pereiro (germen de la Orden de Alcántara) se encargarían de las obras durante los siglos XI y XII.

Vista aérea de la localidad de Santibáñez el Alto (Foto: Inforaya.es)

Las menguadas neuronas cerebrales de quienes se responsabilizaron del cambio de nombres cuando, en el año 1716 se inició el Servicio Postal de Correos, no se complicaron la vida y, como Santibáñez de Mascules se encontraba en el alto de una peñascosa montaña, le quitaron la histórica denominación y lo rebautizaron como Santibáñez el Alto.  Al otro Santibáñez, a no mucha distancia de aquel, pese a originarse en lo alto de un cerro rodeado por dos riachuelos, pero de más baja altitud, lo despacharon, sin más, como Santibáñez el Bajo.  Y, hoy, soportan ambos pueblos un sambenito impropio de villas y lugares cargados de historia.  O, al menos, de sugestiva e interesante intrahistoria, que es la historia de los más humildes, que también contribuyeron a la Historia, aunque nunca aparecen en los libros gordos de tal materia.

En torno a la mesa, comenzando por la izquierda, Juan Serna Martín, antiguo consejero de la Junta de Extremadura y persona muy ligada al mundo de la agricultura y ganadería extremeñas; Fernando Pulido Rodríguez, conocido biólogo y cabeza visible del proyecto “Mosaico”; Luis Mariano Martín Hernández, presidente de “Adisgata” y Gervasio Martín Gómez, alcalde de Caminomorisco. (Foto: “Uno que pasaba por allí”)

IV Fiesta del Cabrito

Este año de 2021, cuando todavía anda, lamentablemente, rondando el bichu, toca la celebración de la IV Fiesta del Cabrito en la villa de Santibáñez el Alto.  En la trastienda de la organización, pero siempre en primera línea, la Asociación Mosaico Agrosilvopastoral (AMA), con su presidenta, Natividad Alviz Villar y otros técnicos del proyecto Mosaico, con el ínclito biólogo Fernando Pulido Rodríguez, alma máter del mismo, a la cabeza.  También hay que destacar la figura de Juan Serna Martín, que ejerció como consejero de Obras Públicas de la Junta de Extremadura por los años 80 del pasado siglo y siempre vinculado a muchos aspectos agrarios y ganaderos de la región extremeña. Colaboran en la organización y patrocinio, la Diputación Provincial de Cáceres, la Asociación para el Desarrollo Integral de la Sierra de Gata (ADISGATA), la Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) y Sierra de Gata Parque Natural y el propio Ayuntamiento de Santibáñez el Alto.

Compañeros de “Ehtámpah Jurdánah” escenificando el rito de “El Niñu Quebrau”. (Foto: F.B.G.)
Miembros de la ‘Corrobra Ehtámpah Jurdánah” posando para la cámara (Foto: F.B.G.)

Los objetivos de esta jornada festivo-didáctica, rotundamente reivindicativos y transversales, se dirigen a la promoción del cabrito criado a campo y la dignificación de la profesión de cabrero.  Todo ello como una parte más del amplio programa que viene desarrollando el proyecto Mosaico en las comarcas de Sierra de Gata y Las Hurdes.  En estas zonas, se está trabajando para el asentamiento de jóvenes cabreros, a fin de que sus cabras aprovechen los pastos comunales y sean las que limpien los cortafuegos.

La jornada se abrirá el próximo 11 de diciembre con un mercado artesanal, en la plaza de la villa (10,00 horas).  Media hora más tarde, se emprenderá una ruta senderista por el paraje de Loh Pajárih, declarado por la Junta de Extremadura como Bien de Interés Cultural y Lugar de Interés Etnológico en el año 2010.  A las 11,00 horas, reparto de plantas por la asociación ARBA y apertura de los talleres artesanos, agroalimentarios y ambiental.  A las 13,00 horas, presentación del acto IV Fiesta del Cabrito, a cargo de Juan Serna.  Saluda del Alcalde de Santibáñez el Alto y otras intervenciones del presidente de Adisgata, presidente de Mosaico y vicepresidente 1º de la Diputación Provincial de Cáceres.  A las 13,15 horas, intervenciones sobre el sector caprino (presidente de ACRIVER IGP CABRITO, homenaje al cabrero más longevo de Sierra de Gata e intervención del presidente de la Junta de Extremadura).  Cuando las tripas comienzan a cantar, degustación de caldereta de cabrito, queso de cabra y naranjas de Acebo (todo ello con la sola aportación de 3 euros por barba o rostro lampiño).  Habrá animación charanguera y, por la tarde, a eso de las 17,00 horas, en la plaza de La Zorra, actuará el grupo Acetre.

Ehtámpah Jurdánah

El “Ramajeru” de la Corrobra, Isaías Duarte Martín, de la alquería jurdana de Jurde, con “El Ramu” a cuestas.

Después de que la ‘Corrobra Ehtámpah Jurdánah’ guardara sus indumentarias y sus instrumentos pastoriles el día 22 de febrero de 2020, cuando, como de costumbre, fuera el motor y la salsa colorista del antiquísimo Carnaval Jurdanu (Fiesta de Interés Turistico), no volvió a la brega etnomusicológica.  En el pueblo jurdanu de Peroti (Pedro Muñoz) se celebraron los entruéjuh y, con el confinamiento a los pocos días, la Corrobra se retiró a sus cuarteles de invierno.  Ahora, en la Fiesta del Cabritu, volverá a la barricada folklórica.   Alrededor de 25 miembros de dicho grupo se personarán en Santibáñez el Alto, ataviados con sus ropajes pastoriles y encabezados por sus tamborileros, entre los que se encuentra el serragatino (natural de Villasbuenas de Gata) Rufino Antúnez Alcalá.

Arribarán a la histórica villa y, después de que se les invite a un buen café con dulces tradicionales y unas copichuelas de aguardiente, sacarán la ehtantigua y El Ramu y comenzarán a recorrer calles y plazas.  Sus cánticos, danzas, escenificaciones de viejos ritos y sus jijéuh o rejínchuh crearán un ambiente propicio y un marco ideal para esta festividad ligada a los cabreros.  Gran parte de los componentes de Ehtámpah Jurdánah han sido pastores de cabras y, por ello, conocen muy bien los avatares de tal oficio.  La Cultura Tradicional-Popular de Las Hurdes es de auténtico cuño pastoril y se ha conservado, a lo largo de los siglos, con cierta pureza, lo que convierte a la comarca en todo un islote de viejos romances, cuentos y leyendas que se pierden en la noche de los tiempos y creencias y rituales que ponen de manifiesto la cosmovisión de los pastores de antaño.  Después de tantos meses de abstinencia sin pisar una calle mostrando su ardoroso pulso festivo, seguro que llegarán con energías redobladas.  Pondrán todo lo que esté de su parte.   En contraprestación, los buenos amigos y compañeros de la Asociación Mosaico Agrosilvopastoral se volcarán por atenderles.

Imagen superior: Nati Alviz Villa, presidenta de la “Asociación Mosaico Agrosilvopastoral” con una cabrita de su explotación caprina” (Foto. “Acebanu”)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil, las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado el 8 de diciembre de 2021

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