Extremadura es lo que da

Nacido en España, David Martín, nace y se cría entre distintas ciudades de su país y después desarrolla su desordenada adolescencia en otras regiones distintas de las anteriores, lo que le favorece un desarrollo anímico e intelectual tintado de distintas costumbres y culturas regionales. En un principio algo desorientado, va formándose una actitud diversa y comprensiva ante la vida, además de un sólido cimiento cognitivo.

Tras sus estudios y diversas incursiones en países ajenos, David gusta de compartir con amigos y colegas experiencias pasadas o recientes que, lejos de alcanzar una ambición proselitista manifiesta su sensibilidad ante la opinión distinta de los otros; una actitud hacia los demás que le ayuda a concretar su lugar dentro de la sociedad en la que coexiste: experimentar y compartir todo con los demás de aquí y allá, contándolo sin fronteras.

A David se le va gastando la vida. Años después y en un momento y día, decide volver a su tierra para terminar de conocerla, procurando así aliviar la crueldad que conlleva el olvido; una terrible inhumanidad difícilmente superable y que le produce un insufribe dolor, una cuchillada en el alma.

Una vez que ha conseguido alcanzar su fin, percibe con que su otoñal existencia agota su época y que se encuentra en el umbral del invierno de sus días. Algo cansado de los repliegues de la vida y de tanto cruzar la frontera entre lo provinciano y lo internacional, busca un lugar distinto que le aporte más conocimientos, otra cultura. Animado y decidido despliega ante sus ojos un mapa de su país y surge, como iluminada, la única región que desconoce, Extremadura. Como si fuera un plan establecido llega a la región por su norte. Plasencia le envuelve en paquete regalo: esa histórica ciudad le hace sentir que está allí desde siempre, porque su mente y corazón no acusan ausencias, apenas recuerdos.

Viaja y se mueve de norte a sur de la región, asombrado por sus gentes, costumbres y paisajes, que se regalan sin contraprestación. Extremadura le llena el conocimiento y le hace sentir paisano de una tierra que antes no imaginaba ni admiraba. Ahora se percata de que esa tierra le está obsequiando sin conocerlo. Esa región le estaba dando todo lo que tiene, para sus ojos, para su espíritu.

Y el tan viajado y experimentado David, casi feliz, sintió que esa tierra, una región española que no conocía, le estaba dando lo que le faltaba, que Extramadura le estaba regalando generosamente todo lo que tiene, que es todo lo que da, para todos.

Publicado el 27 de diciembre de 2021

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