Impresiones de un foráneo

El fraude de la memoria

Todos hemos dicho y escuchado en muchas ocasiones la frase de siempre me acordaré de… o bien, me acuerdo de aquella ocasión… Uno no se sorprende cuando me oigo decir: todavía recuerdo… que en realidad es como avisar al prever que llegará el momento en que el recuerdo se debilita convirtiéndose en reminiscencia de una situación o hecho debilitado que, con frecuencia, llega transformado por el deseo inconsciente de anhelos incumplidos, o de estados venturosos cuando estos precisamente no lo eran. Creo que la memoria nos trae escenas de nuestra vida afectadas en la medida que a cada cual -de forma totalmente inconsciente- le place recordar e incluso desdibujar perdiendo detalles de aquellas que resultan molestos porque no hemos conseguido abismarlos en la penumbra del olvido. Esa mixtura de lo bueno de aquello y lo desagradable de lo otro, no se le da muy bien al mecanismo del recuerdo porque suele fallar en la mezcla adecuada de los ingredientes.

Clínica Dental Javier Vaquero PlasenciaCuando ya se tiene cumplida una buena parte de la vida, nos acordamos de episodios de nuestra existencia con la precisión que el cerebro las retiene según la carga emocional que hayamos sentido en aquel preciso momento. Este juntapalabras que escribe, cuyos conocimientos de neurociencia se limitan a la simple capacidad de un vulgar usuario, tiene la costumbre de consultar y anotar esas irregularidades cuando puede y tiene la ocasión de verificar esas alteraciones.

Pasan los años y los recuerdos placentinos, en general extremeños, ya se me empiezan a amontonar, pero solo unos pocos se han quedado en el área que los expertos llaman la “memoria iluminada”, que es donde acaban aquellos momentos que han sufrido una fuerte carga emocional y que se reviven casi con detalle. Sin embargo, otros que pertenecen al periodo pre-extremeño los noto cercanos a ese agujero negro personal que es el descuido, la desmemoria.

Tormenta en el plantío. Fotografía de Alfonso Trulls

He llegado a comprobar y comparar con otra persona una situación vivida en común y el resultado es francamente asombroso. Mientras una parte rememora detalles aislados pero significativos de aquello, la otra no se acuerda e incluso niega que haya existido. Es evidente que dependiendo de la intensidad y naturaleza de la carga emocional que una de las partes haya experimentado, esta obliga inconscientemente a su cerebro a borrar la situación; no le interesa el recuerdo, quizá fue un error a omitir. Ese el fraude impune de nuestra memoria.

Publicado el 18 de agosto de 2021

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