Hat-trick

Hay una especie de coletilla que creo haber leído en más de una ocasión en reseñas literarias, la de las “lecturas bien asimiladas”, que siempre me ha sonado a capotazo condescendiente de críticos literarios a autores primerizos en cuyas bienintencionadas obras aún se descubren brotes tiernos de Borges o Cortázar, de Carter o de Cheever. Sin embargo, y a pesar de que para mí, por esa razón, sea siempre una expresión en entredicho, no he dejado de acordarme de ella leyendo A sus negras entrañas, publicada por Baile del Sol, una de, como señala Gonzalo Hidalgo Bayal en la contraportada, “las tres grandes novelas que César Martín Ortiz (1958-2010) dejó inéditas a su muerte”.

Al leerla, en su libro primero se venían a la cabeza, por el aire de ciencia ficción, autores como Orwell, Bradbury o Stanislaw Lem, pero también novelas de campus como las de David Lodge o Tom Sharpe, para después, al pasar al segundo libro, la narración comenzarme a sonar a grandes escritores latinoamericanos como García Márquez, Vargas Llosa o, por mencionar uno más reciente, Rodrigo Rey Rosa, y, a partir de un determinado momento, en el análisis de la hipócrita mecánica del poder, al Miguel Espinosa de La fea burguesía o al de Reflexiones sobre Norteamérica y, siguiendo por este luminoso sendero, el de la reflexión téorica, a sentir ecos de clásicos de las ciencias sociales como La ética protestante y el espíritu del capitalismo de Max Weber o la Teoría de la clase ociosa de Thorstein Veblen. No digo que estas sean, necesariamente, lecturas de Martín Ortiz ni que estén presentes en A sus negras entrañas, y tampoco hablo de asimilación con el tono indulgente del crítico que ha descifrado la cocina de un relato o una novela. De lo que hablo, más que de asimilación, es de dominio, de poderío, de una narrativa contundente con la que Martín Ortiz parecía ser capaz de contarnos cualquier cosa y de hacerlo siempre con solvencia, y que le confiere un aire clásico con el que parece permitirse el lujo de mirarse y hablar de tú a tú con clásicos indiscutibles como los que he nombrado.

Pero tengo la impresión de haberme emocionado y de haberme saltado a la torera el objeto del libro para llegar, directamente, a las conclusiones, un objeto que, a la vista de los tan dispares referentes literarios que he dejado caer, podría resultar, de entrada, desconcertante. Citando de nuevo a Hidalgo Bayal, “A sus negras entrañas es una descripción combativa y dialéctica de los retorcidos métodos del poder y de la impune corrupción económica, lingüística y audiovisual con que establece, mantiene o distorsiona el orden social. […] Pero A sus negras entrañas también es la historia de una iniciación: aprender a sobrevivir —a vivir libre— en ese mundo”. Se trata, pues, de una novela que todavía podemos considerar distópica, pero que se acerca demasiado a nuestra realidad; en la que personajes como el profesor Linneus o Matías Pastrana, y antes que ellos el doctor Elizondo o Maria Sorensen, descubren la oscura matriz que se esconde detrás de todo, en la que la televisión, como medio de manipulación (me temo que Martín Ortíz no llegó a tiempo de vislumbrar el enorme potencial que en este sentido podía llegar a tener la red), juega un papel crucial, demoledor; y que, como lectores, nos hace sentir a menudo vértigo, la sensación de no saber muy bien adónde vamos, dónde vivimos.

Ecotahona Ambroz PlasenciaPara terminar, no sé si esta tercera gran novela de César Martín Ortíz (las dos anteriores, por si hay algún despistado, fueron Necrosfera y De corazones y cerebros, a las que precedió, en la misma editorial, una magnífica colección de relatos, Cien centavos) nos acaba llevando o no a alguna parte, si en realidad no termina dejándonos perdidos, sin salida, pero lo que sí puedo afirmar es que es un placer seguirlo en su viaje hecho de palabras por una civilizada Quimérica de cartón piedra, por una selva sangrienta y revolucionaria o por una Europa desolada, desierta y llena de forajidos, pero también por sus lúcidas y a menudo mordaces consideraciones acerca de la realidad, y que creo que, se pierda o se encuentre al terminar, esté de acuerdo o discrepe, a ningún lector le acabará resultando indiferente esta novela.

 

A sus negras entrañas

César Martín Ortiz

Baile del Sol

25 euros

Texto de Juan Ramón Santos para su columna Con VE de Libro

Publicado el 6 de agosto de 2021

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