Con VE de libro columna de Juan RAmón Santos en planVE

Nel Mezzo

Leo en la portada el título, Equilibrios, justo encima del nombre de su autor, Antonio Reseco y, supongo que porque lo conozco, y porque conozco su obra, y porque han sido muchas las conversaciones en vivo y por teléfono y muchos los whatsapps y los mensajes de correo electrónico que hemos intercambiado en los últimos años, enseguida se me vienen a la cabeza sustantivos como mesura, agudeza o sobriedad, pero también la inteligente forma que mi amigo tiene de analizar el mundo, a medio camino entre el estoicismo clásico y un cierto escepticismo inglés, y que se sustancia en una ironía fina que, cuando quiere (y uno siempre quiere que quiera), se transforma en un sabroso y demoledor sarcasmo.

Amacho Charra quesos plasenciaAl abrir luego el libro, todas estas espectativas no hacen más que cumplirse. Sin ir más lejos, con el primer poema, “Contra los falsos dioses o Ad veram Poeticam”, que tiene, más que de manifiesto, mucho de epigrama o de diatriba contra quienes practican el postureo lírico y juegan, con cierta agresividad, a lo posmoderno y lo underground incluso a sabiendas de que nada hay ya, a estas alturas de la película, más clásico y viejuno que los experimentos y las vanguardias. Este primer texto acaba por funcionar también como poética formulada en negativo, pues lo que sigue son poemas de corte clásico, quizá no tanto en la forma (aunque en su contención hay una clara vocación de clasicismo) como en el tono y en los temas, entre los que destaca, por la posición vital del poeta –puesta de manifiesto de manera especial en “Lo que ha comenzado”–, el del paso del tiempo.

El poeta se encuentra, utilizando el tópico dantesco, nel mezzo del cammin di nostra vita, y desde ahí se asoma con lucidez al presente, al pasado y al futuro, y lo hace tratando de no caer en tópicos ni en visiones edulcoradas de la existencia y sin dejarse llevar, ni de lejos, por lo políticamente correcto, moda a la que dedica un contundente poema, de esos que, como tantos de los suyos, ponen las cosas en su sitio. En el pasado están, por ejemplo, las relaciones frustradas que protagonizan “Justicia poética”, “Hija pródiga” u “Orden de alejamiento” o los añorados quince años de “Anciano en Shangri-La”; en el presente, el engañoso paso de los días de “Números” o de “Derivaciones” o el deseable, sutil presente continuo de “Año nuevo”, “Mañana de sábado” o “Pesos y medidas”; y, mirando hacia el futuro, la lucidez con la que se asoman a la muerte “Perfecto” o “Las aguas crespuculares”, pero también los vivos deseos, posibles e imposibles, que enumera “Breve tratado de sombras”.

Pero no todo en Equilibrios es biografía y paso del tiempo. En él hay también, entre otos temas, consideraciones sobre el presente no biográfico, como las de “Secesión”; sobre la palabra y la labor poética, como en “Derrotas” o en “Ad essentiam”; poemas con final sorpresa, como “Beagle” o “Vicios pasajeros”, que nos acercan a otro de sus géneros predilectos, el relato; y el homenaje a lecturas y autores como Shakespeare, Leopardi, Poe, Wilde o Borges.

En resumen, Equilibrios es un libro rico, sobrio, agudo y mesurado, tan estoico como escéptico, que se asoma sin dramas ni ñoñerías a nuestra pobre condición, y en el que un hombre se retrata y nos regala su mirada sobre el mundo. Un libro estupendo, por fin, con el que uno, al leer los irónicos versos del poema “Persistencia” (“solo la imprudencia y la mendicidad / evitan que este sea mi último poema”), siente el ferviente deseo de que Antonio Reseco siga siendo, por mucho tiempo, imprudente y menesteroso.

Equilibrios

Antonio Reseco

El sastre de Apollinaire

12 euros

Texto de Juan Ramón Santos para su columna Con VE de Libro

Publicado el 9 de julio de 2021

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.