Conventual de San Benito de Alcántara, un monumento lleno de detalles

El conventual de San Benito de Alcántara es una visita imprescindible. Un tesoro más de la Reserva de la Biosfera Tajo-Tejo Internacional que es uno de los Territorios UNESCO de la provincia de Cáceres.

Su galería porticada es el inconfundible telón de fondo del festival de teatro clásico cada verano. Pero hay mucho más que descubrir en este monumento lleno de curiosidades y detalles, ideal para relajarse mientras se pasea por la historia.

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Recetas al modo de Alcántara

Su construcción la iniciaron en 1505 los Reyes Católicos como sede de la Orden de Alcántara. Una exposición de maniquíes y video lo recuerda junto a las órdenes de Calatrava, Santiago y Montesa.

Convento fue del XV al XIX pero entre medias sufrió un bombardeo durante la conquista de Alcántara por parte del ejército francés, que entre otras cosas se llevó por delante el famoso recetario que ha hecho famosa la cocina de Alcántara con la coletilla al modo de Alcántara. El general Junot regaló el recetario a su esposa, que lo utilizó en sus cenas de gala con platos tan ricos que se han convertido en inmortales. La perdiz al modo de Alcántara es uno de ellos.

En 1860 el conventual de San Benito fue subastado y durante un siglo estuvo en manos privadas hasta que a principios de los 60 lo adquirió y restauró Hidroeléctrica Española, origen de Iberdrola.

 

Busca el indio de Alcántara

Entre los detalles que hacen especial el conventual de Alcántara está el pomo de la entrada, una pera que recuerda que fue propiedad de la  orden de San Julián del Pereyro y que se añadió durante la reforma realizada a principios de los 60.

Llaman también la atención los  21 metros de altura nada convencionales de la iglesia del convento, que se deben a la rivalidad por la jurisdicción eclesiástica entre el obispo de Coria y el prior del Convento.

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Las cubiertas de San Benito están llenas de gárgolas y otras figuras, además de cigüeñas

Además, es todo un entretenimiento buscar en las cubiertas la figura de un indio, una escultura poco cotidiana en un templo. Está ahí para recordar la relación entre España y América a partir de los Reyes Católicos, igual que los motivos geométricos del patio azteca con una parra americana virgen que cambia de color según la estación.

De la omnipresencia de Isabel y Fernando de Castilla dan buena cuenta sus escudos. Se repiten en el claustro con los símbolos del yugo que identifica la y de la entonces escrita Ysabel y las flechas alusivas a la f de Fernando. Lo mismo sucede en el interior de la iglesia con el escudo de Carlos V que aparece en múltiples ocasiones. En ambos casos para demostrar quién era la cabeza de la orden: la monarquía.

Un pozo a salvo de envenenamientos

El claustro del conventual de San Benito de Alcántara que encabeza con su imagen esta reseña solo tiene una entrada, otra rareza, igual que su pozo pensado para que nadie pudiera envenenar el agua. Ese pozo es el icono del edificio, una construcción estanca que recoge exclusivamente agua de lluvia para asegurar su salubridad.

Del claustro se pasa al refectorio que conserva el banco de piedra donde comían los freyres. Todo un contraste con su moderna bóveda ondulada de los 60, que asegura una acústica tan perfecta que no requiere micrófonos cuando se celebra algún acto.

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Detalle de la fantástica escalera de caracol de la iglesia del conventual de San Benito

Las calaveras de la iglesia conventual

Desde el claustro también se pasa a la iglesia del convento, que es una auténtica caja de sorpresas. Llama la atención su monumentalidad; las figuras talladas en las columnas platerescas con inquietantes calaveras; la capilla de Frey Antonio Bravo de Jerez con la firma a modo de derechos de autor del maestro de obras que la realizó; la brecha que dejó el terremoto de Lisboa y muy especialmente su fantástica escalera de caracol en la que cada peldaño es de una sola pieza. Imprescindible asomarse por el hueco y mirar hacia arriba para guardar otra imagen en la memoria de este conventual de Alcántara, una joya más de la localidad con el puente más famoso de Extremadura, que ha llegado a ser el más famoso del mundo.

El conventual de San Benito de Alcántara está abierto todo el año con visitas guiadas y gratuitas que ofrece la Fundación Iberdrola. Se pueden reservar en el teléfono 927 390 081 o en el correo electrónico amorcillo@iberdrola.es.

Bienvenidos, por tanto, a un lugar donde el único tiempo que importa es el que te dedicas.

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Publicado en junio de 2021

© Planveando Comunicaciones SL

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