La Siberia a la que querrás volver antes de irte

Esta es La Siberia a la que querrás volver antes de irte y no es un eslogan publicitario. Como lo podría ser llamar La Siberia extremeña a la mayor costa interior de España porque el visitante tiene para recorrer kilómetros y kilómetros de azul intenso. Pero también La Siberia verde de inmensas dehesas, imponentes sierras, bosques salvajes, pueblos acunados por castillos, cielos estrellados, fascinantes atardeceres…

Un sinfín de tesoros que invitan a volver para poder descubrir en toda su extensión la inmensa Reserva de la Biosfera de La Siberia extremeña, territorio UNESCO de la provincia de Badajoz, que presenta en Fitur 2021 un importante plan de sostenibilidad turística gestionado por la Diputación de Badajoz en colaboración con el Ceder La Siberia. Más de dos millones de euros para invertir en dos años y explotar su enorme potencial.

Playa de Peloche en el corazón de la Reserva de la Biosfera de La Siberia.

Peloche, donde Madrid sí puede tener playa

¿Y dónde está esta maravilla? Nada que ver con la lejanía que da que pensar su nombre. A tres horas más o menos de Madrid, Madrid sí puede tener playa. La playa de Peloche, un edén donde desconectar mirando al mar de agua dulce, practicar deportes acuáticos, pescar, comer rico y barato o relajarse en chills outs de coquetos establecimientos con vistas infinitas como en La Barca del tío Vito, todo un emblema de La Siberia.

Peloche es pedanía de Herrera del Duque, centro neurálgico de esta comarca del este de Badajoz con modernas avenidas como la de Las Palmeras, una fecunda actividad cultural y un majestuoso castillo que se ilumina el Día del Orgullo LGBTI como la tierra abierta y hospitalaria que es.

La Reserva Regional del Cíjara, paraíso natural

Herrera linda al norte con 25.000 hectáreas de pura reserva natural con nombre propio. Es la Reserva Regional del Cíjara, un paraíso para los aficionados a la caza. Ciervos, gamos o corzos campan a sus anchas y hasta perdices o liebres por carreteras que son para recorrer con espíritu slow.

Sobre todo para ir en busca de El Muro, que es una formación rocosa que recuerda al Salto del Gitano de Monfragüe, refugio igualmente de buitres. Para verlo en toda su magnitud hay que ir en barco. Hay empresas especializadas y numerosas casas rurales en este privilegiado paraje natural. Pero se puede ver desde la otra orilla justo enfrente en 15 minutos yendo a 40 kilómetros por hora desde Helechosa de los Montes hasta el paraje de La Barca.

El Muro de Helechosa de los Montes, en plena Reserva Regional del Cíjara.

De vuelta a Helechosa, donde la berrea en otoño es espectacular, se puede visitar el centro de interpretación de la reserva y uno de los miradores celestes  de la red Extremadura Buenas Noches que guían en la observación de cielos tan limpios de contaminación lumínica que casi se pueden contar las estrellas. Mirar al cielo en La Siberia también tiene premio para los amantes de la Ornitología.

En el extremo más oriental pegando a La Mancha, Villarta de los Montes alberga otro rincón de gran belleza para hacer senderismo, Las Hoces del Guadiana. Es La Siberia más profunda, donde el río se estrecha entre imponentes rocas de cuarcita.

Una Siberia para comérsela

Más al sur está Fuenlabrada de los Montes, el pueblo de la miel. Es uno de los mayores productores de miel de España, que tiene su reflejo en la variada repostería tradicional de La Siberia. Mermeladas artesanas, el típico escarapuche y demás platos con pescados de río, el cordero, la carne de caza, el aceite, los quesos, vinos y cervezas no faltan en la mesa.

Bodigos de Tamurejo.

Muy cerca de Garbayuela, históricamente vinculada a la Cañada Real Segoviana, ofrece el charco natural de Tabla Corta y a un paso Tamurejo un delicioso paseo por un molino restaurado a donde llevarse unos bodigos, su dulce más típico.

Ambos pueblos atesoran además dos curiosos rincones. Garbayuela la estatua a la mujer extremeña que diseñó el maestro de los efectos especiales en el cine Reyes Abades, hijo de Castilblanco, y Tamurejo la calle peatonal del pueblo más pequeño de La Siberia que luce flanqueada por maceteros y casas encaladas y que acoge todo un festival de Literatura y Naturaleza en junio, la Siberiana con numerosas actividades para el público, así como en noviembre la Ruta de la Trasterminancia. La ocasión de acompañar al mayor rebaño de ovejas merinas negras de España. Son dos de los eventos más singulares de la comarca.

Vistas desde el mirador del Castillo de Puebla de Alcocer.

La Siberia de la costa azul

Alejándonos de la linde con Ciudad Real, nos adentramos en La Siberia salpicada por pequeños mares e islas gracias a sus cinco embalses. A los pies del Castillo de Puebla de Alcocer, hasta donde se llega en coche y cada vez más en moto, se divisa uno de los mayores de España, el embalse de La Serena, en una panorámica que solo cabe en cámaras con gran angular. Es la foto más repetida haya más o menos agua embalsada mientras se rehabilita el castillo, cuya imponente Torre del Homenaje está llamada a ser la mejor atalaya de la Reserva de la Biosfera de la Siberia. Como el Castillo de Herrera, dan testimonio del poderío que llegó a tener la Orden de Alcántara por estas tierras.

Mural del Gigante Extremeño y el Castillo de Puebla de Alcocer.

También las casas solariegas y el Convento de la Visitación que se está restaurando, dan fe de su pasado histórico y hasta el propio Quijote, donde sale mencionada Puebla de Alcocer como uno de los dominios del mecenas del libro más universal de la Literatura Española. Pueblo también del Gigante Extremeño, Agustín Luengo Capilla, que llegó a medir 2,35 metros en tiempos de Alfonso XII y tiene museo propio.

De los once pueblos que forman la Reserva de la Biosfera de La Siberia, Puebla de Alcocer y Sancti  Spiritus son los más cercanos al cerro Masatrigo, que tiene en este último la mejor atalaya de la Reserva para contemplarlo y fotografiarlo cómodamente.

La Reserva de la Biosfera de la Siberia ofrece unos atardeceres mágicos. Ceder La Siberia

Puestas de sol espectaculares

Muy cerca el Risco, donde el mar es de olivos, y al extremo opuesto Castilblanco y Valdecaballeros, pegando con el Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, completan el mapa de la Reserva de la Biosfera de la Siberia. Un territorio de gran diversidad natural que ya poblaron hace millones de años, como prueba el Dolmen de Valdecaballeros entre otros vestigios prehistóricos, donde conviven en perfecta armonía paisajes de grandes contrastes y tan inmensos como que los atardeceres tienen un encanto especial.

La Reserva de la Biosfera de la Siberia es un destino de turismo emergente recomendado incluso recientemente por National Geographic. En junio de 2021 celebra su segundo aniversario con actividades a las que conviene estar atentos mientras las empresas del sector se afanan en mimar al visitante, que tiene mucho por descubrir y hará bien en alargar la escapada o volver para vivir la mar de sensaciones.

 

Publicado el 19 de mayo de 2021

@Planveando Comunicaciones S L

Ecotahona del Ambroz

2 thoughts on “La Siberia a la que querrás volver antes de irte”

  1. Merche, me ha encantado tu relato, que he leído de un turón. Gracias por lo que me toca. Esa es mi tierra natal. Un abrazo

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