Las lavanderas de Santibáñez el Alto despiertan pasiones por el turismo rural en Extremadura

Las lavanderas de Santibáñez el Alto componen una de esas escenas del turismo rural que levantan pasiones. El viajero que aprecia lo auténtico, disfrutará en una visita al pueblo de Sierra de Gata que se levanta en un escarpado cerro si se las encuentra en el lavadero de piedra en plena faena. Disfrutará también de la conversación porque no rehúyen dar explicaciones a todo el que les pregunta que cómo es que siguen lavando a mano y a la intemperie habiendo lavadoras y más a su edad. Están acostumbradas.

“No será por falta de lavadoras, que no tengo una, sino dos, pero mire usted señora –dice pacientemente Nicolasa, de 79 años—es que la ropa queda mejor y no me diga que no tengo una buena terraza”. Lo dice porque el lavadero de Sierra de Gata está ni más ni menos que pegado al que fue un importante castillo de los templarios y de la Orden de Alcántara después y tiene unas vistas impresionantes de la siempre verde Sierra de Gata. con el pantano de Borbollón al fondo.

Una de las lavanderas de Santibáñez El Alto, la señora Angelines. Foto de Clemente Padilla.

Las lavanderas de Santibáñez componen escenas de la provincia de Cáceres dignas de conocer

“A mi me han hecho muchas fotos allí” añade la simpática señora Nicolasa. Hasta el alcalde, el jovencísimo Rubén González, autor de la foto de cabecera, quien indica que  las señoras Avelina y Angelines ‘la gallega’ que llegó al pueblo por amor, son también habituales del lavadero donde siguen vivas las tradiciones. “A veces coincidimos, sí, que es bien largo y da para todas, y aunque ahora entre el frío y el virus ese es verdad que me apaño muchos días con una pila que tengo en casa con agua caliente, a mi el frío no me da miedo, que lo que se trabaja con amor es lo que luce”.

Esta mujer transmite sabiduría y gusto por lo natural. “El jabón lo hago yo, anda que sí, que encima es bueno para la salud y es como mejor queda la ropa y la soleo y todo allí y si dicen, que digan, porque yo no lo hago para ahorrar, que yo soy muy rica, rica en salud, en tiempo, en familia. Mire señora – enfatiza- anda que no me lo han querido quitar mis hijos para quitarme trabajo, pero cada uno tiene sus manías y otros se pasan el día con el móvil o con la tele”.

Maravillas del turismo rural en Extremadura

A ella no le va a quitar nadie su costumbre, es mujer de ideas claras y como sus vecinas, dueñas de elegir cómo quieren lavar la ropa. Lejos queda la imagen de las lavanderas en el río de la última película de Almodóvar con Penélope Cruz, “Dolor y gloria”, cuando se imponía la necesidad. Para Nicolasa el confort está ligado a la vida sin prisas que respira este pueblo de no más de 400 vecinos donde no se llega de paso, sino que hay que ir. Siguiendo, además, las indicaciones hacia Portugal.

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Es territorio fronterizo en La Raya por la provincia de Cáceres y el Castillo de San Juan de Máscoras, levantado sobre un reducto árabe, tiene un pasado templario como el de Monsanto, a poco más de una hora en la vecina Portugal. A solo media hora se encuentra el otro castillo de Sierra de Gata en la aldea medieval de Trevejo.

Paseando por Santibáñez se nota el peso de la Historia y la fortaleza impresiona. Como también el hecho de que el patio de armas alberga una curiosa plaza de toros y que el cementerio del pueblo también se encuentra en el interior del castillo.

Rincón de las flores en Santibáñez El Alto. Fotografía de Rubén González.

Otra de las escenas del turismo rural que levantan pasiones sale al paso recorriendo las empinadas callejuelas. Es el rincón de las flores que cuidan los propios vecinos y que ya le gustaría a más de uno tener en su ciudad. Cosas de pueblo, maravillas de la provincia de Cáceres.

Publicado en febrero de 2021

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