Leyendas, tradición y ruinas en Santa Cruz de la Sierra

En plena autovía de Extremadura y a poco más de media hora de ciudades como Mérida o Cáceres, se encuentra Santa Cruz de la Sierra, un pequeño pueblo de 361 habitantes cargado de historia y cultura, situado a los pies de una majestuosa montaña. Esta pequeña localidad cacereña está marcada por el paso de civilizaciones milenarias como los celtas, los romanos, los árabes, los visigodos y los cristianos. Es un lugar único para desconectar y realizar diferentes tipos de planes.

Plaza Mayor de Santa Cruz de la Sierra

 

Las curiosidades de este pueblo comienzan con su propio nombre. Durante el reinado visigodo llegaron a esa zona de Extremadura unos fragmentos de la Cruz de Cristo que finalmente se perdieron, este hecho dio lugar al nombre del pueblo. Actualmente, en su Iglesia de la Vera Cruz se encuentra un Lignum Crucis con su certificado de antigüedad correspondiente. Además, esta iglesia es uno de los atractivos de la localidad, es de estilo barroco fue construida en el siglo XVI y ha sido declarada como monumento de interés histórico-artístico.

Otros lugares destacados son la Casa del Conde, en la que nació Ñuflo de Chaves, un explorador que fundó la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia y que ahora es una gran urbe de más de 3 millones de habitantes que está hermanada con la localidad extremeña, debido a esta relación con el nuevo mundo en el pueblo se encuentran diferentes enseres y objetos procedentes de América. También es interesante visitar los restos de la Ermita de San Juan que se encuentran en el cementerio viejo, el Palacio de la Familia Chaves o las ruinas de la Antigua Posada. Además, en cada uno de estos puntos hay un cartel que explica de forma clara la historia de ese lugar.

Felipe Gil

Comienza la aventura, subir al imponente pico de San Gregorio

Santa Cruz de la Sierra se encuentra a los pies de una gran montaña que conserva restos del pasado más ancestral de Extremadura. Por este lugar se pueden realizar distintas rutas y disfrutar de un paisaje diferente. El recorrido más habitual comienza en la Plaza Mayor de la localidad donde se encuentra un Centro de Interpretación en el que se cuenta la historia de Santa Cruz y de su puerto montañoso.

Después comienza la subida dejando a un lado el Convento de San Agustín construido en 1670 por iniciativa de Juan Cháves Mendoza, conde de Santa Cruz que donó los terrenos a los Agustinos. Estos monjes tuvieron fuertes enfrentamientos con el pueblo y en 1836 abandonaron la localidad, una circunstancia que hizo que la población destruyera gran parte del convento. Actualmente se conservan restos de pintura de los muros y la estructura de la iglesia, también son visibles algunos sistemas que se empleaban para recoger y almacenar el agua y un pozo del que se cuenta que en épocas de sequía daba suficiente agua para abastecer milagrosamente a todo el pueblo. En estos momentos el edificio está en ruinas y solo se puede contemplar desde fuera por el riesgo de derrumbamiento.ç

Restos del Convento de San Agustín

Una vez que se deja atrás el convento se empieza a subir al monte por caminos señalizados con trazos blancos y verdes. Durante el ascenso se disfruta de paredes de piedra, vegetación mediterránea y dos puntos de agua en los que beber y refrescarse llamados nacederos de arriba y nacederos de abajo. Otro de los atractivos de la montaña es ver la red de cañería de la época romana que se conserva en perfecto estado y que servía para bajar el agua desde la sierra hasta la plaza del pueblo.

Esta subida también ofrece un recorrido por un desfiladero natural y otro por una calzada que se cree que es de origen romano, después de pasar por estos enclaves se llega al “Cancho de la misa” presidido por un gran menhir que marca la entrada a una espectacular necrópolis perteneciente a civilizaciones prehistóricas.

Antes de coronar la cima marcada por un pequeño túmulo y disfrutar de las vistas que hay a la penillanura trujillana, al valle del Guadiana, a las Villuercas y la Sierra de Montánchez hay que pasar por una corona de grandes rocas entre las que se encuentra una con un gran hueco llamado “silla del moro” y en este recinto también se puede visitar un antiguo poblado, un aljibe musulmán y una antigua fortaleza. Además, en esta montaña también hay dos peñascos altos y escarpados en los que todavía se investiga la existencia de un crómlech presidiendo sus cimas.

Disfrutar de Santa Cruz y su montaña va mucho más allá de contemplar antigüedades y restos arqueológicos, la tranquilidad, la flora y la fauna de su entorno lo convierten en un lugar único para recargar pilas disfrutando de la gastronomía típica de la zona o simplemente dando un paseo relajante por las calles del pueblo.

Publicado el 6 de noviembre de 2020

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