castillo Monfragüe

La leyenda de los Frates de Monfragüe

Cuenta la leyenda, los expertos y los mayores que antes en Monfragüe había lobos. Ahora no hay, pero por suerte el Parque Nacional de Monfragüe conserva mucha de su riqueza natural, la misma que divisaron desde las alturas los Frates de Monfragüe.

En lo alto de sus montañas Monfragüe tiene un castillo que comenzó siendo un refugio celta contra los romanos. Luego fue árabe, cristiano, abandonado, privado y al final ruinoso, hasta que por fin fue restaurado en el siglo XX. Un castillo donde sobrevuelan las aves y que hoy sirve de mirador del parque.

El castillo también fue morada de los Caballeros que custodiaban la imagen de la Virgen de Palestina que se guarda en la ermita. Cuenta la leyenda, recogida en el libro Las gentes de Monfragüe, que entre las tantas batallas entre árabes y cristianos, hubo una en particular que aún se recuerda.

Banca Pueyo 2020En algún momento del siglo XII, los almohades asechaban el castillo donde un grupo de caballeros protegían la imagen de la Virgen de Palestina. Pasaron los días y nada ocurría. Los árabes rodearon por completo el castillo y ante la falta de acciones se atrevieron a tomarlo. Para su asombro, tras los muros no encontraron ni un alma que los enfrentara, solo un puñado de lobos mostraban su furia a los invasores. Los árabes quedaron desconcertados, pues no encontraron ni cuerpos ni signos de huida de los caballeros. Tomaron el sitio para vigilar desde lo alto, pero pronto siguieron con sus batallas.

Los árabes, siglos antes, habían dado nombre al lugar Al-Mofrag y aquello fue durante siglos un paso obligado entre Castilla y Extremadura. Por allí, viajeros, comerciantes y pastores recorrían los parajes y cruzaban el gran río Tajo.

Un caballero estrafalario

Felipe Gil cortador de jamónCientos de años después, en el siglo XV,  un grupo de pastores pasaba una noche de luna llena junto a sus rebaños. Estaban en la antigua Venta del Abismo que se ubicaba en el sitio donde hoy se encuentra la Hospedería de Monfragüe. De pronto, se escuchó ladrar a los mastines del lugar. Posaderos y clientes se asomaron rápidamente a ver lo que pasaba, pero no encontraron nada. Al volver a la venta, vieron apoyado en la barra a un alto caballero, vestido a la usanza antigua, que pronto se acercó a ellos y aclaró el misterio de los Frates de Monfragüe.

Contó que los caballeros al verse totalmente rodeados suplicaron ayuda a la Virgen y que esta les respondió proponiéndoles ser los eternos guardianes de aquellos bosques convertidos en animales salvajes. Todos aceptaron y se convirtieron en los lobos que rabiosos intimidaron a los almohades y que seguían por allí, en su nueva forma de vida.

El caballero, así como apareció, desapareció, no sin antes hacer que los perros volvieran a ladrar furiosos y que alguno de presentes, gracias a la luz de la luna, viera a un gran lobo que se encaminaba hacia Monfragorum.

La leyenda del castillo de Monfragüe incluye también a un personaje tan mítico como Geraldo Sempavor. Dicen que en pleno Siglo XIII, ya con los lobos protegiendo el lugar, apareció por allí un anciano que, a pesar de los gruñidos de los lobos, se acercó a la Virgen y le suplicó que lo convirtiera también en un animal de su hueste. Así fue como Geraldo Sempavor se convirtió en un enorme buho real.

Geraldo Sempavor había sido enemigo de los Frates porque, aunque todos lucharan contra los árabes, el noble portugués se consideraba líder de proscritos, salteadores y aventureros.

Los años han pasado y ya el Tajo no corre furioso entre los abismos, ahora está casi detenido entre los montes. Y aunque ya no pueden verse lobos en Monfragüe, aún vuelan los búhos reales, resplandecientes cuando alguna luz se refleja en ellos y atemorizando a las aves más pequeñas que pueblan el lugar.

A veces, también se puede escuchar llorar a Noeima, pero esa es otra leyenda.

Cámara de Comercio de Cáceres

 

*Leyenda de los Frates de Monfragüe, tomada del libro Las gentes de Monfragüe. Publicado por la Cátedra de Ingeniería Ambiental, Enresa, Departamento de Construcción de la Escuela Politécnica de Cáceres de la Universidad de Extremadura. Una publicación dirigida por Santiago Hernández Fernández y coordinada por Casto Iglesias Duarte.

Un paseo por Monfragüe

Publicado en agosto de 2020

 

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