La provincia de Cáceres más refrescante por rutas que te sorprenderán

No solo de piscinas naturales vive el visitante en la provincia de Cáceres. Hay innumerables rutas refrescantes por rincones que están literalmente envueltos de vegetación y bañados por ríos, gargantas, charcos, pozas, cascadas, arroyos… hasta los embalses y pantanos son destinos verdes en la provincia de Cáceres.

La imprescindible Garganta de los Infiernos

Son parajes fantásticos para refugiarse del calor del verano bajo sombras naturales que permiten refrescarse con agua corriente andando en plena naturaleza. En algunos casos hasta bañarse o detener el tiempo sobre una roca escuchando el sonido relajante del agua. Así hay incontables lugares en la provincia de Cáceres, algunos tan emblemáticos como la Garganta de los Infiernos del Valle del Jerte, cuyas famosas pozas gigantes (este verano con aforo máximo de 150 personas) son el premio al ascenso desde Jerte, si bien también se puede acceder cruzando el Castañar Reboldo, más fresquito, por la Ruta de Carlos V.

Garganta de los Infiernos del Valle del Jerte. Foto: Andy Solé

El Valle del Jerte, por algo lo llaman el Valle del agua, ofrece cascadas espectaculares. La Puria, entre El Torno y Rebollar, es una de las menos visitadas aunque es una de las más caudalosas y grandes por donde el sendero, como las míticas Nogaleas de Navaconcejo, es de lo más refrescante. La ruta al Calderón de Piornal termina en un charco de agua cristalina con vistas inmejorables.

La Vera y sus 47 gargantas refrescantes

Rutas refrescantes en verano por La Vera. Foto de Marcial Herrero

Siguiendo el curso de las gargantas hay incontables posibilidades. Solo en La Vera hay 47. Eso sí, conviene llevar calzado con piso de goma para no resbalarse y mucha precaución al andar sobre las piedras húmedas si se quiere disfrutar de auténticos espectáculos de la naturaleza como son los charcos del Trabuquete y La Máquina en Guijo de Santa Bárbara o el Recuéncano, el tobogán gigante de Villanueva de La Vera. De un verde esmeralda cautivador como las gargantas de Alardos en Madrigal y Cuartos en Losar y una vegetación exuberante como las cascadas del Diablo en la misma Villanueva y La Desesperá con acceso desde la carretera entre Pasarón y Piornal.

Las rutas refrescantes abundan en Las Hurdes

Donde la ruta termina en una cascada imponente de cien metros de altura es en El Gasco. Las Hurdes es un paraíso para el senderista y en verano con un sinfín de propuestas fresquitas como esta del Chorro de la Meancera, que es ideal incluso para hacer con niños al igual que la Cascada del Chorrituelo de Ovejuela. Senderos con vistas a los serpenteantes meandros y que en el Valle del Malvellido se ven en todo su esplendor cruzando el río desde Martinlandrán, donde la panorámica es sencillamente alucinante, y si se quiere contemplar el famoso Meandro Melero a ras del agua, en Riomalo de Abajo sale la ruta de los pescadores. En paralelo al río desde Casares de las Hurdes, la ruta Majá Robledo conduce hasta el mirador de la Pregonera y ya hasta Las Mestas es una señora ruta de ocho horas llamada de Alfonso XIII.

Bordeando el río Ladrillar hay una sucesión de al menos ocho charcos como alternativa al baño en las mágicas Hurdes que no solo sedujeron a Buñuel, sino a los druidas que vieron en los Tejos del Cerezal todo el misterio de una comarca que es una maravilla rural.

Meandro El Gasco, Las Hurdes. Foto: Andy Solé

El frescor de la Sierra de Gata

Tan virgen como la Sierra de Gata, donde la naturaleza también quita el sentido. Tanto si se recorre junto al río la Ruta de los Puentecitos desde Acebo a La Cervigona, otro espectacular salto de agua, como si se adentra el caminante por el Bosque de Ojesto en San Martín de Trevejo, tan tupido por los castaños que el frescor está asegurado. Si se quiere evitar el repecho inicial soleado desde el pueblo, se puede entrar por la hospedería, y si no, pues evitando obviamente las horas de más calor en verano. Paseos agradables son también los de los molinos de Torre de Don Miguel, la especie de chopera junto al agua de Perales del Puerto o la arboleda de Villasbuenas de Gata, rincones donde acabar refrescándose en chiringuitos tan singulares como en este último rincón de Sierra de Gata.

Niño refrescándose en el río.

El Ambroz mágico también en verano

En el Valle del Ambroz también es una opción de lo más veraniega en sitios de referencia como Casas del Monte, donde relajarse a la sombra es un placer. Más si se aprovecha la mañana para subir a la cascada de La Chorrera de Hervás por entre robles y castaños bañados por las Charcas Verdes, especie de bañeras naturales donde remojarse incluso.  Son un clásico que no tienen pérdida, si bien siempre se pueden consultar los tracks.

Rutas refrescantes del geoparque y Monfragüe

El embalse de Baños de Montemayor, como el de Gabriel y Galán en Granadilla, Valdeobispo o Plasencia atravesando un coqueto paseo del río Jerte, son también recomendables así como en el Parque Nacional de Monfragüe la ruta del Cerro Gimio por el Arroyo Malvecino.

En otro paraíso natural, el del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, el Charco de la Nutria en Cañamero es la mejor opción a un paso de Guadalupe junto a los alrededores de Castañar de Ibor con sus jacuzzis naturales.

Fotografía de portada: Andy Solé

Publicado el 7 de julio de 2020

©Planveando Comunicaciones

Turismo Cáceres

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