Por los Montes de Cáparra (XXII):Santa Marina La Vieja (II)

El viajero sigue dándole vueltas a las neuronas de su cerebro en torno a las interpretaciones del ara votiva de Santa Marina la Vieja.  Como cuatro ojos o media docena de ellos ven mejor que dos, con permiso de nuestro amigo el viajero, nos permitimos reclamar la presencia del filólogo, muy versado en los latines y compañero de fatigas: Ismael Carmona García, ya conocido por estos pagos.  Y he aquí lo que nos puntualiza:
1. El texto sería ARREINVS / (F?)ILI·MAR / V·S·L·M y desarrollado ARREINVS / FILI(VS) MAR(CI) / V(OTVM) S(OLVIT) L(IBENS) M(ERITO)

  1. La traducción sería ‘Arreno, el hijo de Marco, cumplió de buena gana su voto merecidamente‘.

Las dos aras halladas en los predios de «Lah Canchórrah»-«Santa Marina la Vieja»: una anepígrafa y otra con el texto que se debate en la crónica. (Foto: Cipri Paniagua Paniagua)

Y nos habla sobre el diptongo espurio de la grafía ei de Arreinus.  Al parecer, se trata de una grafía muy frecuentada en la epigrafía latina de tiempos arcaicos para representa la e larga cerrada.  Este diptongo pervivió, como algo residual, en zonas dialectales.  Luego, viene el consiguiente vínculo parental, desglosando la arquetípica simbología filiativa (F. M.), con el fin de cumplimentar la línea. No se entra en más complejidades, puesto que el escriba que conformó el ara daba por sentado que la divinidad a la que se dirigía el voto era más que conocida entre esa comunidad indígena.  No se citó, pues, el teónimo, pero, posteriormente, lo rescató y lo conservó la tradición cristiana a través del culto a Santa Marina la Vieja.  No muy lejos, en los pueblos de Zarza de Granadilla, Villanueva de la Sierra y Torrecilla de los Ángeles, nos encontramos con el mismo antropónimo (Arreinus).  En Villar del Pedroso, un poco más lejos, pero dentro de la misma provincia, se halla la gentilidad Arreinicum. Todo bajo la óptica de diferentes tribus vetonas.

Detalle de la sierpe maligna o «Ehcornau», a los pies de Santa Marina, una santa fruto de antiguos y nebulosos sincretismos religiosos. (Foto: José María Domínguez Moreno).

Talla de la imagen de Santa Marina, con la sierpe maligna a sus pies y que, en los relatos míticos de la localidad, se la conoce como «El Ehcornau». (Foto: José María Domínguez Moreno)

Puesto al día el viajero sobre estas polémicas epigráficas, deberá seguir empapándose de toda la magia que desprende el mosaico minifundista que, hoy en día, vertebran estos parajes.  Puede que descubra, entre la abigarrada vegetación, aquellos dos manantiales, convertidos en norias, cuyas aguas gozaban de apreciada virtud salutífera cuando los campos estaban antropizados y todo campesino (el paisanaje) conocía a la perfección toda clase de seres animados y objetos inanimados que eran parte consustancial del paisaje, desde la microfauna a las aves del cielo, pasando por todo tipo de plantas, aguas y piedrecillas y pedruscos.  Aprovechaba integralmente el medio y sabía ponerlo en valor.  Los manantiales (aguas mineromedicinales, con toda seguridad) se encuentran en las llamadas Güertah de loh Roncéruh.  Una vez descubierto el valor terapéutico de este elemento telúrico como es el agua, ya estaban de camino todos los elementos cultuales.  De santuarios al aire libre, se pasa a erigir un templo sobre ellos, el cual acabará convertido en ermita cristiana.  La trilogía no falla: fuente de aguas salutíferas, árbol y ermita.  Generalmente, como lo comprueban los hechos, el árbol sería un nogal, que, con el tiempo, alcanzaría gran porte.  En la Relaciones Topográficas mandadas hacer por el rey Felipe II, en lo que concierne al pueblo de estos contornos, al hablar de una ermita erigida en honor de San Albín, se lee: Hay otra ermita media legua de esta, ala parte de entre el mediodía y donde sale el sol; también se oyó contar que hubo allí gran población.  Allí está agora la ermita sola y la advocación es de Santa Marina, y hay allí higueras, y nogales, y oliveras y otros árboles de fruta”.  El interrogatorio se llevó a cabo en 1564.  No aparecen el nombre de los informantes que declararon, aunque se dice que uno de los testigos interrogados dijo ser de setenta años, poco más o menos.

El nogal como árbol emblemático

Ismael Carmona García, el gran amigo filólogo, gran latinista y profesor de Latín y Griego. En la foto, a la puerta del interesante y sugestivo «covachu», en el paraje de «Loh Cojónih de Crihtu». (Foto: F.B.G.)

La plantación de un nogal (Juglans regia), que requiere terreno bastante fresco (se solían planta cerca de las norias) era bastante común en espacios cultuales y sacrosantos.  Hay que tener en cuenta que fue un árbol consagrado a Júpiter, el padre de los dioses y de los hombres.  Según una leyenda griega, Dionysios, dios del vino, de fertilidad y de éxtasis místico, se prendó locamente de Karia, ninfa y princesa de Laconia.  Pero quiso la mala suerte que Karia muriera en la flor de su juventud y, entonces, Dionysios, al no poderla elevarla a la categoría de diosa, la transformó en un nogal.  Artemisa, diosa de la naturaleza, impactada por amor tan profundo y poderoso, bailó alrededor del nogal hasta caer exhausta.  En algunas romerías, se sigue bailando, al son de la gaita y el tamboril, o de la dulzaina u otro instrumental, bajo la copa de esos formidables nogales que aún se levantan junto a algunas ermitas.  Pero, ¡ojo!, que noticias hay de que pueblos prerromanos advertían ya de lo peligro que era quedarse dormido bajo la sombra de un nogal, pero bien que se comían a puñados las nueces, por considerarlos frutos afrodisíacos.  Lo del temor a la sombra de tal árbol todavía subsiste en muchas zonas rurales.  Y razón no les falta, ya que las nueces que no han madurado contienen el peligroso cianuro.  Además, las raíces y las hojas desprenden la juglona, una sustancia química que se concentra en el suelo y provoca la alelopatía vegetal, dando lugar al estrés y la muerte de las plantas que pretende hacerle la competencia bajo la copa.  En otros tiempos, se arrojaban las nueces a los invitados a las bodas, como símbolo de felicidad, fertilidad y buena suerte. Incluso con las ramas del nogal se tejían enramadas que se colocaban en puertas y ventanas, con el fin de espantar las brujas, como se desprende de una coplilla de bodas, recogida a la vecina de Riomalo de Arriba (comarca de Las Hurdes), Benita Benito Iglesias, de 72 años, en 1997:

A la tu ventana,                (“A la tu ventana,)

ramu de nogal;                   (ramo de nogal;)

non venga la menga,         (no venga la bruja,)

non venga a güeyá.”          (no venga a hechizar”)

Noria en «Lah Güértah de loh Roncéruh», cuyo origen hay que buscarlo en antiguas fuentes salutíferas. (Foto: José María Domínguez Moreno)

El viajero va acumulando simbologías para poner las cosas en claro.  Ya cuenta con unos manantiales salutíferos, con vestigios cerámicos y epigráficos, con el sitio más o menos concreto de un antiguo espacio sagrado, sobre el que acabaría alzándose una ermita en honor a Santa Marina y de la que hay testimonios escritos que estaba en activo en el siglo XVI e incluso tiene a su favor un árbol sagrado.  ¿Pero qué antigua deidad fue la que conformaría el nombre y el culto a la ya cristianizada Santa Marina?  Alguien habló de Venus Marina.  Pero esta diosa es el producto sincrético de una deidad griega: Afrodita, la que sublimaba el amor erótico y la prostitución religiosa, sobre todo en su versión de Afrodita Pandemos, más propia del pueblo bajo que de la Afrodita Urania, más sofisticada y de las clases más altas.  Venus Marina, su sustituta en la cultura romana, acaba atesorando, por cuestiones del sincretismo y otras particularidades adaptadas a cada territorio, diversas polivalencias.  Uno de estos roles o encarnaciones se relacionaba con la protección y el culto a las aguas, absorbiendo papeles heredados de la vieja diosa etrusca Cloacina.  Parece ser que esta Venus Marina-Cloacina tiene mucho que ver con el trasfondo de una leyenda que le podría contar al viajero algún viejo pastor, en torno a la Juenti de la Galihtea (Fuente de la Galistea), sita a dos leguas escasas de donde se halla, cerca de la cual había un ara formando parte de la pared de un huerto, rapiñada por los amantes de lo ajeno.  Por lo que sabemos, en el ara, de carácter votivo, se hacía referencia a la deidad Natricus o Patricus.  Nos gustan las dos acepciones, ya que Natricus puede referirse a una deidad relacionada con el mundo de las serpientes o culebras.  Tal teónimo puede tener su origen en natrix-cis, que, en latín, es culebra de agua.  Y Patricus porque nos recuerda a San Pedro (Petrus), que, en la leyenda, era el novio de Santa Marina y tuvo un sorprendente encuentro al lavarse los pies en la citada fuente.

Pieza granítica con marcas de cuñas de cantero, en el paraje estudiado. (Foto: Cipri Paniagua Paniagua).

Como el viajero ya ha aprendido muchas cosas en esta jornada, dejémosle que se retire a rumiarlas a la sombra de algún centenario olivo de los que se retuercen en torno a donde estuvo la ermita de Santa Marina la Vieja.  De los antiguos nogales, ya no queda ni semilla. Con su libro mochilero en las manos, le dejamos que dé rienda suelta a sus nostalgias románticas:

 

CONTRASEÑA  (del Poemario: “El Mal Azul”)

 

Que su nombre mutilado y adherido

me sirva en mi correo de contraseña

es llevarla conmigo y no a por leña,

que astillas no hice de árbol que hallé caído.

 

Su nombre, que era el mío y no fingido

(Pessoa con este cura anda a la greña),

a mi vera subía por alta peña

y, luego, bajaba al valle y al ejido.

 

De periplo por ignotos parajes

que Ella nunca holló por propios pies.

Dentro de mí, apartando ramajes

para otear del derecho y del revés

mis mundos.  Y éstos, eran viajes  // donde ascendía amor más que alto ciprés.

Imagen superior: panorámica de los predios de Santa Marina.  Al fondo, el enigmático cerro de «Cabeza Jiosa», inmerso en interesantes mitologías óficas. (Foto: F.B.G.)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil, las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado el 30 de julio de 2020

Azulejos ROMU Plasencia

 

 

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