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Homenaje a tamborileros y libro guía de personajes: Entrueju Jurdanu

Aunque ya estamos pisando la Cuaresma, que, por suerte, ya no es tiempo de ceniza y cilicio, espinas y expiación, bocas cerradas, ayunos y abstinencias (el inflexible dogmatismo nacional-catolicista), no podemos despedirnos de nuestro Carnaval Jurdanu sin atar un fleco que aún andaba colgando.

Más que sabido es la suma importancia que, durante siglos, han tenido los tamborileros jurdanos como transmisores de una buena porción de la Cultura Tradicional-Popular de la comarca y por haber puesto la nota alegre (solemne a veces) en los ritos festivos que jalonaban sus alquerías, lugares o villas.

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Homenaje a Marcial Guzmán Martín, que, con sus 92 años, se erige en el “Tamborileru mayol de lah Júrdih”. A su vera, sosteniendo la placa, su nieta Olga Martín Guzmán, esposa de Francisco Domínguez Duarte, alcalde pedáneo de “Peroti”, al que se le ve por encima de Marcial. Y a su izquierda, Manuel Roncero Domínguez, que desempeña el papel del “Arcardi-mozu” en el “Carnaval Jurdanu”. (Foto: Vicente Martín Martín).

Hacemos votos para que así siga, pese a las mentes insensibles, ignaras y zamacucas de los que consideran que la noble y arcaica figura del tamborilero está reñida con lo que llaman modernidad, tan atiborrada de falsos oropeles.  En viejos legajos, generalmente archivos parroquiales, se citan de pasada a estos músicos populares.  En una data correspondiente a las fiestas de San Blas en Nuñomoral (año de 1707), se habla, en los papeles de la cofradía de dicho santo, de los reales pagados por el mayordomo, Ambrosio Martín Azabal, al tamborilero, que era, a la sazón, Asterio Velaz Segur, así como del refresco ofrecido a los danzantes y al mozo de El Ramu.  En 1814, el Visitador General del obispado de Coria, se queja del libro de cuentas de la mayordomía, relatando que se adatan los mayordomos el gasto de los cohetes, como igualmente alguno el de tamborilero; y debiendo ser este gasto a costa de los mayordomos, mandamos que el que quiera autorizar la fiesta con cohetes y tamboril, que lo haga de su caudal y no del de la Imajen.  Una vez más, la Iglesia Católica, Apostólica y Romana haciendo bueno el viejo refrán de estos territorios: s,alanta máh pidiendo que dandu.  Criticaban a los mayordomos y, luego, se pegaban buenos hartazgos de carne y vino en las mesas de éstos, o de otras viandas más refinadas, y no solo en los festejos patronales, sino en bodas, bautizos y otras fiestas de guardar, con las excepciones de los que tenían vocación anacorética.

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Desiderio Martín Alonso, otro tamborilero homenajeado, también de “Peroti”, en la edición del “Carnaval Jurdanu” de este año. (Foto: Francisco Domínguez Duarte).

En mayo de 1932, cuando el cineasta aragonés Luis Buñuel andaba lanzando escupitajos contra el paisaje y el paisanaje de Las Hurdes en su sectario, terrible, grisáceo, calumnioso y vomitivo montaje de Tierra sin pan, llegaba desterrado a la alquería de Martilandrán José María Albiñana Sanz, un fascista de tomo y lomo, fundador del Partido Nacionalista Español.  Había sido confinado por el Gobierno de la II República Española a dicha aldea por su furibundos ataques y llamadas a subvertir el orden institucional.  En su destierro, escribió el libro Confinado en Las Hurdes, todo un alegato contra la República, pero hay algunas páginas, donde se describen ciertas fiestas y costumbres, que tienen cierto valor folklórico y etnográfico.  Al hablarnos de la jornada dedicada a San Antonio (13 de junio), nos dice, entre otras cosas: El hombre del tamboril aporrea el instrumento despertando la admiración de sus convecinos, muy especialmente de la chiquillería, que le rodea con entusiasmo, como a un dios de la música.

Homenaje

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Tamborilero jurdano de la alquería de La Aceitunilla. Año 1904. (Foto: Revista “Las Hurdes” I Época)

Desde que, en 1991, echó a rodar de manera institucional y de forma rotativa el Carnaval Jurdanu, tras los previos acuerdos de la Mancomunidad de Municipios de Las Hurdes y la ‘Corrobra Ehtámpah Jurdánah’, se decidió que, en cada fiesta de Entruéjuh, se homenajearían a los tamborileros de la alquería donde tocase celebrarse tales carnestolendas.  No había pueblo en que no existiese algún tamborilero o que, al menos, hubiese clara memoria de él.  Alquerías había, hasta no hace muchos años, en que se contaba con cuatro o cinco tamborileros, como es el caso de El Cerezal.  Como para que después vengan cineastas o escritores de tres al cuarto a rebuznar con el conocido sonsonete de que en Las Hurdes no se escucha a nadie cantar ni tañer instrumento alguno, carecen de tradiciones y por no oírse, casi ni se oyen los cantos de los pájaros. Hogaño, en el carnaval celebrado en la alquería de Pedro Muñoz, más conocida en la comarca por Peroti, han sido agasajados dos tamborileros: Marcial Guzmán Martín, de la familia de Loh Tardíuh, que puede ser considerado el Tamborileru Mayol de todo el territorio jurdano, pues, a sus 92 años, aún sigue aporreando el tamboril y soplando la gaita.  Estuvo presente en la fiesta, recogiendo personalmente la placa y dedicando un par de antiguas canciones al mucho personal congregado. Lástima de megafonía, pues no se oía ni a tres metros de distancia.  Y lástima también de un entarimado para que Tíu Marcial se hubiese lucido.  El otro tamborilero, Desiderio Martín Alonso, conocido cariñosamente como El Túrmah, de 75 años, no pudo recoger el galardón por encontrarse fuera del pueblo, siendo entregado a su hijo Raúl Martín Sánchez.

Guía

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Tamborilero jurdano de la alquería de Vegas de Coria. Año 1922. (Foto: Benítez Casaux)

En esta edición del Carnaval Jurdanu, también se han repartido un montón de libros-guía sobre los Entruéjuh Jurdánuh entre los asistentes a dicha fiesta. Los textos se deben a la pluma de José Pedro Domínguez Domínguez, director del Centro de Documentación de Las Hurdes, y las ilustraciones vienen de la mano de Fermín Solís.  Por sus páginas, desfilan toda una gavilla de personajes que se representan en el Carnaval Jurdanu, tales como el Zajuril, El Machu Lanú, Lah Mózah del guinardu, La Osa de El- Cabezu, El Pelujáncanu, El Entignaol, El Padri Piolu del conventu de lah Batuécah, El Toru bardinu, La Tarara de El Cerezal, La Mamadama, La Chancalaera, El Burru-entrueju, El Obíhpu Jurdanu, El Morcillu o Don Pericu y el Rey del Entrueju.  Ni que decir tiene que el libro ha sido muy bien acogido, pues es muy pintoresco y ameno.  Al parecer, también se distribuirán por los colegios de Primaria y el instituto comarcal de Secundaria, a fin de que el profesorado se involucre en la concienciación, a través de talleres y actividades varias, del alumnado, para que aprenda a amar y a ser consciente de la Cultura Tradicional-Popular de la comarca.  Igualmente, se han hecho llegar a tales centros una serie de audios, que muestran la riqueza etnomusicológica en torno al mentado carnaval, para que los profesores de música se encarguen de que sus alumnos aprendan tales tonáh y las canten a pleno pulmón en tan emblemáticos festejos.

Posiblemente, para la próxima edición del Carnaval Jurdanu, que se celebrará en una alquería del concejo de Nuñomoral, salga otra nueva guía con más personajes propios de estos Entruéjuh, con la colaboración y el patrocinio del Centro de Documentación, la Mancomunidad de Las Hurdes y la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte de la Junta de Extremadura.

Carpinteria Manzano

Imagen superior: La “Guía de personajes de los Entruéjuh Jurdánuh”, publicado por el Centro de Documentación de Las Hurdes. (Foto: Vicente Martín Martín)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones y fotos publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

Publicado el 2 de marzo de 2020

 

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