Pedro de Valdivia Chile

Pedro de Valdivia, el extremeño que vivió el misterio en Chile

Estos días he visitado Chile, donde he seguido las huellas del conquistador Pedro de Valdivia, oriundo de Villanueva de la Serena. Me interesa su figura porque fue uno de los muchos conquistadores extremeños que observaron extraños prodigios en América. En el transcurso de la conquista de Chile, empresa que lideró Valdivia a partir de 1540, se dieron, según los castellanos, insólitas apariciones que inclinaron la balanza de la victoria hacia la corona española.

Pedro de Valdivia

Pedro de Valdivia en una imagen de Wikipedia

En el capítulo X de la obra Crónica del Reino de Chile, de Pedro Mariño de Lobera, podemos leer: “cuando con el aspirar de la victoria iban triunfando con estrépito y alaridos, veis aquí, cuando de repente (caso memorable) todos los bárbaros a una vuelven furiosamente las espaldas y dan a correr como gamos por el campo raso a ruin el postrero, desapareciendo súbitamente a huir todos del que súbitamente se les había aparecido, dejando a los cristianos suspensos”. Lo que dice el cronista es que cuando los indígenas tenían la batalla resuelta, de repente abandonan la lucha ¿Qué pudo haber ocurrido para que se retiraran cuando estaba asegurada la victoria? Según continúa relatando Pedro Mariño de Lobera[1] fue tan insólita la acción de los indígenas que los castellanos decidieron llevar a cabo una investigación. En palabras de Mariño de Lobera, “habiendo todos respirado un rato del cansancio de la refriega mandó el general traer ante sí algunos de los indios que en ella habían sido presos, y los examinó haciendo escrutinio de las causas porque habían tan repentinamente desamparado el campo. A lo que respondieron que estando en su mayor coraje y certidumbre de su victoria, vieron venir por el aire un cristiano en un caballo blanco con la espada en la mano desenvainada, amenazando al bando índico, y haciendo tan grande estrago en él, tanto que se quedaron todos pasmados y despavoridos; dejando caer las armas de las manos no fueron señores de sí, ni tuvieron sentido para otra cosa más de dar a huir desatinados sin ver por dónde, por haber visto cosa llamada en su lengua ‘pesimando’, que quiere decir nunca vista. Y preguntándoles el general cuál de aquellos españoles que allí están era el que habían visto en el aire, clavaron ellos los ojos en todos los presentes mirándoles con grande atención a todos, y en particular a los más lúcidos y señalados, (…) y habiéndolos mirado muy despacio en particular a cada uno se sonrieron los bárbaros como haciendo burla de todos ellos respecto de aquel que habían visto, y así lo dijeron por palabras expresas certificando que era hombre muy superior a todos ellos y que había hecho más que todos ellos juntos. LAs Termas Baños de MontemayorOyendo tales palabras y viendo tales ademanes, reconocieron los cristianos ser el glorioso Santiago el que había de socorro, y para certificarse más en ello… bárbaros de los de la batalla tomando… a cada uno de por sí, lo cual hizo el general con gran recato y diligencia, y halló ser todos contestes en lo que se ha dicho, sin haber indio que discrepase, por lo cual tuvieron por cierta resolución haber sido el glorioso apóstol”.

Laguna Avendaño en Quillón Chile

La Laguna Avendaño en Quillón, Chile. Foto de Lourdes Gómez

Lourdes Gómez en Chile Un misterioso caballero surgido de entre las nubes, según este relato, atemorizó a los indígenas, provocó que sus armas se cayeran de las manos de forma inexplicable y permitió que los de Valdivia salieran indemnes de un hostil encuentro en el que, claramente, estaban en inferioridad numérica. Los españoles dieron por hecho, tras interrogar a los vencidos, que se trataba del apóstol Santiago, motivo por el que bautizaron a la capital con el nombre de Santiago de Chile.

Los prodigios acompañaron a Pedro de Valdivia en una de las regiones más inhóspitas del territorio chileno: la Araucania. En una carta a sus apoderados en la Corte, fechada el 15 de octubre de 1550, el conquistador expone: “dicen los indios naturales quel día que llegaron a vista deste fuerte cayó entre ellos un hombre viejo, vestido de blanco en un caballo blanco e que les dijo: ‘huid todos, que os matarán estos cristianos’ e así huyeron; e tres días antes, al pasar del río grande para acá, dijeron haber caído del cielo una señora muy hermosa en medio dellos, también vestida de blanco, e que les dijo: ‘no vais a pelear con esos cristianos, que son valientes e os matarán’; e ida de allí tan buena visión, vino el diablo su patrón e les dijo que se juntasen muchos e viniesen a nosotros, que, en viendo tantos, nos caeríamos muertos de miedo, e que también él vernía”.

Pedro de Valdivia narra, tanto a sus contactos en la corte como al propio Emperador Carlos V en otras cartas, la aparición a los indígenas de un hombre vestido de blanco, con un caballo del mismo color, que les animó a no pelear contra los recién llegados; de la aparición de alguna suerte de objeto caído del cielo en el que viajaba una señora, también luciendo ropajes blancos, que les ofreció el mismo consejo; y, más tarde, de la aparición de otro ser, que Valdivia identifica con “el diablo”, que les dijo todo lo contrario. Este relato es muy interesante porque nos muestra prodigios contradictorios, como si existiera una inteligencia ajena al ser humano que tratara de influir sobre el devenir de nuestra especie. En Chile he encontrado muchas huellas de Extremadura, he incluso una región llamada “La Serena”, pero lo más impactante ha sido descubrir que nuestros paisanos estuvieron frente al misterio cuando se internaron en estas bellas tierras.

Paisaje en Quillón Chile

Publicado el 24 de enero de 2020

Texto de Lourdes Gómez para su columna Extremadura DesVE lada

Azulejos ROMU Plasencia

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