Unidades didácticas para fomentar el conocimiento de Las Hurdes

Nuestra Diputación Provincial de Cáceres, la que se asienta en el que fuera el antiguo convento jerónimo de Santa María de Jesús (siglo XV), ha puesto en marcha el programa Diputación Desarrolla. Por tales razones, el martes, día 10 de diciembre, efemérides de San Agatón y Santa Leonia, se celebrará una reunión en la sede de la Asociación para el Desarrollo Integral de la Comarca de Las Hurdes (ADICHURDES).  Su objetivo es debatir toda una serie de unidades didácticas, destinadas a los escolares, con las que se pretende fomentar el conocimiento de la comarca jurdana, haciendo hincapié en su historia y su Cultura Tradicional.

Mesegal Las Hurdes
Encendiendo la “Jogará de lah Ánimas” en “La Carvocha”, en la alquería de El Mesegal. (Foto: Vicente Martín Martín)

Parece ser que las propuestas vienen de la mano de una empresa adjudicataria, lo cual, a ojos de algunos, resulta extraño, pues se entiende que la Administración extremeña cuenta con técnicos suficientemente preparados para llevar a cabo esta labor y con la inestimable ayuda de la Universidad de Extremadura.

Ciertamente, estas unidades didácticas están haciendo muchísima falta en los centros de enseñanza de la comarca, las cuales deberían ir acompañadas de los correspondientes talleres.  Crear conciencia histórico-arqueológica empezando por las escuelas de Primaria y siguiendo por el instituto comarcal de Secundaria es algo primordial en una zona que cuenta con un patrimonio muy rico e interesante.

La Aceitunilla
Una moza “galiciana” (hija de la alquería de La Aceitunilla) baila con desenvoltura la “Danza de la botella”, en la fiesta de “El Robu de la Albehaca”, un festejo que podía haber alcanzado el título de “Interés Turístico”, pero se dejaron perder la oportunidad, como tantas veces ha pasado en el territorio jurdano. (Foto: “Galiciana”)

No hay que olvidar que el territorio jurdano es una especie de santuario de épocas calcolíticas, con un conjunto de estelas diademadas, petroglifos (algunos sobrepasan el eneolítico y alcanzan épocas plenamente históricas), pinturas rupestres en el valle del Río Malo y en el área de Las Batuecas (desgajado ilegal y malévolamente de Las Hurdes por Javier de Burgos y del Olmo, cuando fue secretario de Fomento bajo la regencia de María Cristina de Borbón y acometió la nueva división de provincias), monumentos megalíticos y yacimientos que salpican toda la comarca.  Lamentablemente, este patrimonio viene sufriendo un constante deterioro, pues se han producido deslascados en los soportes pizarrosos de algunos grabados, con el fin de apropiarse de trozos de esquistos donde había algún tipo de insculturas.  O incluso se ha llegado a hacer lumbre para asar castañas sobre las simbologías de los petroglifos.  También ciertos desaprensivos se han dedicado a grabar sus iniciales o los típicos corazones con saetas atravesadas u otros mensajes amorosos entre las figuras que inscribieron nuestros antepasados prehistóricos.

Esta conciencia histórico-arqueológica también debería llevar aparejada la información al alumnado sobre la llamada Colección Aceitunilla, por haber estado custodiada en la alquería de La Aceitunilla, dentro del concejo de Nuñomoral.  Los protectores de la misma, con el permiso de la Administración regional hasta que se levantara el prometido y nunca llevado a cabo Museo de Las Hurdes en la factoría de El Jordán, fueron, de forma extraña, misteriosa y torticera, acusados de traficar con piezas arqueológicas, cuando lo único que habían hecho era salvaguardar una colección de piezas encontradas superficialmente en labores agrícolas o en hallazgos totalmente fortuitos.  Estas piezas fueron expuestas públicamente muchas veces, con motivo de la Fiesta Mayor de Las Hurdes u otros eventos.  El 25 de julio 1995 fueron llevados a juicio, pero, a la hora de la verdad, la parte querellante (todavía no se sabe quiénes fueron los denunciantes) no se presentó.  Los alcaldes de Las Hurdes publicaron un escrito en los medios, defendiendo la honradez y el buen hacer de los custodios de la mentada colección, cuya mayoría de las piezas se encuentran durmiendo el sueño de los laureles entre el polvo de los sótanos del Museo Provincial.  Incautaron la colección sin tener identificadas las piezas en las fichas correspondientes y arramplaron hasta con trozos de pizarra y de tejas, sin valor arqueológico alguno. Los jurdanos aún están esperando el prometido museo y la colección arrebatada de manera tan sibilina.

Genti di muerti Las Hurdes
Miembros de la ‘Corrobra’ “Estampas Jurdanas” en la dramatización de las antiguas creencias de “Genti de Muerti”, en el “Festival de la Máscara”, Zamora 2018. (Foto: F.B.G.)

Cultura tradicional

Petroglifo jurdano que parece representar a un gigantesco antropomorfo, como parte de un panel de grabados, de posible factura calcolítica. (Foto: JJ. Gómez Martín)

En lo que atañe a la Cultura Tradicional-Popular de la comarca de Las Hurdes, es preciso toda una amplia campaña de interiorización de lo que entraña este territorio como un preciado islote dentro del mundo de las tradiciones folklóricas, etnográficas y etnomusicológicas.  Los alumnos jurdanos deben ser la savia nueva que coja el testigo de los arcaicos rituales que se celebran en la comarca, algunos de Interés Turístico, como es el caso de los Entruéjuh o Carnaval Jurdanu.  Si, como está ocurriendo, se sigue fomentando el llamado Carnaval de plástico, carente de raíces, urbanita y opuesto radicalmente al carácter abierto, concejil, autogestionario, espontáneo, mitificado, desinhibido, anticompetitivo, libertino y libertario de las auténticas carnestolendas de la comarca jurdana, entonces poca vida les queda a estas manifestaciones legadas por los antepasados.  Y de hecho se están promoviendo por parte de asociaciones de mujeres, AMPAS e incluso algunos colegios ese carnaval sicodélico, colorista, de muchas alharacas y confetis, con premios a los mejores disfraces (no hay cosa más anticarnavalesca que los concursos competitivos) y que solo es una copia burda y pobretona de los desfiles acompasados del carnaval de la gran ciudad.  Lógicamente, esto no ocurre en los medios rurales con clara conciencia de pertenencia a una comunidad con identidad propia.

Las Hurdes
“Loh Araórih del rozu”: “rejuiju” (escenificación de los “entruéjuh”). “Carnaval Jurdanu” en la alquería de Horcajo. (Foto: Mario Moreno)
Las Hurdes Reyes
Los “Réyih del Carnaval Jurdanu” (entrante y saliente), a lomos de un jumento, recorren las calles del pueblo. (Foto: Mario Moreno)

Lamentablemente, cuando se ha querido presentar los Entruéjuh Jurdánuh en algún centro educativo, tras el previo envío de cartas o llamadas telefónicas, se les ha hecho el vacío a los organizadores de tal evento.  Todos los intentos han sido en vano.  Y quien habla del Carnaval Jurdanu puede decir lo mismo de los rituales de La Carvochá y La Chicharrona, donde los chavales en edad escolar no asoman ni regalándoles la entrada.  Mucho nos tememos que, de no renovarse la plantilla, acabarán desapareciendo todas esas representaciones legendarias.  Un caso muy simbólico es el de la Corrobra Estampas Jurdanas, integrada por medio centenar de paisanos pertenecientes a los diversos concejos de la comarca natural de Las Hurdes.  La edad del 90% de sus miembros supera con creces los 40 años.  Este grupo, donde se congregan tamborileros, danzarines, ramajéruh, cantaórih de cóprah y románcih o carantoñéruh, continuamente es llamado para representar recreaciones de mitologías y creencias ancestrales, de corte pastoril, tales como La Malgüehtria, Genti de Muerti, El Niñu quebrau, la Pruseción de lah Ánimah, la Sanjuaná…, así como para animar calles, tabernas y plazuelas con sus sones, sus bailes y sus canciones.  Además, ha sido el grupo que ha rescatado de sus cenizas, salvaguardado, dinamizado y ha puesto en valor el Carnaval Jurdanu, que ya va por su XXX edición y es fiesta de Interés Turístico, y los rituales de La Carvochá y La Chicharrona.  Gracias al apoyo de la Diputación Provincial de Cáceres, acude todos los años al Festival Internacional de la Máscara Ibérica, en Lisboa, y al Festival de la Máscara de Zamora.  Si, en breve, no hay renovación, esta Corrobra también tiene los días contados.  Sinceramente, sus componentes manifiestan sentir envidia cuando ven a grupos de las mismas características que el suyo integrados mayormente por gente joven, ya sean de comarcas salmantinas, zamoranas, leonesas, asturianas, gallegas o portuguesas, por citar algunas.

Las Hurdes
Los incendios forestales dejan al descubierto importantes vestigios arqueológicos, como esta estructura circular y pizarrosa, inmediata la yacimiento calcolítico de “El Madroñal”. (Foto: J.J. Gómez Martín).

En resumidas cuentas, la labor de los que confeccionen esas fichas concernientes al territorio jurdano ya pueden hilar fino, porque si se continúa contratando a monitores para que los paisanos aprenden el auténtico folklore de su tierra y tales monitores no tienen ni pajolera idea de la etnomusicología de la comarca, entonces… ¡apaga y vámonos!  Y si sigue fomentando el Carnaval de Plástico o el Halloween en vez del Carnaval Jurdanu y la Carvochá, entonces… ¡apañados vamos!  Y si continúan durmiendo el sueño de los laureles los corpus con los romances y cuentos de tradición oral de Las Hurdes, que la Administración regional y provincial, después de varias comidas de trabajo, prometió publicar en breve (y ya se ha perdido la cuenta de las lunas que hace de ello), entonces…  ¡menudo remate de feria!  Ojalá las fichas didácticas sirvan, desde ¡¡¡YA!!!, para que todos a una y uno a la de todos aguanten firmemente sus velas.

Bateando oro en el río Jurde. A los antiguos jurdanos se les escuchaba decir que sus antepasados, los “rucones”, eran tan ricos que daban de comer a sus perros en cazuelas de oro. Las estelas decoradas del Eneolítico halladas en la comarca representan a unos personajes diademados, con collares y otras arracadas. La Historia mítica de Las Hurdes siempre hay que tenerla en cuenta. (Foto: David Jiménez).

 

Publicado el 9 de diciembre de 2019

En la imagen superior: Manejando con diestra mano el calderín  de las castañas, para que se asen y se doren sin quemarse.  Rituales de “La Carvochá”.  (Foto: Vicente Martín Martín)

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones y las imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.

 

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