Piérdete por las carreteras paisajísticas de Villuercas-Ibores-Jara

Conducir por placer y disfrutar de paisajes increíbles por la comarca Villuercas-Ibores-Jara es la mejor manera de conocer de cerca el Geoparque: un enorme macizo montañoso ubicado al sureste de la provincia cacereña. Desde el año 2011 este conjunto orográfico presume del título de Geoparque Mundial Unesco Villuercas-Ibores-Jara y forma parte de la Red Europea y Global de Geoparques de la UNESCO.

El turismo sostenible y la ‘slow life’ se dan la mano en un entorno natural privilegiado con un valor paisajístico de primera categoría.

La comarca Villuercas-Ibores-Jara tiene muchos reclamos para atraer al visitante y el primero de ellos es visitar sus pueblos a través de carreteras llenas de encanto. Sin prisas, sin tráfico, sin semáforos y levantando el pie del acelerador: así es como se disfruta del paisaje por un recorrido lleno de identidad con mantos de hojas sobre la calzada y con aves rapaces y fauna salvaje a pie del camino.

Diversidad de paisajes

En el sur de la comarca las amplias llanuras y pantanos dominan el territorio y es un uno de los espacios preferidos por las grullas. En el centro, las sierras y montañas salpicadas de cerezos, robles o castaños conforman un ecosistema singular. En el norte, lindando con la provincia de Toledo, las extensiones ganaderas son las protagonistas.

Es fundamental no tener prisa y disfrutar no sólo del destino, sino de los detalles del viaje. A través de carreteras secundarias, caminos o calzadas el viajero encontrará auténticas joyas medioambientales que son la esencia de la naturaleza en su estado puro. Las áreas naturales de la comarca conservan de manera casi intacta un patrimonio geológico por el que parece que no ha pasado el tiempo, aunque hayan transcurrido miles de años desde su formación.

La carretera paisajística del Geoparque señalizada y recomendada por la Diputación de Cáceres lleva al visitante hasta el flanco suroeste de la comarca. El itinerario tiene un recorrido de 58,7 kilómetros y une las poblaciones de Conquista de la Sierra, Garciaz, Berzocana y Cañamero.

Viaje con vistas apalachenses

Al bajar la ventanilla el olor a campo es el ambientador natural y la banda sonora está formada por el canto de los pájaros. El itinerario se puede hacer en cualquiera de los dos sentidos: salir de Conquista de la Sierra en el cruce de la carretera Ex208 con la CC-23.5 hasta Garciaz.

A la entrada de este municipio el desvío es a la izquierda por la CC-23.4, atravesando la localidad para tomar la CC-129 con dirección a Berzocana. La ruta continúa enlazando la CC-22.5 con la CC-22.4 para una vez pasado el pueblo escoger la CC-21.1 hasta Cañamero. En Berzocana se ubica el Centro de Interpretación de la Arqueología para conocer la historia de los pueblos de la comarca y las pinturas rupestres del territorio.

Durante el viaje, las vistas del relieve apalachense del Geoparque son impresionantes. Una gran masa forestal cubre todo el territorio con bosques caducifolios que son un auténtico espectáculo en otoño y primavera. El bosque mediterráneo con encinas y alcornoques es el refugio de aves rapaces y de todo tipo de animales.

De Logrosán a Berzocana

Prácticamente todas las vías del Geoparque podrían llevar el título de ‘carretera paisajística’ por la singularidad de los paisajes que atesora. El recorrido entre Logrosán y Berzocana por la CC-22.5 permite subir el puerto con unas vistas espectaculares del municipio entre cerezos, castaños y robles.

La mina de Costanaza de Logrosán es la única mina de interior de la región adaptada a las visitas y en su centro de interpretación se pone en valor el rico patrimonio minero de estaño y fosfato explotado desde tiempos prehistóricos.

Navatrasierra y su entorno natural privilegiado

La carretera CC 20.2 que llega hasta Navatrasierra esconde las turberas del Hospital del Obispo y muchos otros secretos geológicos. Se puede acceder desde Navalvillar de Ibor, por el norte, o desde Guadalupe, por el sur, por la Ex118 para luego coger el desvío hacia Navatrasierra.

Son 25 kilómetros de conducción por un territorio casi virgen con paradas obligadas en merenderos y fuentes de agua. En el paraje del Hospital del Obispo hay un singular valle elevado sobre pizarras y elevaciones cuarcíticas con turberas: un ecosistema muy vulnerable que mantiene el equilibro ecológico de la zona. El viajero también disfrutará de los Canchos del Ataque y del Risco Carbonero hasta llegar a la localidad al Centro de Interpretación del Fósil que muestra ejemplares de los periodos Ordovícico y Silúrico.

La belleza de la cueva de Castañar de Ibor

El itinerario de Castañar de Ibor a Deleitosa, pasando por Robledollano, a través de la Ex386, es otro recorrido recomendado.

Castañar es conocido por la importancia de su cueva. La gran variedad de formas y su mineralogía la han convertido en única en el mundo, pero dada su extrema fragilidad las visitas son muy restringidas y sólo se pueden realizar desde mayo a septiembre. El centro de interpretación es una buena manera de conocer su belleza e importancia geológica.

A medio camino, antes de llegar a Robledollano, se encuentra el espejo de falla que es una trinchera en la carretera bajo el Cancho de las Narices.

 

 

Subida al cielo de Las Villuercas

El Risco de la Villuerca, en Guadalupe, a 1.600 metros es uno de los mejores miradores de la región y cuentan con un nuevo acceso adecentado por la institución provincial. Once kilómetros de subida desde el cruce de la ermita del Humilladero de Guadalupe en la Ex118 para ascender al techo de las Villuercas y prácticamente tocar el cielo.

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Publicado en diciembre de 2019

Turismo Cáceres

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