Vivo de mi trabajo

Vivo de mi trabajo. Será de perogrullo y, sin embargo, debí haber dicho intento vivir de mi trabajo. ¿Se imaginan a alguien que en un restaurante quiera comer gratis porque yo lo valgo y porque al cocinero le gusta su trabajo, se le da bien y, total, ya que va a hacer de comer? Pues ese es el pan de cada día de mi trabajo y me he dicho, pues igual es que la gente no repara en que yo también como y tengo que explicárselo.

Yo recetaría viajar a Extremadura

¿Que cuál es mi trabajo? También será de perogrullo si estás leyéndome, pero es sencillamente comunicar que ese restaurante existe, por qué merece la pena conocerlo de entre cienes y cienes de restaurantes o que es un complemento ideal en tu escapada. O al revés, descubrirte que es visita obligada y la ocasión perfecta para poner rumbo a un destino y no a otro. Incluso puede que tenga programadas unas jornadas gastronómicas, un concierto en vivo y en directo o sea el broche de oro a una ruta senderista por paisajes que ni te imaginabas en Extremadura.

Vivo de mi trabajo pese al todo gratis

Afortunadamente nuestros miles de lectores saben que ese es nuestro trabajo y cada vez son más los que nos siguen, y no solo por las redes sociales, para estar al día de lo que pueden hacer en su tiempo libre. Un tiempo que hay que saber aprovechar en estos tiempos acelerados en los que Extremadura es un destino redondo por salud física y mental. Yo lo recetaría, como en Escocia.

¿Cuál es el problema, entonces? Pues muy sencillo. Que el todo gratis puede valer para la audiencia porque desde que el Periodismo se subió a ese correo, intenta tú cobrar por estar informado. Como intenta tú, fotógrafo, cobrar por tu trabajo cuando todo el mundo tiene un móvil megabueno. O tú, community manager, si casi todo el mundo sabe comunicar como tú y tiene un montón de seguidores. O los compra, si no.

Pero el todo gratis en el que tiene la necesidad de contar algo no es sostenible. Para él, ella, el organismo o la empresa en cuestión sí, obviamente. Pero para el emisor es una ruina o un desgaste mental. La publicidad, que así se llama cuando lo que vas a contar no es gratis, es el pan de cada día de los medios de comunicación como el nuestro. Si tú, organizador o gestor, vas a cobrar legítimamente por tu trabajo, permíteme que me gane dignamente mi parte por comunicarlo. Si mi trabajo es mostrar por qué el tuyo merece la pena, tu evento, tu servicio, tu marca… es lo justo, ¿no?

Dicho así, estoy segura de que se entiende. Sé del esfuerzo que supone organizar o gestionar cualquier cosa, pero por eso mismo no concibo que no se reserve una parte para su promoción. Ejemplo de perogrullo, alguien organiza un concierto y destina lo que haga falta para pagar el equipo de sonido. Qué menos, pensaréis. Pero para que se entere el público, si acaso mando una nota de prensa o subo un cartel al feisbu y no pocas veces ilegible si lo amplías, por cierto. Total, al periodista de turno le gusta su trabajo, lo hace bien y existe la creencia de que tiene que llenar…

Y lo mismo os digo del concierto de turno o de todo evento organizado, repito, con esfuerzo por la iniciativa privada, que de cualquier otro promovido por la administración pública. Para este también se pagará por el sonido, no lo duden, pero para difundirlo igual basta con dar una rueda prensa y generalmente tres días antes de que vaya a realizarse. Aunque en este caso, también les digo, con la nueva Ley de Contratación Pública que tenemos por obra y gracia de Europa, el gato al agua se lo llevarán los grandes porque lo único que prima es la oferta más barata. Luego ya si eso, hacemos políticas contra la despoblación. Hay que ser competitivos dicen los tecnócratas, vénganse ustedes a jugarse los cuartos a nuestros micromundos más o menos rurales digo yo.

Pero claro, si un ayuntamiento lo tiene crudo hasta para contratar al fontanero del pueblo  ¿de qué me voy a quejar yo, si gracias a esta Ley puedo concurrir a ofertas casi en Zimbabwe?

Planve en Playmobil aunque nuestro trabajo no es juego

Planve en Playmobil aunque nuestro trabajo no es juego

Perdonen la parrafada. No es un lamento. Es, para que se hagan una idea, la pedagogía diaria en la que tenemos que emplear más tiempo cada día los periodistas autónomos que en hacer nuestro trabajo periodístico y que cuando se explica, se entiende porque lo que no se conoce, no se valora. Así lo hicimos en alto, por ejemplo, el día en que recibimos el Premio Gente Viajera de Periodismo, pero a diario en privado cuando recibimos correos y correos donde nos piden nuestra inestimable colaboración.

Y es que yo, que soy mucho de explicarlo todo, creo que faltaba contar nuestro día a día y llamar la atención sobre lo que es nuestro trabajo. El que nos da de comer y por el que pagamos nuestros impuestos, incluso muchas veces con el que nos sentimos más bien recaudadores de IVA por servicios que no sabemos si acabaremos por cobrar.

Los periodistas nunca somos noticia y por eso hablamos poco de nosotros. Nos da pudor, pero señoras y señores, para los periodistas, los artículos y los anuncios son nuestro pan de cada día. Como para el cocinero los ingredientes del plato que jamás se nos ocurriría pedírselo gratis.

Publicado el 10 de noviembre de 2019

7 thoughts on “Vivo de mi trabajo”

  1. Muy oportuna reflexión, Merche. Valiente, además. Estas cosas no se verbalizan. Por falso pudor. Eso sí, si habláramos, en estos términos, de la pobre poesía… De la literatura, mejor. En serio, apoyo la moción y me gustaría que ese fuera el trato para todos en esta sociedad que se dice, sin complejos, capitalista. Abrazos.

  2. A los teatreros ( no famosos) nos pasa tres cuartos de lo mismo.
    Oiga señor que yo quiero cobrar por está obra, porque me lleva mucho tiempo de ensayos.
    Y a lo mejor te quieren invitar a tomar algo en la cafetería del pueblo. ¡ De eso nada!
    En fin …..

  3. Me ha gustado mucho tu reflexión Merche! No todo vale! y a los Profesionales hay que reconocerlos por sus conocimientos, experiencia, y servicios prestados , al final es un tema de respeto y reconocimiento. Tenemos que aprender a valorarnos màs.
    Gracias a vuestro plan Ve sigo las noticias de cerca desde lejos y me encanta. Un abrazo

  4. Desgraciadamente subyace en el imaginario colectivo, que el periodismo y la cultura se alimentan del aire, que son prescindibles, mero pasatiempo. Ya es hora de poner en valor el esfuerzo.

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