Félix Barroso sobre Piedra Seca

La arquitectura a piedra seca peligra en muchas comarcas extremeñas (III)

La piedra seca peligra. A lo largo de los primeros años del actual siglo XXI, incluso antes, comienzan a surgir iniciativas de agrupaciones o asociaciones, o a título particular, por nuestros pueblos extremeños, sensibilizadas ante lo que auguran el declive y ruina de la arquitectura rural tradicional a piedra seca.

Majada a piedra seca en la alquería jurdana de La Jorcajá (La Horcajada). Se puede apreciar en la pared, sobre la cabeza de los dos muchachos de la alquería de Martilandrán, una cruz realizada con guijarros de cuarzo lechoso, embutida en la propia pared. Estas cruces se colocaban, según las referencias de los pastores jurdanos, para “alejal el bichu” (espantar al lobo). (Foto: F.B.G.)

El galopante paso de una economía de subsistencia (siempre  más precaria, pero Valle más solidaria, comunitaria y de apoyo mutuo) por otra economía capitalista de mercado (consumista, individualista e insolidaria) revierte los parámetros socioeconómicos y da al traste con muchos valores universales.  Hay más dinero en los bolsillos pero mil formas de gastarlo en los cebiques que lanza el consumismo (hijo bastardo del capitalismo sin alma), a fin de que las personas, convertidas ya en simples dígitos o clientes autómatas, piquen inconsecuentemente en el anzuelo.  A su vez, una globalización creada por las filosofías neoliberales, oligárquicas y ultraconservadoras, comienza a homogeneizarlo todo, socavando y apisonando las raíces, entidades e identidades de los pueblos.

Felipe Gil cortador de jamón

La globalización exige la aniquilación o el cambio radical de todo tipo de bienes muebles e inmuebles de nuestras villas y lugares.  Vemos cómo los vertederos de los pueblos se llenan de antiguos cachivaches, fruto de las limpiezas de trojes y cuartos trasteros. Objetos que ya los quisieran hoy para sí ciertos museos etnográficos.  Y las escombreras comienzan a recibir toneladas de nobles elementos constructivos, generalmente laboreados en granito (jambas y dinteles que, en ocasiones, mostraban antañonas inscripciones y variopintas decoraciones; peldaños de escaleras y basamentos de balcones; sillares y sillarejos o preciosos poyos (los había a la entrada de las mayorías de las viviendas) y logrados brocales de pozos, redondos, graníticos y de una sola pieza.  Ello sin contar otro sinfín de inmuebles de las cuadras o en consonancia con los habitáculos agropastoriles dispersos por los campos.  Se desprecia lo antiguo por caduco y empieza a arrasar la antiestética moda de lo prefabricado.

Chozo a piedra seca y de falsa bóveda, que estaba ya en estado ruinoso y que ha sido rehabilitado por su dueño, Miguel Ángel Casas Jiménez, en el paraje de “El Poleal” (Foto: F.B.G.)

Solo personas sensibilizadas ante la nueva invasión de la bárbara globalización comenzarán a tomar cartas en el asunto.  Así, la Agrupación de Amigos de Ahigal, en la que aún siguen batallando los buenos amigos José María Domínguez Moreno, Cipri Paniagua Paniagua, Justo Plata Paniagua o Gonzalo Domínguez Panadero, lanzaron toda una labor de concienciación para salvaguardar los múruh (chozos a piedra seca y de falsa bóveda).

Fruto de ello, fue el remozamiento de algunos de estos chozos que estaban a punto de venirse abajo y la monumentalización de este habitáculo pastoril con la creación de un muru en una plazoleta del mismo pueblo de Ahigal, junto a la casa de cultura.  No sabemos de otra población extremeña que haya monumentalizado este tipo de construcción dentro de su casco urbano.

SIG Topografía

En el año 2002, sale a la luz el libro Valle del Ambroz: bóvedas, cuyo autor es Julio García Arroyo.  El reportaje gráfico corresponde a Julio César García Garnateo, contando con tres prologuistas: Sergio García Granado, María Ángeles Ávila Macías y José Luis Martín Galindo.  Un cumplido estudio de los chozos a piedra seca y otras construcciones similares de la comarca del Valle del Ambroz, donde reciben el nombre de bóvedah, garnáchuh, múruh y zagúrdah.

Iniciándose el año 2003, la Institución Cultural El Brocense, perteneciente a la Diputación Provincial de Cáceres, edita el grueso volumen de Piedras con Raíces. 1ª Monografía de Estudios de Arte, coordinado por José Luis Martín Galindo, presidente de la Asociación por la Arquitectura Rural Tradicional de Extremadura.  Sin lugar a dudas, fue el trabajo más completo, serio y riguroso de todos los que se han llevado a cabo sobre los aspectos arquitectónicos de las construcciones rurales y tradicionales de la región extremeña.

El que suscribe estas líneas participó con dos colaboraciones:  Construcciones campestres  en el paisaje agropastoril de la cuenca media del Alagón y Consideraciones en torno a la vivienda tradicional de Las Hurdes. Al siguiente año, 2004, la Diputación de Badajoz pone en la calle la 2ª Monografía de Estudios de ARTE: Arquitectura Tradicional de la provincia de Badajoz, coordinada por José Luis Martín Galindo y Julián Miguel Orovengua.

El otro buen amigo Pablo Muñoz Regadera, “alma máter” de la catalogación, estudio, publicación y defensa de los muchos chozos que se desparraman por el término de su pueblo: El Torno, en la comarca del Valle del Jerte (Foto: “Albejerte”)

La Asociación de Jóvenes Comarca del Jerte también se entrega de lleno a estas loables tareas y, en 2005, pone en circulación el libro Vivienda Tradicional en la Sierra de El Torno: chozos, chozas, majadas y chozuelos, siendo el alma máter de toda la movida el torniego Pablo Muñoz Regadera.  En la presentación del libro, Pablo Muñoz comentaba: las piedras hablan y, si prestamos atención, nos contarán una vida sencilla, aunque poderosa, que se remonta varios siglos atrás y, en última instancia, al inicio de la cultura, cuando el hombre se vio solo ante la naturaleza y tuvo que emprender el largo viaje civilizador.

Su paisano, el empático y dicharachero Manolo Robles Blanco se lanzará a erigir un museo etnográfico al aire libre, donde se recrean un chozo a piedra seca y con falsa cúpula y otro con cincho de mamposterías graníticas y cubierta de escobas, amueblados en su interior a la antigua usanza.  Recibe continuas visitas y Manolo disfruta hablando de sus vivencias y de la antigua vida pastoril por las pedregosas sierras del Valle del Jerte.

Desaparece la revista Piedras con Raíces

La Junta de Extremadura, sin prisas de clase alguna, comienza a asumir, presionada por los elaborados, contundentes y denunciadores artículos que aparecen en la revista Piedras con raíces, donde aparecen firmas de destacados investigadores tanto españoles como extranjeros, que la salvaguarda y puesta en valor de la arquitectura rural tradicional no es algo baladí, aunque no rentabilice votos en la pugna partitocrática.

Portada del número 32 de la revista “Piedra con raíces”, donde se lanza un SOS por la posible desaparición de la misma (Foto: José Luis Martín Galindo)

Así, el 15 de agosto de 1010 da por romper aguas y declara como Bien de Interés Cultural el complejo arquitectónico de Loh Pajárih, en Santibáñez el Alto, dentro de la categoría como Lugar de Interés Etnológico.  En 2013, son agraciados con el mismo título los chozos de la finca Lah Mil y Quiniéntah o Loh Pahtuéroh, en el pueblo pacense de Llera; un cocedero de chóchoh (altramuces) en Monesterio y los molinos de Arroyomolinos de Montánchez y los del propio Montánchez.  Y en 2017, le toca en suerte a las Corraláh de Torrequemada; a la presa de Lah Casíllah II, en Torre de Santa María y los molinos de Valdefuentes y Benquerencia.

Molinos de Arroyomolinos de Montánchez, en las inmediaciones de la “Garganta de los Molinos”, entre a “Peña Aguilera” y la “Barrera Berenjena”, declarados “BIC” en el 2013 (Foto: Vicente Pozas)

Pero también será en esta época cuando comience la lenta agonía de la revista Piedras con raíces y no por la falta de prestigiosos colaboradores.  Esta publicación, que había echado a andar en diciembre de 2002 de manos de la Asociación por la Arquitectura Rural Tradicional de Extremadura (ARTE), comienza a resentirse de la falta de ayudas en 2011.  La portada del período primavera/invierno-2011 (número 32) es muy significativa.  Los titulares son desgarradores: Las Instituciones dejan “colgá” a Piedras con Raíces.  La Revista dejará de publicarse al retirarnos las ayudas.

“Corraláh” de Torrequemada, declarada como “BIC” en el año 2017 (Foto: “Juntaex”)

En abril de ese año, ARTE lanza un comunicado a todos los lectores de la Revista.  Entre otras cosas, advierte: Con la excepción de la Diputación de Badajoz, las instituciones públicas retiraron las suscripciones y todo tipo de ayuda a la revista ‘Piedras con raíces’, Por ello, en 2011, solo hemos podido publicar dos números, gracias a las donaciones de personas amigas que desean que ‘Piedras con raíces’ continúe saliendo a la calle para promocionar y difundir los valores del patrimonio vernáculo construido.

A partir de estas fechas, la revista irá languideciendo, con la publicación de algunas monografías o suplementos.  En julio de 2014, saldría el número 36, que sería el último.  La Junta de Extremadura, pese a las numerosas cartas recibidas, rubricadas por prestigiosos investigadores de diferentes países y donde se instaba a no dejar morir a una revista que era todo un referente a nivel mundial de la arquitectura rural tradicional, hizo oídos sordos a tan preclaras voces.

Carnicerias Bernal PLasencia

En la Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, en su Título IV, del Patrimonio Etnológico, en su artículo 58, se lee: Elementos de la arquitectura industrial o rural.  A los bienes de carácter etnológico que constituyan restos físicos de la arquitectura popular y a las construcciones auxiliares agropecuarias les será de aplicación lo dispuesto en esta Ley para el patrimonio inmueble y arqueológico.  Ello nos lleva al Título III, que no vamos a traer aquí dada la extensión de sus párrafos.  Pero queda muy clarito en ellos cuáles son los deberes de nuestra Administración, incluida la local, la de nuestros pueblos rurales, sobre la salvaguarda, protección y puesta en valor de la arquitectura rural tradicional.

Mundi Frut

 

En honor a la verdad, hay que decir, lamentablemente, que lo legislado en las materias tratadas resulta muchas veces papel mojado, pues priman otros intereses que suelen dar mayor rendimiento político, tales como las subvenciones a espectáculos donde se torturan a animales.  Basta con darse una vuelta por nuestros campos y percatarse del estado en que se encuentra la arquitectura popular o pasearse  por las  alquerías de Las Hurdes y observar cómo se vienen abajo y se llenan de malezas unas formas constructivas milenarias que para sí las quisieran otros países.

Texto de Félix Barroso Gutiérrez para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor

En la foto de cabecera, el amigo Cipri Paniagua Paniagua, agricultor y ganadero del pueblo de  Ahigal, posa ante uno de  los letreros que hay a la entrada de su pueblo, donde aparece la foto del “muru” que ha sido monumentalizado dentro del casco urbano.  Cipri siempre ha estado en la brecha en la defensa de la Arquitectura Tradicional rural a piedra seca de su pueblo y, por extensión, de la comarca de Tierras de Granadilla (Foto: F.P.P.)

Publicado el 7 de octubre de 2019

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La arquitectura a piedra seca peligra en muchas comarcas extremeñas (II)

La arquitectura a piedra seca peligra en muchas comarcas extremeñas (I)

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