Carlos V Extremadura

La malaria fue la causa de la muerte del Emperador, según su dedo meñique

En el mes de septiembre se recuerda en La Vera la muerte del Emperador Carlos V en su dormitorio del palacete de Yuste, pegado a la iglesia desde donde seguía las ceremonias litúrgicas.Un concierto de música del tiempo Carlos V, tan amante de esta faceta, suele ser la tarjeta recordatoria de su muerte.

El Emperador, tras fallecer, permaneció sepultado bajo el altar de la iglesia monacal durante dieciséis años, desde su muerte acaecida el 21 de septiembre de 1558, hasta el 27 de enero desde 1574, fecha esta última, en la que cinco féretros (correspondientes a su esposa Isabel de Portugal, su hermana Leonor, la princesa María Manuela de Portugal, primera esposa de Felipe II y los infantes Juan y Fernando) llegaban a Yuste para acompañar al suyo hasta el Escorial, el real panteón definitivo. Así lo atestiguan Luis Méndez de Quijada, su mayordomo, fray Juan de Regla, Zapata Osorio, corregidor de Plasencia, Enrique Matisso, su médico, Charles Priviot, y Ogier Bodart, ayudas de cámara, fray Martín de Angulo, fray Lorenzo de Losar, fray Hernando del Corral y Martín de Gasztelu, escribano con fecha de 23 de septiembre de 1558.

Mucho se cuestionó posteriormente sobre la muerte real del Emperador. Fue Julián de Zulueta, hijo de Luis de Zulueta, antiguo ministro de Azaña, que era embajador de la República, quien, como investigador y experto en estos temas, a través del hallazgo de un dedo meñique conservado en una urna del monasterio de San Lorenzo le permitió revelar la verdadera causa de la muerte del rey Carlos V.

El equipo dirigido por Zulueta destacó que los estudios de la falange mostraban que, aparte de la gota, padecía, “la gravedad extrema de la enfermedad artrítica del emperador”. Pero no fue el único misterio que resolvió la investigación sobre el dedo meñique del rey. Un segundo trabajo, publicado en la revista Parasitología, reveló la verdadera razón de la muerte de Carlos V. Los análisis microscópicos de los restos demostraron que el monarca falleció por culpa de la malaria, una enfermedad provocada por parásito Plasmodium falciparum que se transmite por la picadura del mosquito denominad Anopheles. La patología, que afecta anualmente afecta a más de 216 millones de personas en el mundo, también atacó al monarca, cuyo meñique ayudó a descubrir la verdadera causa de su fallecimiento.

De todas formas, que nuestro Emperador descanse en paz. Un año más.

Texto de José Vicente Serradilla para su columna Bitácora Verata

Publicado el 30 de septiembre de 2019

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