piedra seca Extremadura

La arquitectura a piedra seca peligra en muchas comarcas extremeñas (II)

El 14 de junio de 2001, 24 personas vinculadas de manera muy estrecha con la región extremeña (profesores, naturalistas, arqueólogos, periodistas, abogados o escritores), y entre los que se encontraba un servidor, firman el manifiesto En Defensa de la Arquitectura Rural y su Paisaje en Extremadura.  A través de él, se insta a la Junta de Extremadura a adherirse a la Declaración de Albacete y a apoyar la candidatura de las Construcciones Tradicionales a piedra seca ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con el fin de que dichas construcciones fuesen declaradas como Patrimonio de la Humanidad.  Hay que recordar que, en Albacete, se celebró, en mayo de 2001, el I Congreso Nacional de Arquitectura a piedra seca.

Piedra seca Extremadura

El chozo a piedra seca va progresando. “Muru” realizado en Palomero no hace muchos años, por Jesús Díaz y su ayudante Amadeo. (Foto: Ignacio Mena Cabezas).

Desde numerosas instancias europeas se ha abogado y se han establecido criterios que justifican el valor universal excepcional de estos habitáculos agropastoriles.  Se ha resaltado su importancia como simbiosis de características culturales y naturales que constituyen un sobresaliente ejemplo de ocupación del territorio.  De aquí que se haya reclamado la tutela y conservación de este patrimonio como Bien Cultural y como Valor de proyección transregional e internacional de acuerdo con los nuevos criterios de la UNESCO.  Pero no será hasta el 20 de octubre de 2005 cuando, ¡por fin!, la Asamblea de Extremadura aprueba por unanimidad una Proposición No de Ley (PAL) que exige la protección legal de tales construcciones, de acuerdo con la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de la Comunidad.  Esta propuesta instaba a la Junta de Extremadura a elaborar y aplicar planes de actuación para inventariar y restaurar tales habitáculos agropastoriles, a la vez que promover su puesta en valor como recurso cultural, social y económico.

Las Mestas Ruth Matilda Anderspn

Impresionante foto de la celebrada fotógrafa estadounidense Ruth Matilda Anderson. Alquería de Las Mestas (Las Hurdes). Año de 1928. Un armónico conjunto de la mal llamada “arquitectura negra”, donde la mampostería de pizarra a piedra seca, o con un ligerísimo mortero de tierra, y los tejados de lanchas esquistosas otorgaban sorprendente singularidad a los pueblos de la comarca jurdana.

Intrahistoria

Piedra seca Extremadura Félix Barroso

Número 31 de la revista PIEDRAS CON RAÍCES (Foto: J.L. M. Galindo)

No erraríamos si dijéramos que olvidarse de la Intrahistoria es mutilar parte de la verdadera Historia. También el pueblo llano, el de abajo, el explotado secularmente por señores feudales, terratenientes y caciques de nuestras villas y lugares, fue aportando, a lo largo de los tiempos, sus formas constructivas, humildes pero bellas, en relación con la arquitectura a piedra seca.  Lo que ocurre es que, de siempre, las Administraciones han desviado la gran parte de los erarios públicos hacia lo majestuoso y monumental, restaurando señoriales y aristocráticas edificaciones, donde solían residir los que tenían al pueblo en un puño y empuñaban la tralla contra esclavos, siervos de la gleba y villanos.  La herencia constructiva de las clases proletarias no interesaba y se dejaba que se arruinara y se cubriera de zarzas y otras malezas.  No entramos a valorar en profundidad ciertas construcciones a piedra seca o, como mucho, ligadas con mortero de barro, de numerosos cascos urbanos de nuestros pueblos.  Ahí está, como ejemplo, la comarca de Las Hurdes, tan conocida mundialmente por la mal llamada arquitectura negra.  Aparte de los malsanos complejos que metió en las seseras de los jurdanos cierta dramática leyenda negra urdida desde el exterior, tendente a despreciar toda su cultura ancestral (entre ella, la arquitectónica), la realidad es que ésta se desmorona a pasos agigantados.  En una visita que hizo a la comarca jurdana por los años 70 del pasado siglo José Luis Souto Alonso, historiador, investigador y luchador por el Patrimonio Cultural y figura señera de la insigne Asociación para la Defensa Ecológica y del Patrimonio Histórico-Artístico (ADELPHA), se quedó enormemente sorprendido por su arquitectura rural tradicional. En los años 90 del pasado siglo, regresó de nuevo y nos gratificó con su compañía.  Recorrimos un montón de aldeas o alquerías.  El alma se le venía al suelo.  De nada habían servido los expedientes que había incoado en la década del 70 para la protección de la arquitectura jurdana.  Pensó que la vivienda tradicional de la zona tenía los días contados y lo más triste es que aquellas casas y corrales cuyos techos de lanchas pizarrosas se hundían a marchas forzadas se sustituían por remiendos a base de uralitas y otros materiales prefabricados, dando una imagen chabolística y degradante al conjunto de las antiguas viviendas.  José Luis Souto, dolido, exclamó: ¡Se están cargando el patrimonio arquitectónico de Las Hurdes!  ¡No tienen perdón de Dios!  Las próximas generaciones de hurdanos llorarán de rabia por esta implacable destrucción.

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El llamado “Muru Blancu”, uno de los pocos chozos a piedra seca con chimenea y enjalbegado de la comarca de Tierras de Granadilla (Foto: F.B.G.)

La Junta de Extremadura, pese al acuerdo unánime de la Asamblea, continúa dormitando, ignorando y olvidándose de lo que entraña la Intrahistoria.  Los rifirrafes con la Asociación por la Arquitectura Rural de Extremadura (ARTE) se producen cada dos por tres.  Las discrepancias en torno al Inventario de Arquitectura Vernácula de Extremadura, promovido por la Consejería de Cultura, es tachado de oscurantista y de carente de rigor histórico, etnográfico, arquitectónico, antropológico y etnológico.  En un escrito que la mentada Asociación dirige a la Asamblea de Extremadura (7/3/2010) y, destinada fundamentalmente, a Leonor Flores Rabazo, Consejera de Cultura y Turismo, y a la Directora General de Patrimonio Cultural, Esperanza Díaz García, se dice, entre otras cosas, lo siguiente:

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M. Carmen Azabal en el complejo a piedra seca del denominado “Fortín de loh móruh” (Foto: F.B.G.)

El chozo, como dice el texto de la PNL, es un testimonio histórico del pueblo extremeño; es una parte importante del acervo cultural y, por tanto, una expresión de la identidad social y cultural de nuestro pueblo.  Por todo ello, consideramos que se trata de una de las construcciones rurales más emblemáticas y representativas de Extremadura y que se encuentra en un grave peligro de desaparición como consecuencia del progresivo deterioro y abandono de las mismas, ya que al ir perdiendo la finalidad y funcionalidad que tuvieron en otro tiempo, estos `chozos` o son demolidos por sus propietarios o al estar abandonados de van arruinado y derrumbando.  Pero cuatro años después de la aprobación de esta PNL sobre los chozos, la Junta de Extremadura aún no ha iniciado la ejecución de ninguno de los cuatro puntos que contempla la Resolución, lo que supone, a nuestro entender, un claro incumplimiento de este mandato parlamentario.  Por ello continuaremos insistiendo y haciendo todos los esfuerzos posibles para que la Junta de Extremadura aborde de una vez la ejecución y desarrollo de la PNL de los chozos. No obstante, queremos dejar claro que, desde ARTE, abogamos por la catalogación de todas las tipologías y elementos de la arquitectura rural y tradicional de Extremadura, no solo de los chozos como emblema tradicional, aunque, en este caso, incidimos en los chozos porque hay pendiente de aplicar una PNL por parte de la Junta de Extremadura, aprobada por unanimidad por la Asamblea de Extremadura.

Pero las presiones que le llueven por todas partes a la Administración regional y los críticos artículos plasmados en la revista Piedras con Raíces comienzan a dar sus frutos y todo indica que la luz se atisba al final del túnel.  No obstante, no adelantemos acontecimientos y dejemos los postreros párrafos para la tercera y última parte de esta ardorosa brega por la Arquitectura Rural Tradicional de Extremadura.

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El perro “Salvi”, también llamado “Rebelde”, encaramado en un chozo del tipo III (techado con teja curva), en el paraje de “El Regatu de loh Jalachónih” (Foto: F.B.G.)

Texto de Félix Barroso Gutiérrez para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.

Imagen superior: Un sólido chozo de planta cuadrangular en el paraje de “La Roveneru” (Foto: Renate Lobbecke)

Publicado el 9 de septiembre de 2019

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