San Roque El Cerezo

El pueblo de El Cerezo salta de júbilo al ver venir a San Roque

Dicen que ya no se realizan seránuh (tertulias vecinales, nocturnas y al arrimo de la lumbre en los meses otoñales e invernales).  Pero que tampoco sale tanta gente, en nuestros pueblos, al serenu, que otros más finolis llaman tomar el fresco, después de la cena, en los meses estivales.  La caja tonta tiene enganchados (ahora, también los móviles) al personal y, a este paso, acabará volviéndole zombi y lo acabará de desnortar al completo.  Pues una de esas noches veraniegas, sentado en el antiguo poyo de granito que tengo a mi puerta, escuché y tomé notas de aquellas antiguas bodas que se celebraban por la socampana (orígenes medievales) de la Villa y Tierra de Granada (hoy, despoblado de Granadilla, al haberle robado sus mejores tierras el embalse de Gabriel y Galán).  La vecina Julia Caletrío García, que también aparece inscrita como Demetria en el padrón municipal, compañera del santibañejo Ramón Díaz Santos, uno de los mejores informantes sobre Cultura Tradicional y un excelente artesano, nos narraba:

Recreación de alumnos de la escuela rural de los años 70, esperando el paso del cortejo nupcial junto a los muros de la iglesia. Esta actividad, fruto del buen hacer de la asociación de mujeres de El Cerezo, forma parte del programa de este año (Foto: Felipe Miguel García Rodríguez)

De ántih, lah bóah duraban cincu díah: el día de la fruta, cuandu se jadían loh dúrcih, que ya se ajuntaban un buen avíu de mujérih de la boa; aluegu, el día de loh máchuh, qu,era cuandu se desollaban y se picaban lah cárnih de lah cábrah y loh máchuh pa comel en la boa; dihpué vinía ya el propiu día de la boa; al desotru día, era la tornaboa y, finalmenti, el día de loh tíuh carnálih.  Y en tóh loh máh d,ésuh díah nunca faltaba la carni, que se guisaba de una forma y de otra, ni el vinu, anque tamién se comían sópah de tomati, sópas de güévuh, ensaláh, tamién a védih la olla de garbánzuh, y el día propiu de la boa, tóh loh envetáuh tomaban el chocolati pal almuerzu, con loh dúrcih que s,habían jechu el día de la fruta, y esi mehmu día de la boa un mozu de loh envetáuh, un hermanu o primu del noviu  llevaba `la lonja`, que iba el primeru en el pasacalli cuandu loh nóviuh iban caminu de la iglesia. La `lonja ` era una maza de carni metía entri doh pánih y tó ellu ehpetau en un jierru y tó adornau con rósah y clavélih, y esu era pal cura, que loh cúrah de siempre han síu únuh tragónih.  Y había muchu baili de tamburil, y la `maná`, y se bailaba `la manzana`, y se cantaban las arboráh y… ¡quí si yo!, que lah fiehtah de ántih eran cumu de otra manera, qu,éramuh tóh cumu de familia y moh queábamuh róncah de tantu cantal (…)

El Cerezo boda tradicional

El cura párroco, novios y padrinos en la “Boa Tradicional Veleguina”, a la puerta de la iglesia parroquial (Foto: Pili Hernández)

Julia es de la familia de Loh Pájaruh, y Pájaruh también los hay en el pueblo de El Cerezo (no Cerezo a secas, que, desde tiempos inmemoriales, hemos visto que siempre se le anteponía el artículo El, no suprimiéndolo, como se viene haciendo modernamente).  Y en dicho pueblo, enclavado prácticamente en el corazón de la comarca de Tierras de Granadilla, con motivo de las fiestas tradicionales de San Roque, cuyo día grande es el 16 de agosto, se han organizado toda una serie de eventos en las entrevísperas, como la anunciada Boda Tradicional Extremeña, representada por los propios vecinos el próximo sábado, día 10 de los corrientes.  Pensamos que la boda tradicional en Extremadura difiere mucho de unas comarcas a otras, por lo que ya posiblemente quedaría mucho mejor Boa Tradicional Veleguina, pues como veleguínih son conocidos los habitantes de tal población.  Esperamos, por ello, que los colores de la patria chica, de matices aveleguináuh, suban más altos que las cumbres de los Guijárruh Bláncuh, dando ya vistas para los términos de Muéah de Granaílla (Mohedas de Granadilla).   Una boda que tiene curiosas singularidades heredadas de la más acendrada tradición nupcial del lugar y que me fueron descritas por una guapísima veleguina, de ojos color caoba y cabello negro, alguna que otra noche, cuajada de estrellas en el cielo, de un verano que aún perdura en mis nostálgicas retinas.  Y no solo se creará una antigua boda, sino que también se montará, con todos los detalles, una escuela de los años 70 del pasado siglo.  En todo ello, tienen mucho que ver las manos de la asociación de mujeres de El Cerezo, entre las que se encuentran por su abnegado trabajo, sin desmerecer el resto, las hermanas Pili y Mari Luz Hernández.

El mozo con “La Lonja” preside el cortejo nupcial (Foto: José María Domínguez Moreno)

San Roqui, cura la pehti y lucha con el palitroqui

Proseguirán los prolegómenos festivos el día 11, con un concierto de los acordeonistas de la zona.  Luego, el 12, cuando salgan las estrellas, tendrá lugar El Planeta Mágico Freak Show.  El martes cae a 13, pero para alejar el mal fario saldrán a la palestra las Artistas de El Cerezo, que presentarán una función que ya la quisieran para sí esos Théâtres des Variétés del mundo parisino.  En la noche del día 14, la orquesta de rock Tello ensordecerá los oídos de los más jóvenes e incluso de quienes tengan los entresijos auriculares algo duros; para rematar las horas nocturnas, los acordes de una disco-móvil.  Nuestra Señora de la Asunción cae a 15 de agosto y es la víspera de San Roque: durante las horas matinales, mil entretenimientos infantiles, y para bajar la cena, la orquesta Pasiones dejará caer sus románticas notas entre los muchos cereceños que permanecen apegados al terruño y los que vienen a reencontrarse con sus raíces.

Mujeres de El Cerezo, con sus indumentarias tradicionales (parece que algunas han perdido las medias), cantando a pleno pulmón aires de la tierra (Foto: José María Domínguez Moreno)

No pueden faltar la misa solemne y la concurrida procesión el día 16.   San Roque, aquel occitano que naciera en Montpellier allá por la Alta Edad Media y que siempre va acompañado de su perro Rouna y de un cayado de peregrino, será llevado a hombros de los veleguínih, mientras el tamborilero, que nunca puede faltar en una procesión de los pueblos del norte cacereño, desgrana el himno procesional Vexilia Regis, compuesto por Venancio Fortunato en el siglo VI.  En cada parada del cortejo procesional, se procederá al antiquísimo ritual de Echal la bandera.  Después del mucho compadrear y comadrear en jornada tan familiar y vecinal, los vecinos podrán bracear entre los acordes de la discoteca móvil DJ Paco Santos.  El sábado, día 17, gran mercadillo matinal; a media tarde, gigantesco tobogán acuático y fiesta de la espuma, y, bajo la capa azabache de la noche, vuelta al baile con la orquesta Nueva Fase.   El broche final lo pondrá la jornada dominical del día 18, donde la mañana estará dedicada a los más pequeños, con talleres como Iniciación a la Astronomía o aquel otro de Tiro con arco en la oscuridad de la noche.  Con los cuerpos vapuleados por los 14 días de festejo, aún tendrán fuerza chicos y grandes para mover el esqueleto al son de la disco-móvil DJ Paco Santos y gritar a todo pulmón ¡¡Viva San Roqui, el que cura la pehti y lucha con el palitroqui!!

Ritual de “Echal la bandera” (Foto: Miguel García Rodríguez)

Mercadillo artesanal (Foto: José María Domínguez Moreno)

Imagen superior: Procesión de San Roque, en una pasada edición (Foto: Miguel García Rodríguez) 

Texto de Félix Barroso para su columna A Cuerpo Gentil. Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.

Publicado el 8 de agosto de 2019

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