Ya ha chuceado mucho, ha tronado, relampagueado, escarchado y calentado el sol desde que echar a rodar el Certamen Poético Nacional de Exaltación al olivo. Fue allá por 1979, yendo de la mano de la Agrupación Cultural Amigos de Ahigal. Se cumple ahora su LX Aniversario. Por ello, la Diputación Provincial de Cáceres ha tenido el detalle de reunir todos los poemas galardonados en un volumen, cuya presentación se realizó recientemente en la Casa de Cultura del mentado pueblo, el que se asoma hacia la rivera de El Palomeru, es todo un centro cosmopolita en las jornadas dominicales y se afinca en la comarca de Tierras de Granadilla, la que se da la mano con aquella otra de Las Hurdes.
No pude el que suscribe estas líneas, pese a ser parte interesada, asistir a tal poético y emotivo acto. Otros compromisos romeriegos me ataron de pies y manos. Pero allí estaba el gran amigo José María Domínguez Moreno, el historiador y alma máter de todo lo que gira en torno a la Cultura Tradicional-Popular y otros temas transversales inherentes al transcurrir vivencial del pasado y del presente del citado pueblo de Ahigal. Y José María no ha comentado los pormenores del acto. En la mesa presidencial se sentaron Justa Paniagua Cáceres. Directora de la Revista Cultural AHIGAL; Luis Fernando García Nicolás, alcalde de la localidad y diputado de Infraestructuras de la Diputación Provincial; Álvaro Sánchez Cotrina, alcalde de Salorino y Diputado de Cultura de dicha Diputación; Teófilo González Porras, que fue delegado de Cultura y Director de la I.C. El Brocense, así como María Isabel García Paniagua, concejala de Cultura en el Ayuntamiento de Ahigal. Se congregaron unas 100 personas, entre las cuales se encontraban varios miembros de los que han venido formando parte del jurado en estos años, como Gonzalo Sánchez Rodrigo, Rafael Grégori, Santiago Antón y Tomás González Porras.
Tomó la palabra, en primer lugar, Luis Fernando, alcalde de la población, el cual ensalzó la trayectoria de la Agrupación Amigos de Ahigal, como promotores de la Revista Cultural y del Certamen Nacional de Exaltación al olivo. El alcalde se comprometió a seguir apoyando, moral y materialmente, estas loables iniciativas, que colocan al pueblo de los palétuh (motejados así por razones históricas y no porque sean brutos, zotes y animales). A continuación, intervino Justa Paniagua, la cual hizo un recorrido desde el nacimiento del certamen poético hasta nuestros días, destacando la calidad de muchos poemas y anunciando, de paso, la convocatoria de la edición de este año.
Larga vida al olivo, árbol de los dioses
Teófilo González Porras, que es el autor del prólogo del libro, refirió, en su intervención, cómo el Certamen Nacional Poético de Exaltación del Olivo se emprendió gracias al buen hacer de la benemérita Agrupación de Amigos de Ahigal, que lo ha venido alentando desde aquel entonces, hasta convertirlo en el certamen decano de Extremadura. Ello, según T. González Porras, dice mucho en pro de sus inspiradores, comprometidos en cuerpo y alma con la cultura y con su pueblo. Luego, se extendió en ese árbol tan sumamente retorcido en su tronco, que preside las penillanuras del término de Ahigal y comarca, así como otras demarcaciones geográficas, especialmente del mundo mediterráneo. Y habló del olivo como árbol sagrado, del tiempo, de la iniciación, de la sabiduría o de la paz, lo cual ha quedado suficientemente demostrado con los cientos de poemas enviados en cada convocatoria. Terminó su alocución deseándole Larga vida al olivo, el árbol de los dioses.
Finalmente, el diputado de Cultura y alcalde de Salorino destacó la labor sociocultural que llevan a cabo algunas asociaciones en nuestros medios rurales, dentro de los pequeños pueblos. Reconoció y auguró por parte de la Diputación Provincial una ayuda y apoyo constantes a estas meritorias labores, pues –dijo- no hay mayor orgullo para una institución provincial el patentizar que de los núcleos más pequeños suelen salir, a veces, los proyectos más grandes. El acto fue cerrado por Gonzalo Domínguez Panadero, vecino muy ligado a la Agrupación y miembro del consejo de redacción de la Revista Cultural de Ahigal. Gonzalo fue el ganador del primer certamen poético, en 1979, con su composición Verde casi en veta.
Hay que significar que estos premios literarios fueron subvencionados, en su origen por la Delegación Provincial de Cultura. Posteriormente, tal labor la desempeñó la Caja de Ahorros de Plasencia, cuando esta entidad era conocida por todos estos pueblos por su destacada labor social. Al reconvertirse, no hace muchos años, en una entidad bancaria más, bajo las siglas de Liberbank (todavía no se han pedido responsabilidades por un hecho que raya casi en lo delictivo), la obra social se vino completamente abajo y, hoy, es uno más de esos organismos financiero-capitalistas, cuyo fin es especular con el dinero del pueblo. También subvencionaba alguno de los premios las cooperativas aceituneras de la localidad. Años más tarde, ya se encargarían de patrocinar los dos primeros premios el Ayuntamiento de Ahigal, y el tercero la asociación cultural. Esta tercera categoría estuvo destinadoa a las composiciones poéticas escritas en dialecto extremeño y en recuerdo del celebrado poeta ahigaleño Juan García García, pero como apenas se recibían poemas en habla dialectal, no quedó otro remedio que suprimirla. Los ganadores a lo largo de estos cuarenta años procedían de diferentes puntos geográficos, como Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, la Puebla de Montalbán, Albacete, Valladolid, Córdoba, Puertollano, Manzanares, León, Baena, Montoro, Alicante, Badajoz, Cáceres, Madrid, El Ferrol, Jumilla, Valencia, Palencia, San Lúcar de Barrameda. Jaén, Madridejos, Sevilla, Don Benito o Jaca. Dentro de la comarca de Tierras de Granadilla, fueron galardonados Gonzalo Domínguez Panadero y el que suscribe estas líneas, quien tuvo el honor de alzarse con los premios de las tres categorías en distintas ediciones, dicho sea con la mayor modestia.
Y ya que la crónica rezuma poesía por todas partes, me parece muy oportuno escuchar a las musas y rematarla con catorce románticos versos, por si llega a los oídos de la hermosa ondina que bracea en azuladas aguas y que nunca abre sus sellados labios.
CADA TARDE
Transcurrieron inviernos y veranos.
Bien me acuerdo. La cuenta no perdí.
Día y noche conmigo hablé de ti.
Recuerdos estarán siempre lozanos,
ardorosos, dolientes y cercanos,
como si fuese ayer cuando te vi.
Oh mi inquieto y vistoso colibrí,
jamás olvidaré tus diestras manos.
tus ojos envidiados por los cielos,
tus labios, tus geometrías y tus todos.
Por ello, en mis alegrías y en mis duelos,
continúo encalleciéndome los codos
y cada tarde un poema emprende vuelos
hacia ti, con mi firma, sin apodos.
Publicado el 13 de mayo de 2019
*Las opiniones e imágenes publicadas en esta columna son responsabilidad de su autor.