palacio de mirabel plasencia

Recorre la Plasencia de Leonor de Pimentel y Juana la Beltraneja

Leonor de Pimentel y Zúñiga, condesa de Plasencia (1442-1486). En esta ruta por la capital del Jerte vamos a conocer cuánto debe la fisonomía de la ciudad a Leonor de Pimentel y Zúñiga.Ella es probablemente la mayor promotora privada de la ciudad de todos los tiempos.

Vivió en el bellísimo palacio renacentista de la plaza de San Nicolás. Suyas también son las obras de la iglesia y el convento de San Vicente Ferrer -también conocido de Santo Domingo-, edificio gótico que hoy alberga el Parador de Plasencia, donde la escalera vuela.

La iglesia se encuentra junto a la residencia de los condes de Plasencia, hoy conocida como el Palacio del Marqués de Mirabel. Doña Leonor pasaba directamente de la iglesia al palacio a través de unas pequeñas puertas que actualmente pueden verse, una al lado de la otra, en la fachada del complejo.

El palacio de Mirabel guarda en su interior un apabullante patio neoclásico con arcos de medio punto y atesora una muestra arqueológica de piezas italianas de época romana. La que fuera residencia de los primeros condes de Plasencia posee el único balcón de estilo plateresco que existe en la ciudad, que ha servido como escenario de cine y series de televisión.

Cuentan las crónicas que Plasencia le debe a Leonor de Pimentel el personaje de Mayorga, símbolo de la ciudad. El reloj de su casa consistorial fue un regalo de la condesa y desde entonces marca el tiempo en el Jerte.

Leonor de Pimentel y Juana la Beltraneja

Leonor de Pimentel fue contemporánea de Juana de Castilla (1462-1530), la Beltraneja, y última Trastamara que instaló la corte en Plasencia, concretamente en el palacio de Las Argollas -que debe su nombre a las cadenas que flanquean su entrada- y allí recibió a su futuro marido, Alfonso V, rey de Portugal. La plaza de la ciudad fue el escenario de la boda de la efímera heredera que terminó sus días enclaustrada como clarisa en el país vecino, despojada de todos sus títulos nobiliarios. Como venganza a la osadía placentina, Isabel castigó a la ciudad con su indiferencia y mandó desmochar las torres de toda familia ilustre que hubiera apoyado a su sobrina en la afrenta.

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Publicado en marzo de 2019

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